La vaquita de ordeño

Luz de la mañana y verde mansedumbre en todo el campo.
Suelta va la vieja copla sobre los lentos rebaños.
¡Ay, la vaquita de ordeño, tan mansa, tan silenciosa!
¡Cómo lame al becerrito y cómo mueve la cola!

Panzuda y con esos ojos claros que el cielo retratan,
¡Ay, cómo todas las tardes vuelve del campo a la casa!
¡Ay, la vaquita de ordeño, con las dos orejas blancas
y un lucerito en la frente!
¡Parda piel y negras manchas!

Lorito real

¡Ay mi lorito
lorito real!
¡Ay mi lorito!
vamos a hablar
mas no de España
ni de Portugal.

¡Cuántas palabras
repites ya
con increíble
facilidad!

El vecindario
quiere escuchar
tu repertorio
de no acabar.

¡Qué forma tienes
de charlatán!
Otros te quieren
oír cantar

La paraulata
y el cardenal
y la paloma
del palomar.

La abeja rubia
del colmenar
el pino verde
y el naranjal
¡Ay mi lorito!
¡Qué verde estás!

De “Una Isla” 1958

1. Coney Island

Rosa de claras risas
que golpea siempre
un mismo jirón de luz
y a un blanco río
de trópico que duerme
va girando,
girando
en la noche
amante.

* * *

2. Escribiste: “Estos muros se hacen transparentes cuando te siento.
Mañana traigo los libros.
Te besa”.
Mi libertad había nacido tras aquellas paredes. El calabozo núm. 3
se extendía como un amanecer. Su día era vasto.
El pobre carcelero se creía libre porque cerraba la reja, pero
a través de ti yo era innumerable.

* * *

3. Vengo de un reino extraño,
vengo de una isla iluminada,
vengo de los ojos de una mujer.
Desciendo por el día pesadamente.
Música perdida me acompaña.

Una pupila cargadora de frutas
se adentra en lo que ve.

Mi fortaleza,
mi última línea,
mi frontera con el vacío
ha caído hoy.

* * *

4. Sola,
insegura,
apremiante
palabra,
casa sin atavío.

Para ella desearía
la fuerza
de los árboles.

* * *

5. Te extiendes, camino de arena, más suave que la memoria de un ciego.

Salimos a recorrer la ciudad.
Tú te tiendes sobre una tibia hojarasca,
Más tarde me encuentras, tocas mi hombro y te vuelves noche.

* * *

6. Tú que caminas esta noche en la soledad de la calle, vas llena de besos que no has dado.
Del amor ignoras la escritura prodigiosa.

Aunque no me conoces, en mi cuerpo tiembla el mismo mar que en tus venas danza.
Recibe mis ojos milenarios, mi cuerpo repetido, el susurro de mi arena.

* * *

7. Una urbe áspera sella mi boca.

Yo viajo a los espacios transparentes.
Conmigo está tu chal de lana, el viejo fonógrafo que cuidabas tanto,
tus zarcillos con que ibas al mercado, tu pulsera de oro, la vajilla humilde.
El perro que nos despertaba pasa su hocico por mi lecho.
No es magia, sencillamente nada he olvidado a no ser que existo sin ti.

* * *

8. You

Tú apareces,
tú te desnudas,
tú entras en la luz,
tú despiertas los colores,
tú coronas las aguas,
tú comienzas a recorrer el tiempo como un licor,
tú rematas la más cegadora de las orillas,
tú predices si el mundo seguirá o va a caer,
tú conjuras la tierra para que acompase su ritmo a tu lentitud de lava,
tú reinas en el centro de esta conflagración
y del primero
al séptimo día
tu cuerpo es un arrogante
palacio
donde vive
el
temblor.

De “Los cuadernos del destierro” 1960

1. Yo visité la tierra de luz blanda.
Anduve entre melones y hierbas marinas, comí frutas traídas por sacerdotisas adolescentes, palpé árboles
de savia roja como ladrillo que moraban junto a la tumba de un príncipe, vi viejos catafalcos de gobernadores
guardados por lentas palmas. Por los contornos había raíces en forma de tazones donde los monos mitigaban la sed.
Pasé un día cerca del lugar donde duermen los ahorcados.
Era la época en que los brujos habían partido a los campos de arroz destruyendo todos los talismanes.
En las calles vistosas doncellas oscuras danzaban.
Entonces los capitanes bajaban de los ojos para explorar la ciudad.
De este viaje más allá de los presuntos límites sólo conservo alguna que otra estrella de mar, varios retratos -ella y yo-
y un peregrino cofre que encontré en el barco durante la travesía.
De aquel idioma y de mis pasos por la tierra dicha no existe imagen que esté hoy extinguida. Los veleros tocan a las puertas
del aire donde persisto. La luz me trae delfines muertos. Tu olor reconquista el estremecimiento.

* * *

2. H e entrado a región delgada.
Todo lo que canta se reúne a mis pies como banderas que el tiempo inclina.
Aquí el mundo es una estación amanecida sobre corales.
Ésta es la morada donde se depositan los signos de las aguas, el légamo de los navíos,
los mendrugos cargados de relámpagos.
Éste es el huerto de las especias clamorosas, la temporada de arcilla que el océano erige.
Ésta es la fruta de un piélago muerto, la columna desesperada del hambre.
Ésta es la salobre campana de verdor que el fuego crucifica, la tierra donde una tribu oscura
embalsama un clavel.
Ésta es la tinta trémula del día, la rosa al rojo vivo inscrita en los anales de la selva.

* * *

3. Pero el tiempo me había empobrecido.
Mi único caudal eran los botines arrancados al miedo.
De tanto dormir con la muerte sentía mi eternidad. De noche deliraba en las rodillas de la belleza. Presa de tenaces anillos,
a pesar de mi parsimonioso continente de animal invicto me guardaba de la transitoriedad ínsita a mis actos.
Magnificencia de la ignorancia. Brujos solemnes habían auscultado mi cuerpo sin poder arribar a un dictamen. Sólo yo conocía
mi mal. Era -caso no infrecuente en los anales de los falsos desarrollos- la duda.
Yo nunca supe si fui escogido para trasladar revelaciones.
Nunca estuve seguro de mi cuerpo.
Nunca pude precisar si tenía una historia.
Yo ignoraba todo lo concerniente a mí ya mis ancestros.
Nunca creí que mis ojos, orejas, boca, nariz, piel, movimientos, gustos, dilecciones, aversiones me pertenecían enteramente.
Yo apenas sospechaba que había tierra, luz, agua, aire, que vivía y que estaba obligado a llevar mi cuerpo de un lado a otro, alimentándolo, limpiándolo, cuidándolo para que luciera presentable en el animado concierto de la honorabilidad ciudadana.
Mi mal era irrescatable.
Me sentía solo. Necesitaba a mi lado una mujer silenciosa, paciente y dúctil que me rodease con una voz.
Yo era un rey de infranqueable designio, de voluntad educada para la recepción del acatamiento, de pretensiones que hacían sonreír a los duendes.
Un rey niño.
Cuando advino, inopinadamente, una era de pobreza, perdí mi serenidad.
Mis pasiones absolutas -entre ellas el amor, que para mí era totalidad- fueron barridas.
En suma, yo era una pregunta condenada a no calzar el signo de interrogación. O un navío que se transformaba en fosforescente penacho de dragón. O una nube que se demudaba conforme al movimiento.
Habitaba un lugar indeciso.
Mi historia era un largo recuento de inauditas torpezas, de infértiles averiguaciones, de fabulosas fábricas.
Un dios cobarde usurpaba mis aras.
Él había degollado el amor frente a una reluciente laguna, en un bosque de caobos. Huía mugiendo sábanas ensangrentadas. Escapaba del recinto feliz. Las nubes eran símbolos zoológicos de mi destierro.
El amor me conducía con inocencia hacia la destrucción.
El odio, como a mis mayores, me fortalecía.
Pero yo era generoso y sabía reír.
Como no soportaba la claridad, dispuse entre anaranjados estertores de sol mi regreso hacia el final. Las aguas me condujeron como el sensitivo lleva la pesadilla. Volví insomne al lugar de la ficción.

* * *

4. Sól0 tú misma en el acto. Extendida, carnosa, húmeda.
Un temblor sin lapso. Sin equívoco. Torbellino en torno de la flor de blando terciopelo, acorazonada, que nace del clima
de tus piernas como un grito nocturno. Flor que se liba.
Sombra de flor. En la sinfonía ciega de las corrientes lozana forma de mis manos sin ojos. Cuerno remoto de los rendimientos.
Llego navegando ondulaciones desesperadas. Soy dichoso.
¿Cuál es el color de esta fruición desencadenada, cómo llamarla, qué dios nos ha entregado esta conjunción? Me iré, Venus,
me iré, pero antes quiero apurar la copa. Ahogar los límites mollares, sofocar los cerrojos albeantes, vencer la sombra leda
de la desnudez, sacrificar el sonrojo numerado.
No me marcharé hasta que esta vegetal confusión de ondas no se haya cumplido. En tanto mi animal lamedor no esté sosegado.
Amo los blandos linderos de inefable tinte, ondulantes en la selva enana y espléndidamente libre que sobresale de tu cuerpo
como mil vocecillas frutales, el letífico aroma, el muelle calor, el ansioso tremar. Toda tú adunada por mareas geométricas
a mi piel. Toda presión, jadeo, huida, retorno, blancor, demencia. Nadadora. Extensión que amamanta mi vicio. Sombra
del láudano bajo mi pesado tiempo.
No partiré sin llevar una hora feliz en la corola, giradora, vencida y celante de los ojos que como al sol te reciben.

De “Falsas maniobras” 1966

1. Beloved country

Cuánto tuyo no se desenvuelve como música perdida en mí.
País al que regreso cada vez que me he empobrecido.
Sello, fasto, bóveda de los cofres.

Nunca me has negado tu leche de virgen.

Mi reflujo, mi fuente secreta, mi anverso real.

Ignoro el alcance de tu olor, pero sé que has estado
en todos mis puntos de partida, envolviéndome,
Oriente solícito, como una ceremonia.

País donde van las líneas de mi mano, lugar donde soy otro,
mi anillo de bodas, estás cerca del centro.

* * *

2. Desolado

De tanto imaginarte, sonreírte, esperarte, me canso. Te veo y pregunto ¿eres tú?
Respiro tu llegada; ya sin creer.

No me pidas explicaciones.
No me quites la idea que tengo, tan vaga.
No me pruebes, por favor, en terreno firme (me harías a un lado).

Algunas veces de ti no queda nada, una pequeña lámina.
Si llegas, te aproximas, te parece bien, sencillamente será otra cosa, otra cosa, cosa de delirio.
Tendrás magnitud y calor.

Eres el otro lado del botín.
¿Comprendes?

* * *

3. Rutina

Me fustigo.
Me abro la carne.
Me exhibo sobre un escenario.
Allí no ofrezco el número decisivo.
Devorarme ¡mi gran milicia!, pero soy también un armador tenaz.
Sé reunirme pacientemente, usando rudos métodos de ensamblaje.
Conozco mil fórmulas de reparación. Reajustes, atornillamientos, tirones, las manejo todas.
A golpes junto las piezas.
Siempre regreso a mi tamaño natural.
Me deshago, me suprimo, displicente, me borro de un plumazo y vuelvo a montar,
montar al carafresca.
(No se trata de rearmar un monstruo, eso es fácil, sino de devolverle a alguien
las proporciones.)
Planto mi casa en medio de la locuacidad.
Me reconstruyo con un plano inefable.
Calma. Ya está. Entro a la horma.

De “Intemperie” 1977

1. ¿Cómo pudo
volverse tribunal
de su vida
(no es sino la sala
donde se reúne
a rumiar fallos)
el
que menos juzga,
el
que existe desde su cuerpo,
el
menos concluyente
de los nacidos?

* * *

2. Puesto que estás aquí,
tienes que

Aquí se camina
sin preguntar.

Tienes que
No precisemos.
Haz como que entiendes.

Ya sabes:
sin interrogar.
(Todas las preguntas caen
a los pies de tienes que.)

¿Angustia?
Nada de eso,
quédate tranquilo
en tu silla, contando las horas.

* * *

3. Vida
arrásame,
barre todo,
que sólo quede
la cáscara vacía, para no llenarla más,
limpia, limpia sin escrúpulo
y cuanto sostuviste deja caer
sin guardar más.

De “Memorial” 1977

1. Mal

Detenido, no sé dónde, mas es un hecho que estoy, detenido.
Llevo años en el mismo lugar, al fondo. ¿Vivo? Funciono, y ya es mucho.

* * *

2. Angst

No es nada, nada
algo sin trascendencia,
nada.
Una dificultad leve
en la respiración.
Problema de angostura
parece.
¿Acaso no sabías
que la puerta es estrecha?

* * *

3. As if

Es como si amáramos. Es como si sintiésemos. Es como si viviéramos.

Esto fatiga. Hasta se ansía un error. Puede que al equivocarse,
los actores rocen la verdad.

* * *

4. Deseo

Asciende por mi cuerpo como otra sangre
más cálida
que en mi boca se muda,
se vuelve la que no es
y se extingue
como un rumor más de la noche.
Río
que repite nombres.

* * *

5. Despilfarro

Es recio haber gastado días, meses, años en defenderse sin saber de quién.
Recio no poder ver el rostro del que asedia.
Recio ignorar lo que nos devasta.

* * *

6. El argumento

Por la mañana
leemos anestesiados
las noticias
de la guerra (cualquier guerra),
un titular
bien merece algunos combates;
cada bando
desea demostrar que Dios
está de su parte
con el argumento definitivo;
nuestros ojos recorren
las páginas
-buscamos más confirmaciones
de nuestra derrota
y el periódico trae lo que esperamos encontrar.

* * *

7. Sé
que si no llego a ser nadie
habré perdido mi vida.

De “Amante” 1983

1. Eludías
el encuentro
con el tú
magnífico,
el que te toma
y te anula como tempestad
y de ti arranca al que busca.

* * *

2. Cómo pudiste vivir
de la idea
que la ocultaba,
con un sabor
que no era el de ella,
huyendo
de su aparecer
que era también el tuyo?

* * *

3. Llegas
no a modo de visitación
ni a modo de promesa
ni a modo de fábula
sino
como firme corporeidad, como ardimiento, como inmediatez.

* * *

4. Llevas el amante
al lugar
del acontecer

-el lugar del asentimiento.

* * *

5. Él abre los ojos,
siente,
se abandona.
Sabe ya que nada, nada
le pertenece,
salvo su dependencia,
y acata
el extraño señorío.

* * *

6. Se creyó dueño
y ella lo obligó a la más honda encuesta,
a preguntarse qué era en realidad suyo.
Después lo tomó en sus manos
y fue formando su rostro
con el mismo material del extravío, sin desechar nada,
y lo devolvió a los brazos del origen
como a quien se amó sin decírselo.

* * *

7. Misión
del amante:

arder
fuera del camino.

* * *

8. Enséñame,
rehazme
a fondo,
avívame
como quien enciende un fuego.

* * *

9. Destruye
la retórica del amante
y hazlo venir a pie, desnudo, sin arrimo,
a tu recio descampado.
Que pruebe a sostenerse ahí,
que sienta tu frío,
que vele.

De “Gestiones” 1992

1. Lo que miras a tu alrededor
no son flores, pájaros, nubes,
sino
existencia.

No, son flores, pájaros, nubes.

* * *

2. ¿ Quién es ese que dice yo
usándote
y después te deja solo?

No eres tú,
tú en el fondo no dices nada.

Él es sólo alguien
que te ha quitado la silla,
un advenedizo
que no te deja ver,
un espectro
que dobla tu voz.

Míralo
cada vez que asome el rostro.

* * *

3. Matrimonio

Todo, habitual,
sin magia,
sin los aderezos que usa la retórica,
sin esos atavíos con que se suele recargar el misterio.

Líneas puras, sin más, de cuadro clásico.
Un transcurrir lleno de antigüedad,
de médula cotidiana,
de cumplimiento.
Como de gente que abre a la hora de siempre.

* * *

4. Tú
dependes
pero
¿lo sabes
a fondo,
con tu cuerpo,
lo puedes vocear,
se ha vuelto carne fascinada?

* * *

5. Quién es ese que dice yo
usándote
y después te deja solo?

No eres tú,
tú en el fondo no dices nada.

Él es sólo alguien
que te ha quitado la silla,
un advenedizo
que no te deja ver,
un espectro
que dobla tu voz.

Míralo
cada vez que asome el rostro.

* * *

6. ¿Quién deja de oponerse?
¿Quién se sale del juego?
¿Quién se vive en el vacío?
¿Quién hace del desabrigo refugio?
¿Quién se disuelve en el percibir?
¿Quién se expone sin arrimo al descampado?
¿Quién abandona el trajín por la hora solitaria?
¿Quién puede comer con tenedores de absoluta piedad?
¿Quién accede a trocar su día por un rostro que no ha de ver?

Derrota

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme
es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo
que creí que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces
más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo
(“Ud. es muy quedado, avíspese despierte”)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada a cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas esas cosas y por otras
cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas
haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme,
barrer todo y crear de mi indolencia, mi flotación,
mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente
me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros
y de mí hasta el día del juicio final.

Dichos

Vivir en el misterio: frase redundante.

*
Todo es misterio, aun lo que la conciencia conoce en detalle en
su orgulloso penúltimo escalón-

*

Lo que tengo por novedad no es novedoso, es la novedad de la gota de agua.

*

¿Discutir para qué? Siempre es posible encontrar argumentos para defender esto
o aquello. De lo que se trata, y hay urgencia, es de inquirir.

*

En las universidades existe siempre el peligro de que la literatura deje de ser lo que es
-la manera más entrañable de habla- para volverse objeto de estudio, algo que será viviseccionado
en lugar de ser vivido.

*

Con la palabra «materia» se le da otro nombre al misterio.

*

Cualquier hombre es una agresividad en busca de una bandera.

*

Lo más importante es lo que no puede ser hallado.

*

La razón se crea su propio coto para señorear allí. No le atañe pregunta que no lleve
en sí su posibilidad de respuesta. Su fuerza es falsa, pues se apoya en el límite
que ella misma se pone.

*

No hay diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario.

*

Quien no busca, es.

*

Nada hay más extraño que la existencia.

Disyuntiva

La naturaleza de la poesía
es inintencionada.
Goran Palm

Yo quería escribir
un poema,
luego tuve la intención
de no tener intención
y el poema se quedó allí
detenido,
atrapado,
carbonizado entre la chispa
de las dos intenciones
y aquí
lo dejo.

Las paces

Lleguemos a un acuerdo, poema.
Ya no te forzaré a decir lo que no quieres
ni tú te resistirás tanto a lo que deseo.
Hemos forcejeado mucho.
¿Para qué este empeño en hacerte a mi imagen
cuando sabes cosas que no sospecho?
Líbrate ya de mí.
Huye sin mirar atrás.
Sálvate antes de que sea tarde.
Pues siempre me rebasas,
sabes decir lo que te impulsa
y yo no,
porque eres más que tú mismo
y yo sólo soy el que trata de reconocerse en ti.
Tengo la extensión de mi deseo
y tú no tienes ninguno,
sólo avanzas hacia donde te diriges
sin mirar la mano que mueves
y te cree suyo cuando te siente brotar de ella
como una sustancia
que se erige.
Imponle tu curso al que escribe, él
sólo sabe ocultarse,
cubrir la novedad,
empobrecerse.
Lo que muestra es una reiteración
cansada.
Poema,
apártate de mí.

¿Cuántas estrellas tiene el cielo?

La última noche que pasamos juntos,
lo preguntó:
-¿Cuántas estrellas tiene el cielo?
-Trescientas cincuenta mil.
-¿A que no?
-¿A que sí?

-Cállate. Esta noche
no quiero que preguntes esas cosas.
Esta noche, si quieres preguntar
cuántas estrellas tiene el cielo,
o cualquier otra cosa,
pregunta algo así como ¿me quieres?
¿tienes frío? ¿quién dice que tiene hambre?

Esta noche, pregunta algo que sea
contestado en el mundo sin palabras.
Interroga con toda tu sangre
algo en que toda la vida del mundo
esté preguntando,
algo así como ¿quién llora?
¿hace falta algo?

Y verás como todo hace falta
y sabrás cuántas estrellas tiene el cielo
cuando sepas que el cielo tiene una sola estrella
para cada momento,
porque con una que se pierda
dará un paso de sombra la luz del Universo.

Tránsito de un retrato de novia

Hoy no ha podido el techo
quítame el sol, como todos los días;
hoy no ha podido el techo
quítame las estrellas, como todas las noches,
porque hoy vino el Retrato.
Saltó la tapa de este viejo cofre
y he visto al cielo con su sol de guardia.
La novia venía sola
y en grupo con la mañana.

Yo no me daba cuanta
de lo hermosa que era, de lo que eran sus ojos;
amigo, hay que estar preso
para saber lo hermoso que es lo hermoso.

Yo no me daba cuenta
de aquellos ojos anchos, con una luz paisana,
donde el quieto país de la pupilas
oprime la provincia de una lágrima.
Yo no me daba cuenta de cómo todo eso
habla de frío y choza y luz en la ventana.

Yo no me daba cuenta
de esa sombra de luz, de esa luz como en sombras,
que es el zaguán de la belleza.

La encuentro más delgada.
Se quedó triste en el retrato mismo
y un dedal de sonrisa que querría mandarme
se le quebró en el borde de un puchero imprevisto.

Antes de mi prisión era menos mujer.
¿Si será por los meses? ¿Si será por los siglos?

Pero, nada como la alegría
de encontrarme presente en su cabeza,
nada como saber
que no se ha cortado las trenzas.

Muchas gracias, coqueta;
muchas gracias, aduladora,
ya sabes que me gustas con los cabellos largos
y cómo te odiaría con la trenza cortada,
fea, como un muchacho.

En cambio, qué bien vas cuando vas por la casa,
con el pelo tendido,
con el pelo en la espalda,
con el pelo en las sienes
recogido en dos bandas
y aquella boca que llora
si tardan en retratarla.
Así debe estar la tierra,
así debe estar la Patria,
que mientras están sus novios metidos entre la Cárcel
se deja crecer las trenzas y pone triste la cara.
Así vamos a encontrarte,
así vamos a encontrarla,
suelta la voz nosotros, y ella y tú
de trenzas suelta y llanto en la palabra
y ese calor de fiesta en la provincia
de las novias que esperan como patrias.

Ciudad de siempre

Donde pose los ojos o la frente,
ciudad mía del aire temperado,
allí te encuentro y yendo desolado
me vuelvo jubiloso de repente.

Hecha de tu materia transparente,
la niebla de la infancia ha regresado
y embellecido todo: el río, el prado,
tus colinas que pasan verdemente.

Aparta de mi lado toda nube
y déjame en tus piedras que te erigen
detener otra vez rumbo y miradas.

Pues quiero ver cómo desanda y sube
hacia el primer asombro, hacia el origen,
mi sombra por tus calles empinadas.

El testigo

‘…LA VERDAD, TODA LA VERDAD
Y NADA MÁS QUE LA VERDAD’

Juro decir la verdad
toda la verdad que conozco
y sólo la verdad cuya lumbre terrible
he palpado
he sentido con toda la piel
y toda la vigilia y el ojo
de mi conciencia más abierto que nunca

Y digo de seguidas
ese día tal vez era como los otros que he vivido
pero llovía tenazmente
llovía
en todas partes
en todo el universo llovía o debía llover
porque el hambre y el odio
y el desamparo y la amenaza
y tantas otras cosas que duelen hasta el fondo
se convocaron para el más funeral
de los ritos
para la más desgarradora
de todas las ceremonias que se han celebrado
a través de los siglos

Y vi un mendigo que tenía la cara
parecida a la nuestra
que tenía llagado el pensamiento
como el nuestro
vi una calle donde otros hombres se confundían
con la niebla y el polvo
según el clima propio del lugar
vi una plaza cubierta de anillos
piedras falsas
palabras también falsas
una plaza cubierta de pequeñas serpientes
aves sacrificadas
baratijas
y botellas colmadas de lejía
y de otras poderosas sustancias
destinadas a carcomer

Allí soplaba un viento
una ceniza
pesada de antigüedad y mercaderes
y numerosos mercaderes
cuyos nombres no vale la pena decir
pues eran tantos como las hojas que se pudren
en los pantanos desde tiempos inmemoriales
eran tantos
son tantos
que podrían abatir
a pesar de su pequeñez todos los puentes
si pasaran unidos pero no se unen porque no son capaces de amor

Digo la verdad
lo que he visto

Ese día se cometió un asesinato
se robaron ovejas para ofrendarlas a quién sabe
qué ídolos
se cometieron otros delitos mayores y menores
y todo porque el hombre tenía demasiada facilidad
para quedarse ciego a su arbitrio
para olvidarse de si mismo
de su desnudo semejante
todo porque el hombre olvidaba
con demasiada facilidad
la sangre los incendios las grandes devastaciones
ocasionaron sus pasiones sus manos
a lo largo de millares y millares de años

Y yo he visto con estos ojos míos con esta
mirada mía que apagara por fin la tierra
todo lo que hago constar
lo que he presenciado desde mi ser
llagado de impotencia
desde el abismo de mi más absoluta desesperación

Los automóviles
ruedan velozmente por calles
y avenidas nocturnas
y casi interminables desoladoras autopistas
y hay en la noche trasatlántico y gigantescos edificios
que parecen zozobrar y cohetes que giran
en el espacio y están todos
llenos de piel humana y corazón también humano y
esperanza y angustia y otra vez
y millones de veces
esperanza y angustia

Y mientras todo gira
todo se mueve como los astros las hormigas
la sangre
aquí una mano se prepara en la sombra
para herir aquí mismo
precisamente en este planeta
y se consuma
la nueva degollación
de los inermes de los últimos inocentes de este tiempo

Yo he visto cómo bailan el twist
en los festines más amargos
los jóvenes que invalidan la noche
con el ruido de los motores
yo les he comprendido
los he visto desorientados y sin prójimo

Muchachas que pudieran amar
acechan desde sus sitios más oscuros
muchachas que pudieran ser
como las damas que en el fondo
de insultantes mansiones
se horrorizan de la prostitución
y no saben
y no quieren saber que detrás de los rostros
bellas fachadas muros dignos
detrás de toda piel
de toda superficie arde un incendio
arden unas imágenes a menudo inconfesables

Repito que juro decir la verdad
toda la verdad que me quema los ojos
y sólo la verdad cuyo terrible resplandor
cuchillo de relámpagos
me hiere como un
largo dolor por dentro

Vi una mano crispada vi los brazos
de un hombre golpeado de pronto por toda su soledad
por todo
el horror de este mundo
y fui testigo de su lucha y de
agonía solísima
(Yo nada pude hacer porque uno se muere a pesar
de las palabras que nos llaman
para que no nos alejemos
nada pude
la gente pasa pero allí donde uno
se enfrenta con su propio destino
sólo uno tal vez sabe morir como es debido)

Fui testigo del hambre y del espanto que alargaba
los rostros
hasta no ser sino gritos de humo
ramalazos de odio
y vi con estos ojos que serán pábulo de la tierra
toda la angustia la amenaza y el miedo
que hoy se disputan el dominio del hombre

Todo esto lo ha presenciado
lo ha visto este testigo
imparcial y veraz que soy que he sido
Todos estos y otros muchos delitos menores y mayores
los puede ver
en lugar cualquiera del mundo
a cualquier hora un hombre
un ser cualquiera de este tiempo

No soy del coro

No pertenezco al coro
de voces acostumbradas a su propio tamaño

Cada minuto me destruyo y renazco
entre coléricas pavesas.

He asesinado mis antiguos fantasmas
para que nada permanezca en mi, sumiso o blando.

No detendré mi búsqueda junto al umbral de los espejos
que devuelven los rostros exactos.

Levantaré mi corazón contra la muerte
como un reo confeso
con el ojo apagado lleno de implacables preguntas.

Poema o soledad

Para llevar el alma hasta sus estratos más profundos,
hasta la llama última en que se quema
permanentemente,
basta empapar los ojos un poco en el recuerdo
o en la noche sin lámparas o en la soledad
o en el amor
que es como la soledad, el recuerdo o la noche
cuando caen de súbito sobre los párpados

Basta cerrar los ojos
todavía mojados en la luz subterránea
y abrirlos a un espacio de cenizas y lágrimas.

Basta oír a distancia
el rumor olvidado
de una edad sumergida en la sangre,
a cuya ardiente sombra
cuerpos llenos de amor deshabitaron
los sueños que una tarde quedaron para siempre sin nadie.

Para llevar el alma hasta la raíz
de su oscura agonía,
basta tender los brazos como nubes o lámparas
a ese espacio en que alguien
ya no espera
ni una palabra
de ésas que abren de pronto un mundo nuevo

Viendo la noche (Fragmentos)

*

…… Henos aquí después de padecer tu locura y tu ducha
desgarradora
ciegos para una eternidad
que de súbito nos devora las manos
y los ojos en cuyo fondo no hay preguntas

*

No somos sino los hijos de este tiempo
llegamos cuando las grandes máquinas
ya habían invadido la tierra
cuando las trepidantes naves de metal perforaban el cielo
y habían huido para siempre los dioses
derrotados
los santos derrotados
el paraíso derrotado.
Pero el amor era aún poderoso
como la noche primera del mundo
como la fuerte respiración de los que se aman.

*

Alaridos ahora desgarran el tímpano de Dios
Pero el amor es poderoso todavía
el odio crece como los hongos venenosos
ocultos bajo la sombra
pero el amor es poderoso
todavía.
Los corceles del miedo galopan sobre los campos
donde cayeron cuerpos jóvenes
vencidos en su minuto más radiante

Aurea mediócritas

Ayer hace diez años debo confesar me hice algún fraude trabé una arenga
con mis pasos
y poco escatimé en recursos para hacer de mi memoria un breve y denso
cúmulo de horrores
y no fue justo alimentar de oprobios mis recuerdos
se me es dada la oportunidad de renombrar la historia
harta de apetitos matinales y nocturnos arrellanada
en la apacible medianía no podré sería insulso en este cómodo sillón
intervenir tales despojos
ahora he de tomarlos con mis dedos les dejaré pacer en el olvido

Ebriedad

Si en mi ser un artefacto de uso un bledo mi mente
un arrecife edificara y las horas de cordura testigo de
(ebriedades fueran
si mis manos construyeran el más precioso trueno
(yo mi piel suave
como respiros de ballena mi no memoria que del
(vientre yo recién nacida
tuétano inconsulto riego de los dioses flora En mi
(silente espera de lágrima
ensordecedora iría a meditar con los delfines de mi padre
¿vale un peso
un real tu semen ciego? Yo a fiel, la traicionera he de
(regar tu nombre
por mis campos Sí y al sol dar esta ofrenda un
(vago rastro
del acento que me has dado Tú mi padre muerto
(entre mis sueños presentido
espejo de mi cal abierta al mundo rojo en mi memoria
bloque de siniestro hielo

En levitante exploración de un sueño

En levitante exploración de un sueño
pacen en la charca mis escombros aúnan al clamor de estos desechos
más sanguaza y ristras de improperios
yerguen los guindajos de un dolor que bajo gasas
es oculto a la mirada de un extraño
Son estos despojos el festín de un buitre
manan del gran cuerno de la noche

Hechos como fuimos de bermejos llantos

hechos como fuimos de bermejos llantos hechos de un dolor
arcaico somos henos imbuidos en nosotros llanos de vacío
castos trepidantes nos llamamos riego fuego revelado
vivos y en armar insulsos entramados ocupamos
eso que de buena o mala gana
se proclama
tiempo

Mandado

Se me dijo bébete la risa drágate serena en tu butaca sin levantar la voz arrúllate
mora como un vaso que recibe deja abierta esa puerta ella es calladita
no te palpes
mójate en el agua tibia sin vacilación no te demores sal de ahí cúbrete
la piel mojada y siempre asiente
casi obedecí pues vivo

Me dice la espera

Me dice la espera
no me aguardes
no sabrás
por donde vengo
ni a cual hora
en menoscabo
de tus noches

Ayer tuve los ojos
quebrantados
inaudita madurez
contemplativa
y no ver nada

yo me duermo
con los ojos encendidos

llega

no puede inmiscuirse un verso

no puede inmiscuirse un verso saludable en esta tarde tironeada por el tedio
imposible convocar a pajarillos cobijarse en la cornisa
un hombre tambaleante escupió
toda su molicie en mi zapato deben ser las seis reverbera
aturde tanto atisbo
mejor será colarse en un café
y en paz sorberse

Sed

Aqueste la verdad no hay voz ni oreja
Boca sentenciosa ronda angustias
Córrete franquicia del dolor manido
Sala cicatrices Mora en un silencio
quebrantado
Borde del vocablo
no nacido hinca tu colmillo
excreta
Dicta con murmullo al peregrino
canto aletargado la querencia
Hoy se ha amurallado la esperanza
grávida de esperas
derruida

Te encuentras entre letras

Te encuentras entre letras para ahogar mermado don
en compañía y distracción la vida se acompasa
clarea tu desdén y arrecia
sin embargo en un minuto probo paladeas el matiz
de tus ausencias tu opción
hacer contigo paces o hacer guerra

Te preguntas para qué has de escribir

te preguntas para qué has de escribir
si ante el libro de poemas predilecto
todas las palabras nombran lo que
tus sueños dibujaron

y estas pleno de imágenes ajenas

te conmueves con un mínimo sonido
el soplo de las cosas persistiendo
mientras entras en la tarde
y ya es imperativa tu renuncia
entonces entiendes que callar
es el poema

Aqueronte

Oh yo tuve alguna vez
ramajes sobre mis brazos
un viento con aves
cruzando mi cabeza

Soy un anciano
que apenas puede mover sus aguas
llevar la oscuridad del oleaje
de una orilla a otra orilla

Me han lanzado bajo la sombra de las rocas
en vez de sol
hay sobre mis ojos un techo de tierra
Ahora mi cuerpo es duro
como la piel de una res vieja

Empujo con mis pocas fuerzas
los muertos atascados en el lodo
los envuelvo en mis cabellos
cada día más grises
soporto sus nados alocados
y los llevo como una cinta de piedras
puliendo las negras carnes

A veces
cuando el viento de estas comarcas
pasa rabioso
apenas si levanto mis olas
y me voy bajo las hojas amarillas
cubierto de un vapor rojizo
apagado por la bruma
los ojos bajos
puestos sobre mis piedras
sobre las bocas abiertas

Sólo el viejo Carón
navega en mis ojos
rompe con sus remos mis cabellos hirvientes
en aquellas partes
donde soy profundo
y tengo peces negros

Levanto la cabeza
los párpados filtrados como un fantasma
pongo las manos en mis escamas
y lleno de locura
me voy de bruces husmeando las grutas
con el recuerdo de que una vez
tuve vestiduras blancas
y no este infierno

Hoy me siento un árbol cargado de lluvia

Hoy me siento tendido bajo una gran oscuridad
estoy como una piedra
y fluye sobre mí
cruza su largo cuerpo como una barcaza
cubriendo todas las aguas
y se hunde
sin que las maderas humosas lleguen al fondo

es un sonido
suspendido igual a esos animales
que viven del aire
y se desplazan

Hoy me siento un árbol cargado de lluvia
que alguien sacude bruscamente

Pienso en mis antepasados
y éstos van por mis ojos cerrados como un vapor
un soplo
que recorre mi sombra
husmeando las etapas de mi vida
esa línea
puesta allí como un animal sediento
por manos extrañas
que será cortada por manos extrañas

Cerrado como un círculo
hoy no doy paso
sino a esas cosas vagas
que levantan mi cabeza
que descienden
sobre mis cinco espíritus muertos.

Las brujas

Siniestras, torvas, misteriosas brujas,
negros fantasmas de la medianoche,
¿qué estáis haciendo?
Macbeth

Como aves de rapiña que bajan con las garras abiertas
y se elevan de nuevo
con la rabia de llevarse
nada más que un puñado de polvo
pedazos de yerbas secas
así levantamos nuestras cabezas
las plumas sobre los ojos

Resbalamos de colina en colina como globos
tocando las ramas altas
y contemplamos cómo las ciudades antiguas
sólo dejaron sus ruinas

Nadie puede prohibirle a nuestras sombras que pasen
sobre las cosas que encuentran
sin tropezarlas
apenas dando con sus manchas
sobre las torres

Somos las brujas

Nos deslizamos en el fuego
que hemos levantado de las rocas

Nuestras plumas son duras y grises

Mientras movemos las enormes alas
acurrucadas en los follajes
quebrando sus ramas
comiendo de sus hojas
hablamos a las arenas que no tienen sitio
sino que ruedan
en las paredes blancas de la niebla

Volamos
las alas cerradas
sobre estos campos muertos
lluviosos.

San Baudelaire

San Baudelaire, patron mío,
tú sabes que tengo en una lavativa
de lino, malba y almidón,
empapada el alma de Molière

Sino eres un animal
sácame de esta tienda
y te nombro gran almirante
de mi flota del Atlántico.
(Texto de un loco, citado por Vicente Huidobro)

Afuera llueve Baudelaire
y la lluvia entra en los vidrios de la noche
Me retiro al sitio donde vivo
cierro las ventanas
entro de pie al sueño
Dejo vagar mis rasgos sobre las yerbas cortas
Un perro negro lame mis cabellos
Me acerco a los ríos
donde los peces sacan las bocas del agua
y beben de la luna
Rozo las aguas con mi mano derecha
y la llevo a los ojos
desciende color a las siluetas que circundan dentro de mí
llenas de humedad
de tierra confusa

Regreso hondo

Caigo aún más en la noche

San Baudelaire extiende sus as alas
y me cubre el viento cargado de lluvia
y me veo cruzar las colinas
en su compañía
los dos cubiertos por capas negras
él hablando del infierno
y yo silencioso
tropezando con las rocas

Aquí

Porque me quema un grito
y un alarido convulsiona
un espacio de bullicios
Porque la ausencia es grande
y una caricia tuya
cobra dimensiones
de país en gesta
de ciudad disfrutando un centenario
Porque
-después de tantos años y lugares-
no sé
si libertad se escribe con mayúsculas
o es un atentado a la vida de las prisiones
porque
tampoco sé
si es vida
esta mentira larga
alimentada por las hilachas del tiempo:
me invento
un rostro
un nombre
una imagen
una presencia
para recorrer
incesantemente
estas calles estas avenidas
llenas de interrogantes sin respuesta
de enigmas sin solución

Cuerpos

Espero que aún te vistas de mí
que continuemos siendo
-después de años sábanas
besos y mordiscos-
una sola piel
un mismo cuerpo
que me lleves
más allá de lo inasible
de lo perecedero
de la memoria y el recuerdo:
ser
pliegue
estría
vello
perfume
rimel
bloomer
collar que te circunda y te define

Desde adentro

(A Carmelo Niño)

Todo pasa desconocido
entre los bastidores de la vida
escenario de intimidades
proscriben la curiosidad ajena
la comidilla malediciente
el atrevimiento de la mirada
Maestros de cortes y palacios
apadrinan la adustez
el rigor
el anonimato
el desapego
esa ausencia tuya de gestos y emociones
Fantasmas reconocibles
trasgos de la imaginación
entre realidad y fantasía
en medio de ficciones y evidencias
confirman aromas halos auras
huellas dactilares
una existencia cierta
en medio de tanta incredulidad
Bombillos solidarios
despojos de una noche sin memoria
convierten enigmas de chimeneas
chisporroteos audaces
luminosidades prohibidas
en atisbos de anonimatos y preludios de presencias

Habita entre tus telas
en un simulacro de alegrías
en una parodia de seres vivos
la desesperanza
el desconsuelo
una muerte cierta
parecida al olvido y la tristeza

Fe

Dios existe
me lo dicen tus ojos
este amor que es eucaristía
espíritu encarnado
en tu cuerpo de diosa diminuta

Dios existe
lo saboreo en tus besos húmedos
cáliz de salivas
río desbordado de pasiones

Dios existe
lo encuentro entre tus labios
los otros
cuando me aprietas largo
intensamente
y esa muerte momentánea
deseada irresistible
funge de juicio final
de resurrección anticipada
de eternidad posible
localizada
en el mero centro
de tu cuerpo perecedero

Fiesta

Se presentó el río
acompañado de invitados inusuales
desconocidos
no venían en son de paz
bebieron
tragaron
dispusieron de todo lo que había
dejándonos
hambrientos sedientos
temerosos de esas fiestas
a las que arriban
sin aviso sin nuestro consentimiento
convidados
de palo de lodo
de piedra

Infanterías

Después de tanto decantar
de tanto cernir
vivencias sitios
lugares amigos
los exámenes del colegio la salle
el farol que alumbraba optimista
los estudios realizados al aire libre
en silla de extensión
cuando se comentaba
con amigos que no están
un beso sin saliva
el primer roce de una mano femenina
Puedo sumar también
la ausencia de un padre legendario
que no alcanzó a ser mi héroe
un abuelo siempre amigo
una abuela que nunca
saldrá de mi corazón
De mi madre
es poco y mucho lo que queda
cualquier recuerdo suyo
tiene un toque de infelicidad
un tono de desesperanza
de amores que no pudieron ser

Van quedando
la inagotable chaqueta
la camisa manga larga
la pulcritud el horario
y sobre todo
este maldito sentido de responsabilidad
que me lleva
a levantarme todos los días
para hacer lo que tengo que hacer
como si fuera
el último minuto de mi vida

Maldición

Soñarás siempre
con campos devastados
el invierno
teñirá tus pupilas de tristeza
Pasarás efímero
confuso
por el mundo
como huella
que también
pertenece a otro
De la belleza
no tendrás noticia
anidarán en ti
las ruinas de un amor
destruido por el olvido
De tu infancia
conocerás sólo
una heráldica de ausencias
que te convertirá
en fugitivo y perseguidor
de un recuerdo inaccesible
que yace protegido
en la memoria de tus muertos

Nostalgia

Tengo nostalgia
de tu aliento
En esta tarde fría
de inviernos impuestos
veranos negados
y primaveras prescritas
certifico
que el olvido
no te acompaña
En esta hora última triste
desearía
que tu cuerpo caliente
este cuerpo sin destino
que impulsado
por tu recuerdo
lanzo al vacío

Por fortuna

Si perdiera la vista
¿Qué haría?

¿Será posible verlo todo
a través del recuerdo?

Tus gestos
esos mohines
coquetos y amorosos
que todavía me cautivan
¿Podré reproducirlos
recrearme con ellos
aun sin mis ojos?

¿Qué pasará con tu risa?
esa que además de labios y dientes
canto y melodía
es comisura irrepetible
rictus seductor

Por fortuna
para el sabor de tu cuerpo
para el gusto de tus humores
no necesito de mis ojos

Redención

(para Felipe Herrera)

Salmos bizarros
carentes de letras y melodías
le son entonados a un Dios desconocido
que impuso su presencia
por los siglos de los siglos
Sangra su corazón
se vuelve ardiente
un cuchillo común y pendenciero
busca tomar venganza
de aquel mordisco femenino
que desterró por siempre al hombre del paraíso
Un cuerpo sin cara
un Cristo sin rostro
herido y lacerado por la mano del prójimo
restaura decidido
una paz que nace del amor
Tu altar de retablos infinitos
como inmensa paradoja
contiene el sacrificio de pan y vino
de ese que sigue siendo corazón benévolo
nueva y santa alianza encarnada
para redimir al hombre de los hombres

Como calvario del arte
una cruz de madera viva
austera desolada inclinada
libre de ladrones y sanedrines
contiene sólo pies y manos los extremos
de un Dios hecho hombre
de ese terco salvador
cuya identidad buscamos
en el más oscuro rincón
en ese recoveco íntimo y desolado
donde habita lo más genuino de lo humano

Silencios

para Julio Pacheco Rivas

¿Dónde están las voces?
¿Qué pasó con la mirada?
del amor
¿Qué noticias tenemos?
La ciudad vive para sí misma
Plazas edificios avenidas
objetos sin uso
y sin denominación
carentes de alguien que los nombre
ejercen un señorío
parecido a la muerte
cercano a la indiferencia y al olvido
Un silencio largo
de autopista deshabitada
se suma al coro de mudeces
que aturde restaurantes y mercados
La palabra no existe
se la comió el color
el espacio la luz
el peso de la ausencia
vuelve sobre sus pasos
el tiempo
va y viene transcurre solícito
marcando horas sin destinatario
en ciudades privadas de prisas y contemplaciones

Nadie respira ninguno jadea
se perdieron los latidos
el calor del cuerpo
las apetencias de la carne
el sabor del beso y la saliva
el orgasmo de humedades compartidas
sólo nos queda un recuerdo esta muerte
que también se va diluyendo

Sol a cuestas

para Ender Cepeda

Ojo distinto al ojo
recoge solidario
senos caderas piernas
esperas de esquina
cuerpos de burdel
ahítos rozagantes
presencias anchas y con parangón
Barrio plaza de pueblo
malecón mercado popular
se mudan prestos complacidos
compartiendo con zócalos pórticos y zaguanes
una audacia constructiva
en la que el color intenso
sustituye al friso y al ladrillo
Todos saben todo
la intimidad está proscrita
la mirada soberana propia y ajena
se convierte en majestad indiscutida
de ventanas entreabiertas
y portones sin aldabas
Mujeres de distinto sino
madres compañeras
novias prostitutas
visten poses de circunstancia
trajes de ocasión
para que la eternidad
las reciba en compañía del amor

La pintura el dibujo la emoción
adquieren carácter de vecindario de pensión
de autobús festivo
de comarca fraterna de terminal de nuevo circo
donde se comparten sin remilgos
cuitas libres de abrigos y soledades

Trafago

No queda tiempo
para contemplarse el rostro
e intentar luego colocarlo en la memoria
muertos están la abulia y el ocio
los que vidrieras contemplan
no hay tiempo para dar las gracias
y esperar respuesta
urgente es el mote
que llevamos en la frente
Special Delivery
el sobre que cubre nuestras vidas
en tránsito hacia la muerte

Amantes

Se amaban. No estaban solos en la tierra;
tenían la noche, sus vísperas azules,
sus celajes.

Vivían uno en el otro, se palpaban
como dos pétalos no abiertos en el fondo
de alguna flor del aire.

Se amaban. No estaban solos a la orilla
de su primera noche.
Y era la tierra la que se amaba en ellos,
el oro nocturno de sus vueltas,
la galaxia.

Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
como hileras de luces en un largo aeropuerto
donde algo iba a llegar desde muy lejos,
no demasiado tarde.

Canción

Cada cuerpo con su deseo
y el mar al frente.
Cada lecho con su naufragio
y los barcos al horizonte.

Estoy cantando la vieja canción
que no tiene palabras.
Cada cuerpo junto a otro cuerpo,
cada espejo temblando en la sombra
y las nubes errantes.

Estoy tocando la antigua guitarra
con que los amantes se duermen.
Cada ventana en sus helechos,
cada cuerpo desnudo en su noche
y el mar al fondo, inalcanzable.