Aeropuertos

De pie, frente al área de llegadas, he descubierto que el amor concentrado por la espera vuelve a los humanos seres blandos que, de un momento a otro, desaparecerían por las coladeras; actitud tan solo pospuesta por el infinito placer que supone el encuentro con la persona amada. Más tarde, por los sólidos pasillos, se pueden escuchar las risas de los muros y las pantallas al ver cómo los enamorados, van dejando tras de sí residuos de su amor diluido, un líquido espeso sobre las lozas del un suelo superabsorbente que lo esconde, para que aquellos a quienes nadie espera, no se den un balazo con las gomas de la fuente de sodas.

Todo es parte de un tratado antiguo que explora la duración del tiempo con respecto a nuestra prisa y nuestros acompañantes. No puedo mencionar con exactitud sus postulados, pero supongo serán lo suficientemente congruentes para no dar a mi relato más validez que la que el lector suponga necesaria, en cuyo caso comprenderá de qué he estado hablando, y sabrá a ciencia cierta que no ha perdido el tiempo si ha llegado hasta este punto, sino al contrario, habrá ganado tiempo mientras espera y se niega a derretirse frente a un vuelo retrasado.

Como amar

Como amar
como verde amar y las lagunas,
sin sentir y sin sentido.
Como amar
profundo tibio y cielo,
sin pasión y sin medida.
Como amar
incandescente y tardío,
desentrañable y cronológico.
Como amar
repetitivo y poético,
recurrente y sin amor,
esa es tu forma: mi mar.

Costo/beneficio

sería bueno convencerte de las ventajas de tenerme
presentarme un día a tu puerta y con un catalogo a color
venderte la idea de un amor compartido, por semanas para dos
en algún lugar paradisíaco, como puede ser mi habitación
por la noche siendo sombras nos inventariamos el uno al otro
y de mañana me vestiría de luz para abrazarte mientras duermes
me encontrarías como fruta al desayuno
y al resbalar por tu boca el sabor te resultaría familiar,
voltearías a la cama, sintiendo que estoy ahí pero sería tarde
yo ya habría volado al clóset, para esperar a que vistieras
de cal y canto sobre tu cuerpo con mi blanca sombra terciopelo
sería la envidia del las aguas y los soles,
del viento ocuparía el lugar en tus pulmones,
para que no me olvides
para que no me olvides
sobre tu pecho anidaría cual voz con alas
para volar rompiendo silencios que no existen.

Cyberamores

– ¿cómo eres?

– soy alta, delgada, de cabello claro (a media espalda), ojos grandes y verdes… ¿y tú?

– yo soy alto, moreno, de ojos y manos grandes….. ¿te gusta el cine?

– si

– ¡ a mi también! ¡no cabe duda que somos iguales!

– si, es difícil encontrar a alguien así…

(… Y así pasaron la noche dos almas siamesas con un chatroom común, se inventaron sus nombres,

hicieron el cyberamor, tocaron sus cuerpos con cada letra que tecleaban y en cada silencio sintieron

el suave movimiento del cursor sobre su espalda…)

Me gustaría

me gustaría tenerte desnuda ahora y poder hablar de tu cuerpo
de la distancia exacta que hay entre tus senos
me gustaría poder contarles de tus piernas
ese par de tijeras con las que has podado mis pudores
con las que abrazaste mi inocencia
hablarles de tus manos,
y de las caricias que estas encierran
de tus ojos y la paz con la que nado en ellos
de tus caderas firmes y de tu vientre plano
de tu sexo, ese eterno manantial de mis pecados,
de tus pies que marcan mis pisadas
de tus uñas y como dibujan con la sangre de mi espalda
de tu lengua como ágil oponente de mis dientes
y de toda tu cuando estas desnuda…
me gustaría tenerte desnuda ahora aquí
para no contarles nada.

Me quité un brazo

Me quité un brazo
una pierna, un ojo,
me desprendí de media alma
y me siento igual a cuando no te tenía.
Pero ya uní mis partes,
cosí mi ojo a mi pecho,
mi pierna a mi brazo,
y mi brazo a mi trasero,
ahora soy normal,
soy el rey del descontento.

Si existiera un Dios

Si existiera un Dios
preferiría que fuera mujer
y así hablarle de tú y de ti
y que me aconsejara
preferiría que fuera mujer
y que fuera mi amiga
y que su sexo no fuera barrera
sino pretexto
que fuera mujer y amiga
de aquellas que dan la vida
cada vez que lo solicitas
que fuera mujer y amiga
para que me escuchara
y me consolara y cerrara mis heridas
Si existiera un Dios,
en definitiva, me gustaría
que fuera como tú,
aunque entonces .. yo, ¿qué haría?

Siempre

siempre he sido mi casa
el lugar al que vuelvo cuando todo oscurece
me encierro y miro por la ventana la noche,
mi corazón desnudo,
te dibujas en el cielo como tormenta que se acerca
viene el viento devorando distancia,
calándome hasta los huesos, rugiendo porque no contesto…
no vuelo por no saber que el cielo me tiene un lugar preparado
me dedico a ver cómo arrancas suspiros y árboles a tu paso
desde mi casa, mi ventana te admira
yo solo soy un espectador,
alguien que ha aprendido a corear tu pasión gritando miedo
esperando
siempre he sido mi casa
y a puertas abiertas te espero.