Adonais (a la muerte del hijo)

(Fragmentos)

En torres de cristal campanas de oro
Repicaron el alba de tu muerte.
En estuarios de luz dio el sol su lloro.

No ya en violas de tristeza inerte;
Labró de lazulitas sus terlices
Y topacios la pena de perderte.

Gloria y dolor fundieron sus matices.
Tanta belleza y juventud perdidas
Desgarró entrañas cual sangrantes raíces.
Mas sobre un cielo de esperanzas huídas
Un júbilo sublime el aire henchía
Allende el sol, las tumbas y las vidas.

En duelo sacro y trágica alegría
Sus ruiseñores la noche que muere
Rezagó para gorjear al día.

¡Adonais! ¡Adonais!, que alegras
la sombra atea cual el gozo fuiste
¡Del día efímero que ya no integras!

De belleza inmortal era tu veste
Que arde un instante para ser eterna.
Corolas róscidas, frescor agreste,

Perlas del alba en tez de rosa tierna
Y un musitar de ninfas y de efebos
Hallo su tránsito en la senda interna!

Su cántara colmaba la esperanza
Cual de un vino letal, zumo de rosas
Que miel rosada endulza de añoranza;

Tal fue esa hora de cuitas tenebrosas
Henchida y vivo sol, para las almas
De amarte ufanas y en tu amor radiosas.

¿Por qué enturbiara el mar sus olas calmas,
Su reír de perlas escondida fuente?
Adonais soltó lirios y palmas.

Al aire como su último presente.
Aun el aura del júbilo se henchía
De haberle visto, hoy para siempre ausente!

Lámpara mágica la obscura vía
Doliente alumbra, si tras velo leve
De lágrimas ve el ojo todavía!

El cielo abejas y palomas llueve;
Como incensarios vivos mece el prado
Sus ramos trémulos de gualda y nieve.

Flores como ojos da la verde alfombra,
Hojas oyen tal vez, y alguien ausculta
Que otro sin faz Adonais le nombra!

Voces luchan de amor que amor propicia.
Llora un nardo: era un príncipe de fijo;
Fue un amante la rosa con delicia.

Paso algún dios efebo, el bosque dijo;
Y lejos un espectro moribundo:
¡Era un niño adorable y era mi hijo!

Adonais, Adonais, ya tienta
Dosel de estrellas tu cabeza libre.
Tal vez ya tocas el zenit que asienta.

Calmo, al verte lloraba el mar sin guía.
Desde que hay mar, el mar todo es lamento,
Y eran noche y mar lúgubre armonía.

¡Que residuos de estrella! ¡Que resabios
de amor! ¡Que halo de luz cercó las cosas!
Nadie aun culpo a la Parca y sus agravios.

Sus torres de cristal de la montaña
Blanden campanas de oro de la vida
Que tañen no al ayer sino al mañana.

Adonais, Adonais, convida
Ya un nuevo día al inmortal ensueño
De vivir sin adiós ni despedida.

La que fue pena, es gloria de perderte
Por siempre vivo en la belleza eterna
Y en juventud triunfal por siempre fuerte.

Mas tú en inmortalidad un sol canoro,
Forma inmortal, el habito incesante,
¡Milagro vivo, inmaterial tesoro!

La primavera es mas que primavera
Donde la dicha dura y nunca pasa,
Y es como un mar sin fondo y sin ribera.

Al alma fiel instantes son edades
Y en su breve pupila hay universos:
Solo fue negra pesadilla el Hades.

En torres de cristal campanas de oro
Con voz que dice: ¿Adonais no ha muerto?
Guarde la tierra este pregón de coro:

¡Ya solo el canto de la lira es cierto!

Balada de Claribel

En la desolada tarde,
Claribel,
Al claror de un sol que no arde,
Claribel,
me vuelve el amante alarde,
aunque todo dice «es tarde
Claribel».
Lleva en sus alas el viento,
Claribel,
tu nombre como un lamento
Claribel,
y en vano mis ansias siento
volar tras aquel concento,
Claribel.

Voz con que pía la ausencia,
Claribel.
saudade, canora esencia,
Claribel!
Añoranza, transparencia
que la ausencia hace presencia,
Claribel!

Mar profundo y alto monte,
Claribel,
¿Es posible que tramonte,
Claribel,
tras el húmedo horizonte,
y que las nieves remonte,
Claribel?

El tiempo es por siempre ido,
Claribel,
y eres quizás toda olvido
Claribel!
Mas yo, iluso descreído,
aun pienso que me has querido,
Claribel!

El pan amargo en que muerdo,
Claribel,
hecho está de tu recuerdo,
Claribel!
Y el pasado nada cuerdo
es un sueño en que me pierdo,
Claribel!

Oh mañana azul y rosa,
Claribel,
en que té ví mariposa,
Claribel!
Reina y mujer, niña y diosa,
oro, nácar, nieve y rosa,
Claribel!

Cantaba en el aire un ave,
«Claribel».
suave cual la suave
Claribel.
Y unía el plumado clave
dulce risa y lloro grave:
Claribel!

Una música escondida,
Claribel,
Eres por siempre en mi vida,
Claribel.
Maná de mi eterna herida
lecho rosa y luz florida:
Claribel!

Vierte mi labio un perfume:
Claribel,
musgo y clavel que resume
Claribel.
Mirra que eterna zahume,
Óleo que no se consume,
Claribel!

Tu nombre dulce y cruel
Claribel
Sabe a fresa e hidromiel
Claribel
Son de encantado rabel
Hay un sortilegio en él,
Claribel

De un nigromante el compás,
Claribel,
Trazó en mi alma «nunca más Claribel».
Y así a mis ojos jamás
Como el alba volverás,
Claribel!

El scherzo matinal

3.

Nadie ha visto el milagro
Del primer día,
Cuando en el sutil agro
Amanecia!
Ojos huraños!
Esta aurora es la misma
que hace mil años!

5.

Llora perlas la vida
Cuando amanece,
Y en perlas guarnecida
Se desvanece!
Sólo es tesoro
El mar tumbante y púrpura
De eterno lloro!

11.

Velo de bruma rosa
Que el viento lleva
Descubre en cada cosa
Un alma nueva!
Y el oro leve
Del oriente encendido
La vida llueve!

10.

Al tiempo en que Las cosas
su luz reciben
o lóbregas o hermosas,
se dice: viven
porque encendidas
Las larvas de la muerte
son hechas vida!

51.

De verla el mar se comba
Como un camello
Y un himno en coda tromba
Da su resuello.
El monto hirsuto
Templa su horror y trémulo
Dora su luto.

55.

Cada pupila sella,
Espejo breve,
La eterna faz que en ella
Entra y se mueve.
Toda la esfera
En leve cerco vívido
Gira e impera!

Habla Olimpo

Yo fui el orgullo como se es la cumbre,
Y fue mi juventud el mar que canta.

No surge el astro ya sobre la cumbre?
Por qué soy como un mar que ya no canto?

No rías, Mevio, de mirar la cumbre
ni escupas sobre el mar que ya no canta.

Si el rayo fue, no en vano fui la cumbre,
Y mi silencio es más que el mar que canta.

La víbora invisible

Romance aymara

Qué sabor tiene el perfume
que exhala tu oscura tez
Como una flor se consume
mi beso en tu oscura tez.
Qué‚ tibio imán invencible
envuelve tu oscura tez?

Una víbora invisible
virtió su magia en tu fez!

Desmayan en pleno vuelo
Las aves si oyen tu voz.
Dulce envenenado anhelo,
la muerte fluye en tu voz.
Qué caricia aborrecible
rompe en cristales tu voz?
Una víbora invisible
baila enloquecida en ti!

Amor tu cadera enarca
y vierte tu fiebre en ti!
Como en mecedora barca
mi afán apareja en tí!

Qué sortilegio terrible
Sacude tu cuerpo asi?

Una víbora invisible
baila enloquecida en tí!

Nuevos Rubayat

PROVERBIO

1

Luz de la tarde, tórtola que añora
Plañir del mar, otoño que se dora!
Nada hay mas dulce ni mas triste a un tiempo
Que ese amor de mujer que ruega y llora!

4

Ni lloro trágico ni heroica risa.
No soy alud. ¿Por qué vivir de prisa?
La Vida, alegre o desdichada, tiene
Un refugio supremo, la sonrisa!

6

Fue la sabiduría una cadena
Donde cada eslabón era una pena,
Y antes que jugo de sus ñudos brote
Cantó el peñasco y floreció la arena!

7

El viejo Segismundo que el beleño
De vivir y saber bebió en su empeño,
Hoy sabe ya la clave del enigma:
Se sueña todo, y quien lo sueña es sueño!…

8

Como enjambre de víboras canoras
Pasó ante mi la danza de las Horas,
Y en mi redor hiciéronse sus giros
Fúnebres noches, trágicas auroras!

¡Para siempre! es el canto de la vida,
Y todo són es són de despedida.
Brota un adiós de cada boca abierta,
Y es toda boca en flor boca de herida!

Tendida como un arco el alma tuve
Y un deseo como águila que sube.
Partió la flecha y se perdió en el aire
Lanzóse el ala y se perdió en la nube!

Scherzo de primavera

9.

Vino nuevo en las bocas
Vierten sus cantaras
¡Caen las rosas locas
De sus alcántaras,
Y en dulce juego
Es caricia de nieve
Su eterno fuego!

12.

Pliega toda alma irónica
A su centella;
La palabra sardónica
Expira ante ella.
¡Horrenda fama!
¡La belleza esta hecha
de bronce y llama!
30.

Su pan aun siendo muerte
Tienta y convida:
Sabe a la rica y fuerte
Sal de la vida.
¡Mana perfecto!
¡aun amasando en lagrimas,
no hay más dilecto!

33.

Rige un arcano el giro
De las pupilas.
De azabache o zafiro,
Glaucas o lilas,
Su prisma cierne
Matices y contornos
Que en luz discierne.

35.

La duda en alto pende
Quien mas admira,
Si sol que arriba esplende
U ojo que mira
Mutuas miradas:
Es un cambio de guiños
¡Y llamaradas!

40.
Hay una ciencia abstrusa
En toda forma
Que revela a la musa
La Pauta y la norma.
En líneas puras
Las ideas son célicas
Arquitecturas.