Arte poética

Empeci / Nada sima (: hoyo profundo, abismo) infancia hasta
los huesos.
Residuos mondos, Ultimo amor o adveni / Miento. Pulidos ros-
tros, inexactos o exactos equivalentes de la
memoria.

Superficie de enquistada taracea. Quienes los robados can-
tos, los ajenos frutos entre los que no soy
Dios,
sino abismado espectro / límite extremo / salvada o insal-
vable distancia: semejanzas, coincidencias.
Horizontal fulgor su degüello.

Memorial / Septiembre (XIII)

A ras de la vigilia el sueño que se anega;
desbordado canjilón
/ vasija de la noria,
vaso grande /
moribundo clima recobrado, desvelados brocales;
anónimos rastros, cerradas cuencas traicionando
la oscuridad o ese su más enfebrecido ramaje que
es la muerte.
Osario el colmado aljibe que ayer nutrió
del viñedo las raíces. Penumbrado fondo,
lunada claridad encalando de los sueños la lisura
en su más arcillado desamparo.

Memorial / Septiembre (III)

Revelada convergencia, soledad el horizonte o su más
extendido cielo abejado de cegados

nom
bres: Presencia asombro, saldo germinal los ros-

tros sublimados luengo inverso recorrido hasta su
cumbre.
Prójima de tan andina lejanía, creciendo bosque en
tu neblina; hilado viento, silencio ardiente idio-
ma del recuerdo.
Como sedal que se desteje
reinventa el mar irreconocibles cuerpos / derivas
que nos cercan / imprevisible tributo / sombrío tra-
yecto de fenecidas ascuas.

Memorial / Septiembre (XV)

Vulnerado cerco los olvidados diálogos; corteza
en sentenciadas voces. Acerbo eco; último sueño
regresando a su orilla más confín.
Rotundo gesto
cruzando el luengo litoral, andino, el rojo curso:
ríos descendiendo de la nieve a su tragedia.
Innominada riada (rostros) adiosando la corriente.

Poemas eromáticos / II parte (II)

Toda tu presencia / insoslayables cielos vacíos / hondo vuelo
del grito alejándose de sus deslumbradas escamas / Tu cuerpo
se curva en-
Volviendo al cerrado diálogo entre dos sombras:
quemados filos lentamente nudo, insospechado ruido que pre-
Cede al derrumbe / Añorada víspera:
(‘una de las divisiones
que para el día establecieron los romanos, y que correspon-
día al crepúsculo de la tarde’)
sin frutos ni alejado dulce sitio,
zarpazo, último y sin vuelta de la tuerca que el llanto ahoga.

Poemas eromáticos / II parte (V)

Renacidos posibles sidos: deslindes o mundo a tientas / oscuros
desvaríos (con decir que en sus fronteras fui el vagabundo ro-
Dando en el sueño, con el rostro en velas) Los dedos embriagando
el alba que hubo, y tan humana / paredes de apretado aliento /
Prolongado dolor es la alegría.
Intuida,
simiente imagen.

Más / turbadora
que jamases, te me ovillas en un rincón siempre
memoria / gato en su bastión / rescoldos el aire y su tibieza.

Primeras referencias (VII)

Oh larga y finita línea de mis dioses / memoriales rostros /
lapidados consejos: d e f i n i t i v a Mente / Silencios.

sume
duele
Un ámbito de greda / eterna noche / les con centra
y
forma

El misterio es vuestro término último / Suprema zona o ves-
tigio {: huella
reliquia)
Tampoco en el misterio
tocarán fondo.

Segundas referencias (II)

Contextos habituales, anuncios por palabras, palabras
de toda especie / conjunto de caracteres y costumbres que
establecen la semejanza /
caso
suceso
asunto /
el fin del juicio o el juicio final. No el grito y su garganta
sino su esquina peligrosa:
la incandescencia, tránsito que nos abre cada signo. Su es-
tela funeraria
hallazgo que nos urge dejar nudo,
caída,
siglos, gota
a
gota.

¡Oh el agua que nunca colma su curso, enorme risa!
No es necesaria la añoranza,
o su fatiga /
el pie de todo muro cri /sol vertical, pieza maestra
continúa recomenzando su camino.
Los techos fluyen o se ciman hasta la jaula donde se enmudece
nuestro ‘pájaro campana’ / todo cristal las plumas del duelo.
El espacio se nos hace un quebradero de alas, lesionado
espejo que alza el vuelo.
Ante los ojos el caos recobrado hasta su más indulgente
vicio / sitial de confabulados símbolos / criba del terror
y su epitafio: letra que con sangre entra.

Terceras referencias (VII) Epigra / fe

Te levantas / eres aún ese niño idiota corriendo ciega-
Mente tras extendidas manos nunca ami-
gas / con el mismo amor o su esperanza caes en el sue-
ño / das la nota en los lugares / cerca o lejos irrum-
Pes en el inconformismo de las grandes ceremonias /

‘La poesía ha sido seguramente un
pilar del techo que cobija tu demencia’ /

Se te levantan los muertos de entre los vivos con ente-
ra parsimonia / y sueles danzar para matar agravios
nunca inferidos / se te negó la tierra la larga tierra
/ la orgía de tu mar y su obstinado rito y aún te la-
dran desde la otra orilla / Inmenso charco / los perros
del odio / pero retornas ciego cada día al inventario
de tus primeros pasos
‘En estos itinerarios que a menudo
he seguido, hasta la sorpresa se me ha hecho familiar;
ya no trepo los helechos y las rocas sino entre los
fantasmas de mis recuerdos.’
¡Oh prebendas las de la muerte sumergida en los actos!