Segunda ola de Cecilia Ortíz

Segunda ola: Palabras en conflicto
han pasado gaviotas por mis ojos

1

Mundo
atisba mi boca anodina, dispara su propio símbolo
la voz atrapa sonidos, los mastica, habla
urdida una trama mi corazón arrumba discordias.
anula mis confundidos fantasmas, razonan con otra voz
faltan y sobran
historias oficiosas, blancas, inmaculadas.
olvida mi voz, murmura cautiva por las circunstancias.
oculta mi callada victoria
(tan callada y sin rostro)
como diáfana luz -la misma sin duda- conocida
por la única razón
Vivir
simula mi acto, no hay salvación.
Alarma la altiva circunstancia: soy crucificada
aún sin cruz y con los brazos caídos.
Compara mi afonía, hablo a solas, lloro acompañada
por algo similar a una lágrima
-mariposa salvadora-
abarca mi ánimo, mis fisuras y mi intimidad
aparta polvo, traza un camino
soy criatura sin júbilo, con sol y borrascas.
busca mi ciudad atrapada con otra gloria
conozco la amargura, mi voz la soslaya
disimula mi fatiga, bajo antiguo blasón
la palabra.
Mundo
toma mi mano, analiza los surcos
obviando distancias, no hay traducción ni sino
sufro la provocación -forjada trampa-
parábola sin cruz dolorosa
mi garganta ansía clamor
traduzco la paz nacida fundando una visión
-dilata su cono mi oído para vivir palabras-
analiza mi cara, mira sus arrugas
la boca suspira, sólo canta al paraíso
todavía un último sol acompaña
una franca sonrisa (la ola sombría no implora, camina)
mojada mi faz, soy rocío
bulbo arraigado a su raza
-no hubo una sílaba unida a mi dorso agobiado-
abraza mi alma, soy icono hundido
bajo la antorcha
para saciar su pasión -susurro porfiado-
ata mis cabos, mis fallas y mi apodo
junto a mis manos, la boca y una ambición
no atribuyas cansancio al mutismo
guarda mi figura y olvida
sacrifico mi confianza, murió una paloma
ya no hay brazos -mis brazos-
tampoco labios, han pasado gaviotas por mis ojos
oigo la música rigurosa
una migaja salada crispa la garganta.
Di una ficción
para oír otra historia

2

Mis ojos callan el silencio
traducen de la sangre
palabras mudas.
.Mi sangre se aferra al cauce
deslizándose bajo la nostalgia.
Estoy en tinieblas.
Desprendida de voluntad
se abre una flor en el misterio.
Un pétalo aterido busca calor.
Todavía duele el credo
en la fórmula imposible
que vuelve a latir.
.Ese embrujo que ata mis pies
con lágrimas cómplices.
Alguien murmura un canto
sobre la grieta que alguna vez
fue mi boca.
-melodía ceñida a mi nombre-
En el altar ofrendo
labios ungidos de dolor.
Pliego con cuidado el sentimiento
exhalo sobre él la realidad.
Quiebro el silencio
libero la ausencia
cumplo con la ceremonia
de construir fantasmas.
Apenas soy testigo
de la seducción que acaba.
En el borde filoso de un puñal
una lágrima se inmola.