El mendigo en la plaza de Consuelo Tomas

Ya no tiene cuerpo
sólo mirada con legañas
párpado y odio rancio

Ya no tiene ropa que le cubra
sólo pedazos de historia recortada
que nadie supo nunca y al fin y al cabo
a nadie le importa.

No será invitado al banquete
ni irá al cielo

Ya no tiene cuerpo
sólo una mano extendida
en la que no caen monedas
sino
gotas del último aguacero.