Pase la luna y escriba de Pureza Canelo

Vas a hacer un libro
Como tu cuerpo enjaulado -dices.
¿Dónde dejas el alma?
En tu cuerpo -repites.
¿Dónde alma y cuerpo que mueves
saben apoderarse de un verso?

Acabo de apagar la luz de la respuesta.
Aparece mi celda. Está dentro la luna.
El pinar se extiende en tu pecho
y voy cortando alguna rama, piña.
Viene tu perfil en el mío que tiembla.

No me hables de pecado a oscuras,
no existe, no se da en la tierra
no aparece libro que lo invente
ni Dios que lo repugne,
es más, l0 comparte, mira
que acaba de enviarnos su océano
nocturno y la luna.

En la asfixia… enciendes.
Yo el pinar oscuro
Tú mi jaula clara.
En el centro Dios
aprende el fuego de la tierra.

Vas a hacer un libro
cargado de árboles frutales -dices.
Imposible.
Vuelve a la cita de Lope
que lo abre.
El látigo en el templo
no es de Dios
sino mío por una pérdida
de antigua voz y boca.

No lo creo.
Tú no vives de hacer escritura.
Es de vivir de quien escribes.
Sí, imantada.
Pase la luna
y escriba.
Pase la luna
y cuente
lo que ha visto en una
celda de amor.

En el centro Dios
se acerca al riesgo de la tierra.