Abracadabra

Vuelvo a la punta
de una palabra tuya

cualquiera que rescate

lo que olvidé
de una copa derramada
en la piel de la esperanza

del humo de un cigarro
dibujando figuras suculentas
entre dos bocas

de todo aquello
que se va
que sube y baja
en lo íntimo del forcejeo

y el abracadabra
que abre sus puertas
al todo contra todo.

Adiós tristeza

Quiero que estrenes esta noche
la risa te regale en tu cumpleaños

-vamos-

suelta el lazo rojo
abre la caja de cristal
con fieltro al fondo

toma la risa y úntala en tu boca

yo sonaré
el manojo de llaves
agitaré el vaso
con monedas
de a centavo

vestiré las líneas de tu mano

enroscaré en mi cuello
tus huellas digitales

será una noche larga
y ancha como el río San Juan

al final como sorpresa
me abriré el corazón

para ahogar
en sangre
tu tristeza.

Amnistía

He salido de la cárcel
pocas veces

no tengo mucho que ofrecer
para cubrir la fianza

sin embargo he visitado otros
espacios que conservo aquí en mi celda

un disco de Gardel
un recipiente para el mate
con pajilla de plata

las obras completas Borges
de Girondo y de Cortazar
son velas encendidas en
mi altar a Buenos Aires

un Alebrije
y un traje completo de Tehuana
es el trozo de Oaxaca
aquí en mi encierro

un sombrero de mariachi
semillas de chile jalapeño
y un frasco de mole
sin usar es el México
que renace en mi jardín

Huidobro
Neruda

Zurita la Mistral y un litro de pisco
conservado en un Moais es Santiago

mi Chile sudando
en esta hoguera

Nueva Orleáns
Washinton y la Florida
colorean el mismo álbum

donde encienden sus luces
Boston y Nueva York

de Colombia guardo cumbia y ballenato
ondeo una bufanda terracota

que un joven en pleno festival de Medellín
intercambio por un poema que escribí

Centroamérica entera con su voz y su color

decora los barrotes que frecuentes ceden paso
a la palabra, al vuelo y a la libertad del canto.

extraño Paris Madrid y Roma
respiro la esperanza de cruzar el charco

morir cualquier día del que no tengo noticia

bajo lluvia o en la plenitud de la sequía
tratando de llegar a la otra orilla.

Bruma postal

Caminé con las sandalias que te gustaban
por el puente roto que señalaste

la blusa de lino y botones forrados
dejo entrever a través de su ralo tejido

que yo te amaba en los días nublados

había nubes con la marca de tus dientes en el borde

hasta ahí todo me pareció normal

luego vino el funeral
de este absurdo cuerpo mío

y ya sabes como es la muerte

dueña y señora del espacio en blanco
usurpadora de la palabra

recibe pues esta muerte reciente
y corresponde.

Electrocardiograma

Después de tantos años
en feliz unión conyugal

con el mismo corazón
ayer y por primera vez

me escribió una larga carta
de amor en un papel angosto

parecido al registro de la compra
del mes en el supermercado

agradeciame en su particular
idioma de líneas ondulantes

la vida plena que había disfrutado
muy adentro de mi diseño interior

afirmaba sostenidamente su fortaleza

y que las emociones intensas que yo
le había procurado a través del tiempo

compartido le habían inyectado
sangre de optima calidad

no tuvo una sola queja de mi
si no de todos los pellizcos

recibidos de aquellos que sin decir
adiós se fueron de este mundo

de los que le dieron la espalda
a nuestra época gris

de la pobreza del mundo dijo tener
honda y supurante cicatriz

se despidió con una suplica: sigue amando
y exígele a aquel que tu conoces

que no me deje morir asfixiado
en el humo de su indolente Habano.

Gajes del oficio

Sentirse bajo la lupa escrutadora
de una sombra indefinida

no mover la pluma ni los labios
que suenan como hielo
al contacto del cristal

andar de puntillas en la casa
para no despertar sospechas
para no engordar la duda
que flota en el ambiente

la duda en cuanto al oficio
parasitario y nada noble
de escribir
y volar
y suspirar
y decir
y decir
que en un brote
de tinta
se erige
la esperanza

contorno
certero
y verde
inalterable
de la razón
y el corazón
que a paso lento
camina hacia la cima
iluminada
con el foco
del idioma

Más sobre mi perro

Kafu se parece tanto a mí que
cuando muera tendré que disecarlo

para que lo entierren a mi lado
si es que muere antes que yo

tiene mas o menos mi edad
pisa la zona fronteriza que

separa la adultez de la vejez
como poeta que se cree

es un glotón de la belleza
eso lo distingue del resto

de los animales con cola
y hay que ver como la mueve

-en eso si me gana-

cuando regreso de algún viaje
hace gala de su ritmo

y a pesar de ser inglés se contonea
como el mejor costeño

es tan goloso que no queda satisfecho
con el orden de las estaciones

si llueve llora
si hace calor tiembla de rabia

las puestas de sol y
las auroras boreales

solo consiguen aumentar
su adicción a la hermosura

así es mi amigo siempre
tomando por asalto

el lugar que supone merecer:
la silla frente al escritorio donde escribo.

Sin embargo, a veces la tierra es cariñosa

Que hermoso abandonarse
a los besos que la tierra

con sus labios hinchados
le regala a los pies

antes de escupir y hacernos
temblar con sus reclamos

yo aprovecho esos días
para acariciarla descalza

le froto
el vientre
el ocre
la grama
el fruto

abro ventanas
y le grito
-¡ te quiero!-

a veces se queda callada
como cuando estas ausente

a veces me contesta
con florecillas blancas
o algún durazno

y otras veces se humedece
de puro cariño que me tiene.