El sol ya alumbra en el cielo
Y las aves ya comenzaron a cantar
Empieza este día con mucho entusiasmo
Para que cada minuto lo puedas disfrutar.
Te quiero con todas mis fuerzas y con mi corazón
Nada ni nadie te puede sacar de mis pensamientos.
Despierta y porque llegó la hora de levantarte
Empieza este día con los mejores sentimientos.
Algo extraordinario me ocurre al despertar
y es que junto a mí te tengo amor mío
y que mejor despertar
que ese de tener a la persona amada
en el día y en la madrugada
Buenos Días, Corazón!
Una hermosa mañana como esta
Me dan ganas de un abrazo y un beso
Mi taza de café caliente
Me dan ganas de acurrucarme
Este cálido y tranquilo amanecer
Me recuerda a tus ojos encantadores
Todo lo de esta mañana
Me dan ganas de estar contigo
Buenos días mi amor
Cada mañana es una puerta de entrada
Para que te haga reír
Cada día es una oportunidad
Para que te haga soñar
Cada momento es un pretexto
Para que te haga feliz
Cada segundo es una ocasión
Para que te ame incondicionalmente
Buenos días amor
Las mañanas vendrán
Y después se irán
pero yo siempre estaré allí
espero que lo sepas
El sol saldrá
y después se ocultara
pero yo siempre estaré allí
siempre para ti
Buenos dias cariño
Pregón
El mar, la mar
Se equivoco la paloma
A volar
Del barco que yo tuviera
Ja, je, ji, jo, ju
Madrigal de Blanca-nieve
¡Madre, vísteme!
Nana de la tortuga
Nana del niño malo
La niña que se va al mar
La novia
El platero
Por qué me miras tan serio
Gatos, gatos y más gatos
me cercaron la alcoba en que dormía.
Pero gato que entraba no salía,
muerto en las trampas de mis diez zapatos.
Cometí al fin tantos asesinatos,
que en toda Roma ningún gato había,
más la rata implantó su monarquía,
sometiendo al ratón a sus mandatos.
(poema escénico)
Me aburro.
Me aburro.
Me aburro.
¡Cómo en Roma me aburro!
Más que nunca me aburro.
Estoy muy aburrido.
¡Qué aburrido estoy!
Quiero decir de todas las maneras
lo aburrido que estoy.
(Autorretrato burlesco)
Por las calles, ¿quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
Tonto llovido del cielo,
del limbo, sin un ochavo.
Mal pollito colipavo,
sin plumas, digo, sin pelo.
¡Pío-pic!, pica, y al vuelo
todos le pican a él.
Sobre el cuerpo de la luna
nadie pone su calor.
Frente a frente sol y luna
entre la luna y el sol
que se buscan y no se hallan
tú y yo.
Pero por fin se hallarán
nos hallaremos, amor,
y el mundo será redondo
hacia nuestro corazón.
El sol, la rosa y el niño
flores de un día nacieron.
Los de cada día son
soles, flores, niños nuevos.
Mañana no seré yo:
otro será el verdadero.
Y no seré más allá
de quien quiera su recuerdo.
Un soneto me manda hacer Violante;
en mi vida me he visto en tal aprieto,
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante.
Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.
En las mañanicas
del mes de mayo
cantan los ruiseñores.
Retumba el campo.
En las mañanicas,
como son frescas,
cubren ruiseñores
las alamedas.
Ríense las fuentes
tirando perlas
a las florecillas
que están más cerca.
La nena astuta
Un lobito muy zorro junto a un cortijo
se ha encontrado a una niña
y así le dijo:
– Mira niña, vente conmigo a mi viña
y te daré uvas y castañas.
Y respondió la niña:
– No, que me engañas.
Malvas, rosadas, celestes,
las florecillas del campo
esmaltan la orilla azul
del arroyo solitario.
Parece como si una
niña perdida en el prado,
con sus ojos dulces las
hubiese ido regando…
La brisa juega con ellas…
¡Oh, qué olor!
¡Qué mejor oración,
qué mayor ansia
que sonreír a las rosas
de la mañana;
ponernos su alma bella
en nuestra alma;
desearlo todo
con su fragancia!
¿Mar desde el huerto,
huerto desde el mar?
¿Ser el que pasa cantando,
oírlo desde lejos cantar?
Hallarme en las manos
jazmines con sol,
con el primer sol;
saber que amanece
en mi corazón;
oír en el alba
una sola voz…
Eso quiero yo.
Regresar sin odios
cerrar sin pasión;
soñarme en las manos
celindas con sol,
el último sol;
dormir escuchando
una sola voz…
Eso quiero yo.
¡Trasunto de cristal,
bello como un esmalte de ataujía!
Desde la galería
esbelta, se veía
el jardín. Y María,
virjen, tímida, plena
de gracia, igual que una azucena,
se doblaba al anuncio celestial.
Un vivo pajarillo
volaba en una rosa.
(Anda el agua de alborotada. Romance popular).
Doraba la luna el río
(¡fresco de la madrugada!)
Por el mar venían las olas
teñidas de luz de alba.
El campo débil y triste
se iba alumbrando.
Verde es la niña. Tiene
verdes ojos, pelo verde.
Su rosilla silvestre
no es rosa ni blanca. Es verde.
¡En el verde aire viene!
(La tierra se pone verde)
Su espumilla fulgente
no es ni blanca ni azul.
Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar…
Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar…
Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar…
El estanque copia todo
lo que tú mirando estás;
pero tú en las niñas tienes
a tu hijo y nada más.
La rosa colorada
cogida ayer;
el fuego y la canela
que llaman clavel;
el pan horneado
de anís con miel,
y el pez de la redoma
que la hace arder:
todito tuyo
hijito de mujer,
con tal que quieras
dormirte de una vez.
Corderito mío,
suavidad callada:
mi pecho es tu gruta
de musgo afelpada.
Carnecita blanca,
tajada de luna:
lo he olvidado todo
por hacerme cuna.
Me olvidé del mundo
y de mí no siento
más que el pecho vivo
con que te sustento.
Los astros son ronda de niños,
jugando la tierra a espiar…
Los trigos son talles de niñas
jugando a ondular…, a ondular…
Los ríos son rondas de niños
jugando a encontrarse en el mar…
Las olas son rondas de niñas,
jugando la Tierra a abrazar…
La tarde equivocada
se vistió de frío.
Detrás de los cristales
turbios, todos los niños
ven convertirse en pájaros
un árbol amarillo.
La tarde está tendida
a lo largo del río.
Y un rubor de manzana
tiembla en los tejadillos.
Sábado fue, y capricho el beso dado,
capricho de varón, audaz y fino,
mas fue dulce el capricho masculino
a este mi corazón, lobezno alado.
No es que crea, no creo, si inclinado
sobre mis manos te sentí divino,
y me embriagué.
La Virgen,
sonríe muy bella.
¡Ya brotó el Rosal,
que bajó a la tierra
para perfumar!
La Virgen María
canta nanas ya.
Y canta a una estrella
que supo bajar
a Belén volando
como un pastor más.
Hay un Niño que dicen
que llora música.
¡Vamos a verle todos
con aleluya!
Hay un Niño nacido.
¡Qué resplandores!
¡Vamos a verle todos
no sea que llore!
¡Hay un Niño con alas
en el pesebre…!