DE LAS MUERTES DE DON RODRIGO CALDERÓN de Luis de Góngora

Al tronco descansaba de una encina
Que invidia de los bosques fue lozana,
Cuando segur legal una mañana
Alto horror me dejó con su rüina.

Laurel que de sus ramas hizo dina
Mi lira, ruda sí, mas castellana,
Hierro luego fatal su pompa vana
(Culpa tuya, Calíope) fulmina.

En verdes hojas cano el de Minerva
Árbol culto, del Sol yace abrasado,
Aljófar, sus cenizas, de la yerba.

¡Cuánta esperanza miente a un desdichado!
¿A qué más desengaños me reserva,
A qué escarmientos me vincula el hado?