Alcancé a ver mi reflejo

Alcancé a ver mi reflejo
en un ojo de buey.

Desde entonces la mansedumbre
habitó mis ojos.

Pero el destierro
quisiera ser más potente
y en un trozo de vidrio
desea retenerme.

Por eso camino entre mansos sueños
mientras el espejo se ríe un poco
de los reflejos que alguna vez ha visto.

Carpintero del tiempo

Carpintero del tiempo,
sol caminante,
enhebrando en cada segundo
recuerdos entreverados de luz.

Me preguntas por mis noches,
porque jamás tuviste una.

¿Cómo responderte,
si nunca seguí tus pasos,
concentrada como estaba
en mi trayectoria de sombras?

Hay fantasmas

Hay fantasmas
que parecen vivientes.
Pueblan el aire que respiro,
junto a mí contemplan lunas
y el sol cuando cae de tarde.

Han ido dejando sus ropas vacías en mi casa.
Ya no sé a quién pertenecieron
ni si soy ya uno de ellos
y otros ahora contemplan
mi vestimenta inútil
en un cuarto que ya quedó vacío.

Hoy recuerdo

Hoy recuerdo tu voz ida:
como lamento marino azota mis oídos
danzando por quebradas de aire,
cayendo hacia mis aguas
como cascadas interrumpidas.

Pero nunca antes recordé voces.
Ahora la tuya no me da tregua:
es un caudal
que me fluye
hacia la fuente en la cual tú
ya fuiste a beber tu inicio.