Ojos sin color de Carlos López Narváez

Malignas obsidianas, cábalas siblinas,
pupilas de tormenta: sois el raudo aletazo
de dos cuervos cautivos en el sedeño lazo
tendido en las pestañas vibrátiles, endrinas.

Zafiros extasiados, plegarias matutinas,
pupilas de pureza: sois el místico vaso
de ensoñador absintio que en su glauco regazo
deslíe cabelleras de náyades y ondinas.

Ágatas hechiceras, idílicos remansos,
ojos de las Teresas de Jesús, ojos mansos:
sois lámparas votivas del ara del Señor.

Mi sueño no coloran negro, ni azul, ni flavo:
con su enigma insondable volviéronme su esclavo
de la amada imposible los ojos sin color.