Esa mujer de Juan Daniel Perrotta

Esa mujer me puede

me seduce

Su mirada ausente

lejana

no evoca otros hombres

no me mide

no pretende ni espera nada

Esa mujer

de piernas como escarbadientes

perdida entre mis brazos

es pacífica y luminosa

Dibuja sonrisas

Está ajena al ántrax

a los top ten prefabricados

Ella habla con dios todavía

pero no se arroga ministerios

ni juega a la ouija

Está silente

como un eco al repetir el aliento sagrado

Afuera

la vida es un mundo de pañales

y gente que llega guiada por su estrella

para admirar su paz

porque aún es casi alma

y tomarla entre las manos

permite sentir

casi tocar

el paraíso.