El niño de Margarita Carrera

A pedazos van cayendo
los terrones angustiados
del tiempo.

Afuera: el niño.
El pantalón roto
y el verdor pestilente.

Pájaros negros
-despiadados-
siguen su vuelo.

Él está solo
sin un ángel y sin un sueño.
Impasible. Inmóvil.
Sus ojos en la lejanía
miden su hambre.

A lo lejos: esplendor
cohetes a la luna
astronautas.
Siglo veinte.

Pero él
-solo-
Con el tiempo
a sus pies
cual perro dormido.