A la estrella de la tarde

Clara estrella de la tarde
de límpido cintilar,
en el cielo y en el alma
se enciende tu luz de plata.

Cuando el trabajo termina
Tu das alivio a la vida,
Y a negra noche que asoma
Suavizas con tu blancura.

¡Brillas en el firmamento;
y el corazón iluminas!

En esta existencia mísera
todo termina de prisa;
pero tu brillar eterno
a las noches se vacía.

Sólo al mirarte, en el alma
se vierte tu luz; y dentro,
como en lago transparente,
se refleja otro Universo.

¡Brillas en el firmamento;
y el corazón iluminas!

Bella estrella de la tarde
que alegraste a los abuelos,
desde los oscuros tiempos
antorcha de blanco fuego.

Y después será lo mismo
para los hombres que vengan:
con tu luz de plata en polvo
vas a embellecer la vida.

¡Brillas en el firmamento;
y el corazón iluminas!

Brindis

Magníficos anillos, brazaletes, diademas,
oro y plata relumbran en rica pedrería;
la sal de la fiesta a luz de antorchas luce
tejidos de vicuña, cerámicas, plumajes.

Curacas, Apus, Mallcus, entrañables señores:
ya pasaron las lluvias, todo florece hoy dia.
Es el tiempo florido, la juventud del campo
De joven alegría el corazón se llena.

El maíz en los cantaros fermenta en oro cálido
trayéndonos de nuevo dulzor de las mazorcas;
en los vasos rituales se recobra la lumbre
del sol dormido en seno de eterna Madre Tierra.

Brindemos con la chicha! Levantemos el santo
vaso del corazón! Que tenga fuerza y claridad!
Rociemos unas gotas para la verde sementera;
para el ganado tierno. ! Recordemos días felices
y las glorias de los grandes Curacas difuntos!

Los años pasan pronto, la vida se termina,
y el corazón del hombre como la frágil caña
de la siringa, habla, y canta hasta morir
para ser después brizna arrojada en el polvo.

En esta noche espléndida, oro y plata el espacio,
oro y plata la casa, levantemos el santo
vaso del corazón! Todo florece.
También el corazón esta florido.

Mariposa de oro

Sobre el lago, hacia el azul
se eleva la mariposa;
oro brillante sus alas
reverberan con el sol.

Se copia en las aguas verdes
De la orilla, cavilando
Y, al despertar, tenue, agita
Cuernitos de filigrana.

Mariposa, sigue en vuelo!
O quieto oro,
Pensativa quédate!

En el totoral liviano
jugando la mariposa
igual que flor de caléndula
pétalo trémulo va.

De aquí para allí traviesa
Como una pluma dorada
Va perdiéndose en el aire.

¡Ay mariposa amarilla,
ya huyes, ya te me acercas!
También en el corazón
se acumulan los anhelos,
y hacia el puro azul del cielo
sube su entrañable brillo.

De todas las penas juntas
escondidas en el río
con su frágil aleteo
hace surgir la alegría.

Mariposa leve y breve,
sea tu vida perenne
y perenne tu alumbrar.