Poemas con sol, en tres tiempos (fragmento)

I

En el adentro de un corazón en jirones:
voces desgajadas
en el filo de la tragedia.

Cierro los ojos:
cuerpos, túneles en oscura sangre,

avispas,

cantos de palomas
como maldiciones,
conjuros.

Si el sol

por un instante…

La casa es tumba vacía.

¿Quién viene a consolarme?
Escucho pasos,
pero las puertas

no se abren.

Soy una raíz.

Una raíz torcida
bajo el nido
de los coyotes.

Ayer dije:
río,
montaña,
cascabel.

La imaginación
no da
para tanto.

II

En la mesa del quirófano
soy el cuerpo

y las próximas 24 horas

No sentiré nada
–acaso un cosquilleo
un ligero ardor–

“Cuando despierte
todo habrá pasado”
–dicen–

Al fondo del sueño:
una casa vacía,
una montaña

¿Por cuánto tiempo más he de morirme?

¿Por cuánto

buscarán en mí

lo que no existe?

III

Estoy dispuesta

dispuesta
a dejarlo todo:

mis poemas,
mis libros,
la muñeca que soy

frente al espejo

del invierno.

No puedo más.
La soledad corroe,
su corriente, agua en brío.

Despertar es arder,
dentro de mí:
la mujer
de la flor y la manzana
: el látigo de su ausencia.

Algo andaba mal

desde entonces
el rumbo,
mi ascendencia
de hombres
y mujeres absortos.

[Mira: me quitaron los senos,

el vientre
del que ahora nacen ramas secas]

Contra el orgullo

estoy dispuesta.
Y que el amor
de una vez por todas
se quiebre como una nuez.