A media asta

El ojo vigila y comparte el conjuro
de las seminales trompas
esculpidas en la frontera:

La difama

Contra el diáfano suspiro
el monte la monta
montándola la flamea:

A media asta percal

Afuera sobre los Llampos

Marcial lamento de las horas
transito por un rostro
sin marcas ni pliegues
simulando tus labios
ese gesto

Los ojos vueltos
en el viento escrito: Ondas
La mar pues bramando: Llama
al ojo que le sonríe
por el ojo que dice
al otro ojo
porque los ojos fueron sacados
mamita
para que nunca vieran

Huellas de siglo

1

La química sirve para todo,
hasta para borrar manchas históricas

2

Si Dios me dice ¡Hola!
Yo le contesto:
¿Y dónde estabas tú,
antes que el infierno lo devorara todo
dándose un opíparo festín?

3

Y al séptimo día
creaste al hombre
a semejanza tuya
y son millones de ediciones.

4

Los héroes están en las plazas
para no dejarnos tan solitarios
frente al pasto.

5

Todos hablan de persecuciones.
A mí no me persigue nadie.
Ni un enamorado. Me sigue

6

Una señora de doscientos años,
a horcajadas orina en un bidé
con una flor en la mano.

7

Cópulas Cúpulas
Cúpulas Cópulas
Y yo siempre debajo.

8

El androide llegó a Isla de Pascua.
Sentóse en el totem
a esperar el próximo diluvio.

9

Qué gran maraca es la guerra
Obligada a fornicar:
El hombre es el que paga.

10

Marilyn, la más hermosa
Dice un joven
Lanzándose al vacío
a lo Superman.

11

Janis Joplin dejo una nota:
El orgasmo es la flaqueza del siglo.

12

Dios eres dueño de todo,
millones de almas: errabundas

Loba

De dónde esta mueca
Esta boca este rostro
Esta máscara este abrigo
De dónde esta locura
De acompañarte por las noches
Con este negro y este rojo
Esta bufanda que es una bufonada
Y esta vitrina que devuelve esta pirueta
Esta artesanal pinta hecha a la medida.
Y esta lengua de loba despistada
Que te lame.

Mala piel

Piel que pora no podría ser otra piel de durazno negro;
pigmento oscuro no otro, más que oscuro, no otro.
Crin sufroso el sayo que lo cubre y tizna,

si aquél blanco horadara negro piel, o la negrura espesa
el corazón tensara rojo piel blanca y por blanca virgínea,
verrugosa la oruga sedara el silencio de aquél vellocino.
Pigmento de sedas avienta la oruga.
Su brillo opacara así, empolvando las estrías que trepana
la cintura hacia lo velloso; lamé cerrara y abriera hondo.
Pígmea su lamé bellosida plateara la sien; guante sintético
de la mano que el guante esconde, vacilante al tacto.

Vampiro

Mi carne para su goce
Mi orgullo para su látigo
Mi protesta para su cárcel
Mi infierno para su edén
Mi amuleto para su suerte
Mi locura para sus sueños
Mi muerte para su vida

Venid a verme ahora

Venid a verme como sufro
Venid a verme los malditos

Los gusanos abren sus mandíbulas
Esparcen mi cuerpo y yo gozo

Las luces llameantes del sol
Entreabren sus rayos los labios
Vertiendo el calor sobre mi cuerpo
Dejándolo vivir ardiéndolo de a poco

Venid a ver este arder.