Una rama de Reina María Rodríguez

como una cesta de paja
mi mano blanca y su pulgar girando
mi mano fina y oscura
para tocarte
cuando hacemos su juego
en el aire mi mano alta
de arrancar las frutas prohibidas
y abrir la yerba
mi mano constante precisa
que me permite definir esos contornos
la materialidad del mundo
la forma del placer mis ojos
mis oídos en la noche de espasmo.
mi mano que se mancha en la soledad
y vibra con sus pequeños dioses
la mano que se alarga húmeda
y toca el infinito con sus alfileres
como puentes de fuego.
es un pez una rama una sombra
de pájaro en el laberinto.