A pleno sol

Abrir bien los ojos y ver
el malentendido en tu mirada.
Las manos tirando la tierra,
arrancando raíces
eternamente,
separando profundidades.

Las yemas de los dedos
separando la humedad
debajo de las uñas.
La piel estirando
las arrugas del mañana,
la calentura de la fuerza y la fatiga.

Ayer la brisa
era un aullido de luz.
La arena apenas polvo,
el mar un millón de escamas y gritos.
Figuras, colándose una a una,
aterrizaban en la playa
con el peso inflado
de un mediodía en moción de arrastre.

Mar de septiembre

Hoy el mar está solo,
como un enemigo insistente,
se acerca y chupa la arena,
malvadamente.

Como un ave de presa
las mojadas olas vigilan
los bordes metálicos de
un mar desconocido.

Protegiendo su profundidad,
extendiéndose su oscuridad,
como una amenaza,
sobre la arena
en forma
de un viento invisible.

Memoria

Porque tus palabras
son disfraz de sombra
De lo que te callas.
José Bergamín

Perdí la memoria,
gané otro suelo.
La blancura aquí
en esta hoja que escribo.

El polvo lo llevo dentro,
sólo cambia el vecino.

La cal me sirve de alimento.
Lejana,
la memoria está más viva,
menos tormento.

Me basta por ahora
con saber lo que no digo
y callar lo que no sé.

Valor solitario
del que se cree valiente
por haber desenmascarado la sombra
del doble sentido de las palabras.