Está muriendo un Dios en el centro de un ópalo del color del
crepúsculo.
Está muriendo una hoja de hierba en el pecho de Cristo.
Está muriendo una rosa en el aire estancado de la catedral de
Maguncia,
traspasada en el aire por una quemante aguja del sol.
Advierto con profunda perplejidad
que el hermoso guijarro que abandono en el aire
se precipita recto hacia la tierra.
Tal vez para una hormiga que fuera en el guijarro
seria más bien la tierra lo que cae,
verde planeta que se precipita.
A medianoche, en Nueva York,
ella, emergiendo de los mares del sueño,
escucha esa palabra cargada de agua azul
como otro sueño: Adriático,
y sobre un ajedrez de hierro y luna
acaso ve las naves.
Viens-tu du ciel profond
ou sors-tu de I´abime
O beauté?
Charles Baudelaire
Hojas de parra
recorren tu espalda.
Descienden
insinuantes
tentadoras.
Se detienen
justo donde dos colinas
alucinan
embriagan.
A distancia
no se puede vencer
tanta belleza.
Colgada de mi cuerpo
contactas mis tetillas
¿quién evolucionó
la flor o el colibrí?
Abeja reina
te dispones para el festín
el mismo ritual
desde que Eva
se regocijó con la serpiente.
Se aproxima
la eucaristía
y los dones del Espíritu Santo.
Vigilo tu cercanía
te acecho
te cerco.
…Caes en la trampa…
Cuando ya no queda nada
percibo ese olor a albahaca
entre las sábanas.
Posada en mi ombligo
recuerdas el mar
y al delfín chapoteando.
Vestido con algas marinas
emerjo
para ofrendarte
la florifundia
que me nace.
Adviertes
su atrayente vaho.
Hipnotizada la tomas
para alucinar con ella.
Tu sombra me posee
cuando evoco
el origen del placer.
Johanna Godoy
Sudor y jadeos
cabalgan esta danza.
Me quiebro
buscando soles de medianoche
libando pistilos.
Astuto abejorro
eriza tus estambres.
…Me ofrecí sin deuda alguna…
permití
que tus nardos
me calaran.
Lumbrera genésica
añoranza tórrida
¿a quién amamantas ahora?
Queda este vestigio
en donde la quimera
vulnera los sueños de Onán.
En una esquina
un piano y una jaula
decoran el espacio
De vez en cuando
el piano toca mi existencia
tornándola
incrédula
atormentada
La jaula
abre su puerta
por voluntad propia
la habito
Me dejo llevar
por ese olor a jazmín.
Profetiza la demencia
que padeceré.
Mientras
me hundo en la caverna
donde brotan rosas desnudas.
Es tiempo de encerrar
el alma
los susurros
la ternura
Sus ojos
trazan mapas
donde no aparezco
Flor profunda
perfumada de canela
abismo carnoso
bebo tu olor.
Perplejo en tu creación
salto al vacío
donde aquietas
mis convulsiones.
Disponiendo conocerte
abrí tus brazos en cruz
-cristo de mis pasiones-
Dina Posada
Desabrocha mis brazos
prueba conmigo
las hierbas amargas.
Conserva la verdad
la cima de mis muslos
y la razón
porque muero.
Viaje a la memoria
Óleo de Milagro Quiroa
Consumido
por tu adicción a mí
trato de recuperar la memoria
volver de ese viaje
donde confluyen
dolor y deleite
ternura y odio
incienso y mirra
vida y muerte.
La lluvia se prolongará
seguramente
estaré despierto
sintiendo como cada gota
convierte mis ganas en cenizas
Quien sabe
si también mueras incendiada
Latíamos distantes
A veces la luna
alumbraba los callejones
por donde aullábamos
Ocultábamos las alas
y ronroneos de gatos
Detuvimos el paso
Los árboles callaron
Nos vimos
y se quebraron los vidrios
de todas las ventanas
Un atajo de luceros
tengo en el vientre.
El sol de mi boca
te espera nervioso
mientras comienzas a brotar
justo en mis pies
asfixiante enredadera.
Han crecido
en la punta de tus senos
matas de tomillo
me arrastra indagar
a qué huele
el resto de tu cuerpo.
Mis manos
dibujan monarcas
cansadas de volar
Pongo flores en mi mesa
te espero…
los colores tienden a marchitarse
y vuelvo a sentir
tus uñas en mi espalda
En el silencio de las rosas
reposan tus deseos.
Donde aprendieron
a llorar los sauces
surge
el rastro de tus pestañas
y el borde de tus labios.
Yo, sándalo
anhelo ungirte.
Anda un amigo en medio de la noche.
Han cerrado los bares. Las persianas
de acero bajaron con estrépito. Los gatos
deslizan apetitos. Anda la luna
por ahí, velada. Pasan coches y luces;
sobreviene, después, un silencio
que mueve la plantita en la cornisa;
silencio que hace un chambelán
de un grillo -del canto de ese grillo-.
El poeta envejece.
No ve la línea,
la delgada silueta
que, antes, veía.
La escritura le baila
una polkita;
se le van los matices,
las golondrinas.
Pero se puso lentes
y oh maravilla
se dibujaron netas
las golondrinas.
a Nené
-«Estás igual..» No. -Claro que envejeces;
-horrible fuera: sola y detenida,
mientras brotan y siegan a las mieses,
y el tren se va y el corazón trepida…
«Si universo y si tiempo nos sobrara…»
-Lo dijo Marvell- en un nomeolvides
si «La púdica amada» titubeara…
Ronsard lo reiteró y hoy Benavides.
Cuando se vive al borde
de una ciudad de conmovidas piedras-
a la que obviaron un destino
de naufragio y ceguera
y el invierno -que agobia oscuramente-
es la pared de su verdín cubierta,
no es fácil Garcilaso
ni la Egloga;
-aún el helado visitante filtra
su humor entre las piedras-
mírenlo -alumnos de poesía- y miren
el vaticinio de las quemas…
No es fácil ver
ando la calle llega
con sus volados árboles y muros
y entre hojas y lágrimas nos ciega.
vamos a escuchar las voces
sus diferencias
a oír
ponga el jilguero lo suyo
y el pirincho lo haga así
pero vamos a entendemos
que lo que quiero decir
no es opinión sobre gustos
dura tarea
o feliz
como un borracho que muere
ahogándose en un barril
yo vengo de un fondo viejo
con Berceo a la nariz
y endulzó la villanesca
el agrio son del país,
pero un puente de guitarra
fue lo que me trajo a mí
por eso no se sorprendan
si contrapuntean aquí
la guitarra de Gabino
y el arpa del rey David.
Pensando en vos,
amigo-amigo, tengo
el corazón en re-menor…
Y guitarras se vuelven,
cables, antenas, ramas,
en el mundo exterior…
Una milonga suena
en tu voz tenebrosa
y le nace una rosa
a la mísera antena…
Canta una vidalita
la medianoche tensa
y el mundo entero grita
por esa voz inmensa…
Pensando en vos,
amigo-amigo, tengo
el corazón en re-menor…
Las hojas de los plátanos
susurran tus canciones
en el mundo exterior…
Un candombe entristece
lonjas de la Cuareim…
Un “lundu” lastimero
pregunta por “meu bem”…
Un pajarito ciego
canta hacia donde nace
el sol, el sol de todos,
cantando se deshace…
Pensando en vos,
hermano-hermano, tengo
el corazón en re-menor…
Y guitarras antiguas
trabajan en mis venas
en el mundo interior…
Pensando en vos…
supo jugar el ajedrez con el Diablo
sin abandonarle jamás ninguna
pieza grande.
Sir Thomas Browne
Necesito saber (Fausto, Sir Thomas)
sin influencias de Madona Luna;
sin la alquímica busca de fortuna;
sin salamandra o piedra en las redomas;
Esta hoja verde, el hueso recubierto
de fina piel y carnes deleitosas;
el grito desolado en aquel huerto:
¿sólo negras simientes de las fosas?