Anotaciones sobre la ciudad

Deslenguada y altiva la ciudad aparece en el papel.

Habla de un solo entierro donde hubo numerosas viudas.

De casas de vidrio mecidas por el viento.

Sobre un par de máscaras que se quiebran a plena luz.

Esas y otras historias se dispersan veloces
como lebreles ingleses en los días de caza.

Esta ciudad persigue su gloria y no la vislumbra.

Anotaciones sobre la ciudad (2)

Alguien tiene que sentarse a mirar lo que sucede
en esta ciudad presumida.

El poder ciego permite el avance de estatuas desgraciadas.

Los pájaros regresan del invierno como hatos de luz.

El décimo día de noviembre
gauchos amanecidos fuera de las pampas
hacen retumbar galopes por los suburbios.

En menos de lo que canta el gallo
la codicia que habita las fronteras
produce una traición.

Y ya se aguarda a los viajeros de todos los veranos
que llegan atravesando los cielos o el mar.

Como un río la vida sigue su propio curso.

Nieva en primavera.

En todos lados se cuecen habas

Algunos poetas me escriben cartas
donde me cuentan que deliran por el lejano sur.
No son pocos los que me imaginan en una casa
construida con maderas claveteadas,
escribiendo sin cesar mientras la nieve cae y cae
Hasta piensan que suelo estar sentada junto al fuego,
como si fuese un personaje de ciertas novelas decimonónicas,
y me piden que les describa el silencio porque ellos ya no lo recuerdan.
Este mediodía varias calles de la ciudad están cortadas.
Escucho bombos,
voces,
sirenas de patrulleros,
personas que gritan cada vez más alto en medio de la aglomeración.
Por ahí no se puede pasar.

Primavera de 1999

Pánico y balas

En este día tan de madriguera
la ciudad descansa de una mala noticia.
Ahora cerrarán las puertas con varias llaves.
Perros negros vigilarán las casas.
Los insomnes no dejarán de escuchar disparos.
Un ebrio tambaleante
irrumpirá
en la noche.