Ahora

Ahora
el tiempo nos amamanta
la luz florece en las entrañas
disipando laberintos.
Ahora
me dices cosas tan distintas
como el sol o la hormiga.

Ahora que la pureza de la sangre sigue siendo decisiva
el viento celebra en las aceras
el momento mágico
de tus manos
en las calles de mi rostro.

Carne

Mi deseo
es un nudo de noches largas
Y el tuyo?
Minor Piedra

Carne…
Placer.

Sentido.
Eternas paredes de excitación y música revolviéndose en simétricos mordiscos.
(Desnudo).
La cama.
El cuarto.
Tus manos hechas raíz en cada milímetro de mi cuerpo.
Un nuevo placer.
Nubes de piel y órganos rozándose. Abismos entre el sudor y el semen. Surcos de saliva y caminos lubricados.

Más placer.
Mis ojos penetrando tu vientre.
Escapar del orgasmo en tu boca.
(Jugar con las manchas de la pared. Con los precios detrás de la puerta).
Saberme diminuto en tus costillas. Amamantado de corales. Abejones caminando sobre mis testículos. Una luna resquebrajada puesta para adornar tus quejidos. Tus uñas abriéndome espalda y deseo. Palabras. Látigos de cuerpo y pan en migajas. Gritos bajos. Noche…
Amanecer con piel en las uñas.

Deletreo en tu carne

Deletreo en tu carne
tantos laberintos
formas tan distintas de inventarte.
En tu piel descubro
el por qué
de escarabajos y amapolas.
Tú y yo lo sabemos:
aunque reviente el hielo contra las rocas
siempre tendremos piel
para renovar el fuego.

Lamo la raíz de tu espalda

Debajo de mi cuerpo seguía el tuyo,
y tu boca debajo de mi boca.
Antonio Gala

Lamo la raíz de tu espalda
entretejo el fruto de tu carne
a mis glándulas gustativas.
Ahí respiro catedrales
las convierto en orgásmicas visiones.
Muerdo la alfombra de tus pasos
la transformo en libélulas
que me trago mientras me sueñas hacerlo.
Nos enfrentamos rompemos nuestra piel con espejos de saliva
desdibujamos paredes
ventanas que se levantan en los ojos.
Asimilo el ritmo de tu cardinal hermosura.
Se condensa el eclipse del sudor. Asimilas la locura de cada párpado.
Derribas los castillos de la sonrisa
los transformas en pequeños insectos
que carcomen nuestras ansias
y nos hacen parte de la galaxia del cuarto.

Muerdes la última fruta de mi espalda

Muerdes la última fruta de mi espalda
su jugo me recorre como piel de transparencia.
Floto entonces por tus paraísos y enredaderas
entre el musgo y los eclipses.
Muerdes los agujeros de mi locura hasta el éxtasis de su cansancio.
Pueblo de carreteras y algodones cada paso de tu vuelo
cada aletear de tu camino.
Emergen pequeños cristales del viento
bañados de minutos y colibríes.
Muerdo la última fruta de tu espalda
y la magia se repite.

Seremos mutuo acuerdo

Seremos mutuo acuerdo
después del viento
y los jocotes
después del pan y la ceniza.
Seremos piel
después de las arañas
y los lagartos
después de las preguntas necesarias
y los eclipses indescifrables.
Seremos minuto sostenido
después de la poesía
y sus fantasmas
después de las almendras
y las hormigas.
(Miel y agua
después del sexo
y sus prisiones)
Pero ante todo:
SEREMOS.