Requisitos de Renée Ferrer

Morder
la seda rosa de tu piel
hasta el carozo del deseo
y quedarme con el zumo
entre los labios.

En las llamaradas del leño
seguir
la biografía de un poema
la trémula complicidad
de los acordes.

Y oír
en la posada del encuentro
las exigencias del alma
como un sol descorazado
y compañero.