Atitlán sin ti

Sapos de piedra
en la tarde
que empuja el viento
mientras el agua canta
hasta reventar
el sentir.

Mis ojos se fijan vacíos
llenos de volcanes que atardecen
chapotenado entre las aguas
y tu presencia resucitante
se vuelve azul
de repente.

Me basta el silencio.

Te amanezco
arrullando el sol
mientras él
besa el ombligo
de su lagrimal.

No distingo ya la palabra
que te trae. Sos crepúsculo
en agua dulce.

Caníbales de Dios

En la Primera Comunión de Sebastián

El cuerpo y la sangre de Cristo
Amén.

Buscando la vida eterna
empiezan por saborear
el cuerpo de Cristo
y terminan
comiéndose los unos
a los otros
sin la menor piedad.

Antropógagos de Dios
lo poseen
ventrílocuos de Dios
usurpan su palabra
bufones de Dios
se rien en su cara.

Con un hambre feroz
despedazan
su cuerpo a mordidas
y lo saborean
hasta llenar
su más putrefacta
entraña.

Lo degluten
hinchan las venas
con su sangre
viven de su cuerpo
del cuerpo de Cristo
que dicen que somos
todos.
Amén.

Cerrada por inventario

No estoy.

Estoy CERRADA POR INVENTARIO
hasta nueva orden.

Vean las cortinas oscuras
que he colocado
para que nadie se atreva
siquiera a tocar.

Más cerca de la muerte
que entonces
necesito saber cuánto de mí hay
cuánta desnudez me queda.

Parada necesaria
para nombrar la propia vida
pra revisar
los haberes y los saldos
del sentimiento.

Por favor no vengan
no toquen no entren
no vuelvan…
estoy rompiéndome el pico
sacándome las uñas
quitándome todas las plumas.

Cuando me brote nueva
nada esconderán mis alas.

Entonces vuelvan.

Cerradura

Comienza mujer
por escribir en los muros
con las uñas.

Para salir de prisión
sólo recordar
la palabra
la mano
la cerradura.

Día tras día mide
el tamaño de tu cárcel
recorre
el suelo por sus esquinas
la mirada
más allá del miedo.

No hay lápiz
ni espejo.

Olvida mujer
el ojo del carcelero.
La puerta
tiene cerradura
y hay viento del otro lado.

Cuerpos en sánscrito

Éstos son los cuerpos
de amantes que recuerdan.

Cuerpos tatuados en lechos verdes
y resucitados en la humedad
para recibir la partícula invisible
del amanecer
y agotarte y agotarme
hasta la última gota del diluvio.

Líneas dibujando líneas.
Cita dibujando en tu boca mi cuerpo
escritura arcana del deseo.
yo intuyendo que antes de ti
era naimal y ahora soy lenguaje.

Detuvimos la flecha en el aire
y nos trajimos los siglos.
Despertamos al pez, al mono
y al dinosaurio
y escribimos sus nombres
entre nuestro cuerpo epistolar
tembloroso, habitante.

Estás a mi lado sobre mí, en mí, dentro de mí
transcribiendo los ritos del amor.

Nuestros cuerpos de fibra vegetal
se reciben, se rescriben
se hacen mito.
Siempre supimos la melodía
pero apenas renacemos
la música.

El olor de tu mirada

lo llevo en mi frente
y en mi sexo.

Es olor de piel humedecida
con lengua de gato negro.

El olor de tu mirada
espía perdigueramente
mi deseo.

Es olor de pan caliente
hecho en horno de leña
que se enreda en mi cabello
recorre mis senos
y me hace temblar
el presagio del vuelo.

Ese olor de tu mirada
me lo he llevado puesto
y me basta respirarte
para saberlo.

Exiliada de ti

Me voy de tu tierra
de tus raíces
de la patria de tu amor
porque quiero vivir
con las alas extendidas
y la sonrisa puesta.

Me voy de tu vida
buscando la mía.

Dicen que el exilio
es infierno y nostalgia.

¿No es acaso
de donde estoy partiendo?

La tierra

es mujer de cabellera rala
y garganta seca.

Vieja de piel agrietada
lagrimea mientras camina
a tientas.

La tierra se queda ya
sin savia en las venas.

Está sentada
cansada
meciéndose
en el balcón.

La tierra espra.

Tiene nubes grises
y cataratas
en los ojos.

Se ha puesto otra vez
su roto vestido de fiesta
para ver si alguien
se fija en ella.

Las mujeres no se oyen

No se oyen
pero escuchan.

Están sentadas
en la parte de atrás.

Cuando por fin alzan la mano,
descubren el rostro
de una palabra
con ojos de liebre asustada
que huye
de las cocinas
de los cuartos
y las salas
para asomarse
-aunque sea por un instante-
a un lugar sin paredes
pero con alma.

Nací descalza

Mis primeros zapatos
eran desnudos
de niebla y estrellas
cosidos con agua de río.

NACÍ DESCALZA.
Descalza y húmeda
por si me olvidaba
de la huella.

Demasiado pronto
encerraron mis pies
y empecé a olvidar
el olor de la tierra.

Pero nací descalza
de alma sin zapatos
de zapatos sin correas
de correas sin nudo

desnuda.

Descalza y desnuda
para recordar
la huella.

Se vistió la mujer

Se vistió la mujer
con viejo vestido
de flores rosadas
de seda y hastío.

Se vistió de silencio
prudencia y olvido
se vistió la mujer
con el mismo vestido
de las viejas mujeres
del mismo destino
de las mismas historias
de los mismos caminos.

Se vistió la mujer
con el viejo vestido
le pusieron dos moñas
y se tomaron su vino.

Somos

Somos dos soledades
que se beben
el amor impostergable.

Dos osadías
que se atrevieron a amar.

Dos biografías
escritas en papel y carne.

Llegué a ti desde mi ávido pasado
y llegaste a mí desde tu historia sedienta de
amor.

Celebro que seamos tú y yo
dos ausencias amanecidas
dos austeridades colmadas
dos labios íntimos.

Veneno

Para endulzar tu saliva
tu sangre
y la humedad de tu cuerpo
usaré veneno.

Te veré morir
lentamente
en este lecho
entre manos de agua
y leche.

La palabra que te ama
recorrerá tu cuerpo.

Como arsénico.

Interrumpirá tu vida
y sentirás que la locura
ebria
desnudará tus sueños.

Te verterás
convulsionarás
te paralizarás.

En el portal del abismo
desatará los nudos
para encontrarte…

Y azúcar

Trituraré la caña
y cuando hable
será jugo para ti.

Se hará nada
en los laberintos
de tu pensamiento
y endulzará el ayuno
de tus recuerdos.

Se derramará
pegajosa
entre tus dedos
te provocará
te llamará
te comerá por dentro.

Se derretirá
en tu boca
y labrará
el musgo abrazado
a tu cuerpo.

Cuando el agua
te rebalse
la ira del colibrí
le pondrá miel
a tu palabra.