Casa de niebla

era una casa de niebla
ahí en la cima de la nada
con sus muros de basalto
y al dintel la madrugada

cuántos placeres nos daba
reír con la luna blanca
jugando a las escondidas
con las horas que danzaban

era una casa de niebla
ahí en la cima y en la nada

casa niña de inocencia
jugando con sus hermanas

Dime, cómo te llamas

cómo te llamas sombra de la sombra
que tocas la puerta a deshoras
para ofrecer placeres en vigilia

cómo te llamas silencio del silencio
que invocas el espectro del olvido
para remover dolores todavía vivos

cómo te llamas noche de la noche
que guardas el averno del dormido
para desangrar al tiempo en su castigo

cómo te llamas hombre del hombre desconocido
dímelo
quiero nombrarte por tu nombre mismo

Hay un lenguaje sagrado

hay un lenguaje arcano
que silenciosamente se murmura con la yema de los dedos

hay un lenguaje secreto
que tenuemente se pronuncia en el desliz de una mirada

hay un lenguaje cifrado
que veladamente se habla en la camaradería de las palabras

hay un lenguaje profano
que suavemente se declama al estremecerse el cuerpo

hay un lenguaje sagrado
que sólo nosotros comprendemos

Juramento

júrame
que ahogaremos
“las furias y las penas”

que enterraremos
las palabras ofensivas

que resurgiremos
si un día tocamos fondo

porque
somos la crónica de mil batallas
libradas hombro a hombro
donde la antítesis de nuestra muerte
nos hace renacer eternamente

júrame
que lucharemos
y en la victoria se izará nuestra bandera

júramelo

Por qué te amo

porque hoy se anuncia el mañana
y tu cabello huele a limpio
y en tu almohada se moldea la esencia de mi sueño

porque juntos enfrentamos las encrucijadas
y tu nombre borra la huella de otros nombres
y en tu paso es mi voz la que te pronuncia

porque eres el lienzo en donde estalla nuestra dicha
y te recreo en él cuantas veces me apetece

porque eres sólo tu imagen
y eres sólo mi semejanza

porque somos la suma que nos iguala a uno
y te disuelvo en agua
y me sumerjo

Sin decir adiós

sin decir adiós
se alejaron

como hojas secas
que dan paso al viento

sin decir adiós
se detuvieron

como carátulas insulsas
que desperdicia el tiempo

sin decir adiós
se fueron

a dónde

posiblemente al infierno

Tú debes ser el hombre

más allá de la vida
quiero decírtelo…
Luis Cernuda

tú debes ser el hombre arrebatado a la noche
por quien el fuego de la aurora
se enciende en los ocasos

tú debes ser el hombre encadenado al día
por quien la sombra de los pasos
se pierde en los rincones

tú debes ser el hombre que da nombre al destino
por quien renace el día
por quien muere la noche

Un corazon hacia la medianoche

si mis ojos fueran el polen de la noche
y en mis palabras se trazara el despertar del alba

si el tiempo descansara por tan sólo un momento
mientras el mar se extiende en sus mareas

dejaría todo para teñir el cielo de esmeralda
y abriría mi corazón hacia la medianoche