Ahora, ay ahora, por esta tierra parda

Ahora, ay ahora, por esta tierra parda
Donde el amor compuso música tan melodiosa
Los dos deambularemos cogidos de la mano,
Tolerantes en honor de una antigua amistad
Sin afligirnos porque nuestro amor fuera alegre
Y ahora tenga así que terminar.

Un pícaro ataviado de rojo y amarillo
Golpea y golpea un árbol
Yen derredor de nuestra soledad
La brisa silba con jovialidad.
Las hojas… no suspiran lo más mínimo
Cuando el año las arrebata en Otoño.

¡Ahora, ay ahora ya no escucharemos más
Ni el villancico ni el rondó!
No obstante nos besaremos, mi amor,
Antes del triste adiós al declinar el día.
No te aflijas, corazón, por nada…
El año, el año ya se acaba.
Versión de José Antonio Álvarez Amorós

Di adiós, adiós, adiós

Di adiós, adiós, adiós,
Di adiós a tus días de doncella,
El venturoso Amor ha venido a cortejarte
Y a cortejar tus usos de doncella.
El ceñidor que te sienta soberbio,
La redecilla sobre tu áureo pelo,

Cuando hayas escuchado su nombre
Por encima de las trompetas de los querubines
Comienza tiernamente a desceñir
Tu pecho de doncella para él,
Y tiernamente a retirar la redecilla,
Que es el emblema de tu doncellez.
Versión de José Antonio Álvarez Amorós

Ecce Puer

Del oscuro pasado
Nace un niño;
De gozo y de pesar
Mi corazón se desgarra.

Tranquila en su cuna
La vida yace.
¡Que el amor y la piedad
Abran sus ojos!
Versión de José Antonio Álvarez Amorós

El crepúsculo de amatista

El crepúsculo, de amatista, se torna
Azul más y más intenso,
El farol llena de un tenue fulgor verde
Los árboles de la avenida.

El viejo piano interpreta una melodía
Serena y lenta y jovial;
Ella se encorva sobre las teclas amarillentas,
E inclina así su cabeza.

Tímidos pensamientos, ojos serios y abiertos
Y manos que vagan mientras escuchan…
El crepúsculo Se torna azul aún más oscuro
Con reflejos de amatista.
Versión de José Antonio Álvarez Amorós

Ella llora sobre Rahoon

La lluvia sobre Rahoon cae blandamente, blandamente cae,
Allí donde mi sombrío amante reposa.
Triste es su voz cuando me llama, tristemente me llama,
Cuando gris se alza la luna.

Amor, escucha
Cuán suave, cuán triste es su voz por siempre resonando,
Por siempre sin respuesta, y la sombría lluvia que desciende
Entonces como ahora.

También sombríos nuestros corazones, oh amor, reposarán y fríos,
Como su triste corazón reposa,
Bajo las ortigas grises como la luna, la tierra negra
y la lluvia murmurante.
Versión de José Antonio Álvarez Amorós

Este corazón que late junto a mi corazón

Este corazón que late junto a mi corazón
Es mi esperanza y toda mi fortuna,
Desdichado cuando nos separarnos
Y feliz entre beso y beso;
Mi esperanza y toda mi fortuna -¡si!-
Y toda mi ventura.

Pues allí, al igual que en nidos musgosos
Los reyezuelos amontonan múltiples tesoros,
Deposité los caudales que yo tenia
Antes de que mis ojos hubieran aprendido a llorar.
¿No seremos de su misma sensatez
Aunque el amor no viva sino un día?
Versión de José Antonio Álvarez Amorós

Ligera vengas o ligera marches

Ligera vengas o ligera marches:
Aunque tu corazón te augure pena,
Valles y muchos soles consumidos,
Oréade, deja que tu risa brote
Hasta que el atrevido aire alpino
Rice todo tu pelo flameante.

Ligera, ligera… Siempre así:
Las nubes que ciñen los valles profundos
A la hora del lucero vespertino
Son los siervos más sumisos:
Amor y risas la canción confiesa
Cuando está el corazón más abatido.
Versión de José Antonio Álvarez Amorós

Mi amor está con un ligero atuendo

Mi amor está con un ligero atuendo
Entre los manzanos,
Donde las brisas bulliciosas más anhelan
Correr en compañía.

Allí, donde las brisas joviales moran para cortejar
A las tempranas hojas a su paso,
Mi amor va lentamente, inclinándose
Hacia su sombra que yace en la hierba.

Y donde el cielo es una taza de claro azul
Sobre la tierra risueña,
Mi amor camina lentamente, alzando
Su vestido con grácil mano.
Versión de José Antonio Álvarez Amorós

Tutto é sciolto

Cielo sin pájaros, crepúsculo marino, una estrella solitaria
Horada el Occidente,
Como tú, corazón mío, recuerdas, tan vago, tan distante
El tiempo del amor.

La tierna mirada de los ojos claros y jóvenes, la cándida frente,
El fragante cabello,
Descendiendo como a través del silencio desciende ahora
El crepúsculo desde el aire.

¿Por qué pues, al recordar aquellas tímidas
Y dulces tentaciones, te afliges
Cuando el dulce amor que ella entregaba con un suspiro
Era casi tuyo?
Versión de José Antonio Álvarez Amorós

Una flor donada a mi hija

Frágil la blanca rosa es y frágiles son
Las manos que la dieron
Su alma está marchita y es más pálida
Que la difusa onda del tiempo.

Como la rosa frágil y hermosa: aún más frágil es
El silvestre prodigio
Que en tus ojos ocultas,
Mi pequeña de azuladas venas.
Versión de José Antonio Álvarez Amorós

Un sueño de celos

Caminando contigo y otra dama
por un parque boscoso, la susurrante hierba
corría sus dedos a través de nuestro silencio sospechoso
y los árboles se abrían hacia un sombreado
claro e inesperado donde nos sentamos.
Creo que el candor de la luz nos desalentó.
Hablamos sobre deseo y ser celoso,
nuestra conversación una simple bata suelta
o un mantel de pic-nic blanco desplegado
como un libro de modales en el desierto.
«Muéstrame,» dije a nuestra compañera, «lo que
tanto he deseado, tu estrella malva del pecho.»
Y ella consintió. Oh ni estos versos
ni mi prudencia, amor, pueden curar la herida de tus ojos.

El metro

Ahí estábamos corriendo por los túneles abovedados,
tú deprisa delante, con tu abrigo de estreno
y yo, yo entonces como un dios velocísimo ganándote
terreno antes de que te convirtieras en un junco

o alguna nueva flor blanca salpicada de rojo
mientras el abrigo batía salvajemente y botón tras botón
saltaban y caían, dejando un rastro
entre el metro y el Albert Hall.

De luna de miel, luneando, ya tarde para el Baile de Promoción,
nuestros ecos mueren en ese corredor y ahora
vengo como lo hizo Hansel sobre las piedras iluminadas por la luna
recorriendo el sendero de nuevo, recogiendo botones

para acabar en una estación con corrientes de aire y luz de lámparas
cuando los trenes ya se han ido, las vías húmedas
desnudas y tensas como yo, todo atención
por si tus pasos me siguen, pero antes muerto que mirar atrás.

Acta de unión

I
Esta noche, un primer movimiento, un pulso,
como si la lluvia se acumulase en el pantano
hasta romper y desbordarse: una presa que estalla,
un tajo abriendo la cama de helechos.
Tu espalda es una firme línea de costa del este
y brazos y piernas se prolongan
más allá de tus colinas graduales. Acaricio
la palpitante provincia donde creció nuestro pasado.
Soy el reino elevado por encima de tus hombros
al que no halagarías ni puedes ignorar.
La conquista es mentira. Envejezco
tolerando tu orilla semi-independiente
dentro de cuyos límites ahora mi legado
culmina inexorable.

II
Imperialmente soy varón todavía,
dejando para ti todo el dolor,
el proceso de rendición en la colonia,
el ariete, la barrera que explota desde dentro.
El acta germinó en una obstinada quinta columna
cuya postura crece de forma unilateral.
Su corazón bajo tu corazón es un tambor de guerra
que llama a filas a la fuerza. Sus parasitarios
e ignorantes puños pequeños
ya golpearon tus fronteras y sé que apuntan hacia mí
por encima del agua. No veo ningún tratado
que ponga a salvo por completo
tu cuerpo hollado y estirado, el gran dolor
que, como campo abierto, te deja en carne viva, una vez más.

Casa de verano

I
¿Era el viento de los vertederos
o algo en el calor

que nos seguía los pasos, con el verano agriándose,
y un nido pestilente incubando en algún lugar?

¿De quién era la culpa?, me preguntaba, inquisidor
del aire poseído.

Para de pronto descubrir,
al levantar la estera

que había larvas, moviéndose-
e hirviendo, hirviendo, hirviendo.

II
Mientras arreglo la puerta, con mis brazos
repletos de cereza silvestre y rododendro,
a través de la entrada escucho su perdido
gimotear, que, carraspeando, tintinea
mi nombre, una y otra vez.

Oh amor, he aquí la culpa.

Las flores sueltas entre nosotros
se reúnen, componen
una especie de altar del mes de mayo.

Estos capullos francos y caídos
se tiñen pronto del color de un dulce bálsamo.

Asiste. Unge la herida.

III
Oh atendimos nuestras heridas con corrección
bajo la dulzura hogareña

y yacemos como si la superficie fría de una hoja
nos hubiese dejado sin aliento.

Postulo más y más
curas gruesas, como ahora

cuando te doblas en la ducha
el agua vive cayendo por la pila bautismal de tus pechos.

IV
Con un definitivo
impulso nada musical
largos granos empiezan
a abrirse y se separan

hacia adelante
y de nuevo agotamos
el blanco, pateado
camino al corazón.

V
Mis hijos lloran la calurosa noche extranjera.
Caminamos por el suelo, mi boca podrida se desahoga
contigo y yacemos rígidos hasta que el alba
acude a la almohada, y al maíz, y la viña

que sostiene su plena carga hacia la luz.
Las rocas de ayer cantaban cuando las golpeábamos
estalactitas en las viejas cuevas, goteando oscuridad –
nuestras llamadas de amor pequeñas como un diapasón.

Conduciendo de noche

Los olores cotidianos eran nuevos
en el viaje nocturno a través de Francia:
lluvia y heno y bosques en el aire
creaban cálidas corrientes de aire en el coche abierto.

Los postes blanqueaban sin cesar.
Montreuil, Abbeville, Beauvais
se prometían, prometían, llegaban y se iban,
garantizando cada lugar el cumplimiento de su nombre.

Una tardía trilladora gruñía por el sendero
sangrando semillas a través de su luz.
Un incendio forestal se extinguía.
Uno a uno cerraban los pequeños cafés.

Pensé en ti de forma continua
unas mil millas al sur donde Italia
apoya su lomo en Francia en la esfera oscurecida.
Tu cotidianeidad se renovó allí.

Día de boda

Tengo miedo.
El sonido se ha parado en el día
y las imágenes se repiten
sin cesar. ¿Por qué esas lágrimas,

el pesar salvaje en su rostro
fuera del taxi? Crece
el jugo del lamento
en nuestros invitados que saludan.

Tras la gran tarta estás cantando
como una novia abandonada
que persiste, demente,
y que atraviesa el ritual.

Cuando fui a los lavabos
había un corazón con una flecha
y palabras de amor. Deja que duerma
recostado en tu pecho, camino al aeropuerto.

El recado

«¡Va, vete ya! Hijo, corre como el diablo
y dile a tu madre que intente
encontrarme una burbuja para el nivel del espíritu
y un nuevo nudo para esta corbata».

Pero aún así estaba contento, lo sé, cuando planté cara,
responsabilizándolo a él
con una sonrisa que superaba su sonrisa y su encargo de bufón,
esperando el siguiente movimiento en el huego.

La dificultad de Inglaterra

Me movía como un agente doble entre los conceptos.
La palabra «enemigo» tenía la eficacia dental de un cortacésped. Era un ruido mecánico y distante más allá
de esa opaca seguridad, esa ignorancia autónoma.
«Cuando los alemanes bombardearon Belfast eran las partes orangistas más amargas las que peor fueron golpeadas».
Me encontraba subido a los hombros de alguien, llevado a través del patio iluminado por estrellas para ver cómo el cielo
ardía sobre Anahorish. Los mayores bajaban sus voces y se reacomodaban en la cocina como si estuvieran cansados
después de una excursión.
Pasado el apagón, Alemania convocaba en cocinas iluminadas por lámparas a través de bayetas desgastadas,
baterías secas, baterías húmedas, cables capilares, válvulas condenadas que chirriaban y burbujeaban mientras
el sintonizador absolvía a Stuttgart y Leipzig.
«Es un artista, este Haw Haw. Puede tranquilamente dejarlo dentro».
Me hospedaba con los «enemigos del Ulster» , los pinches extramuros. Un adepto al estraperlo, cruzaba las líneas
con palabras de paso cuidadosamente enunciadas, hacía funcionar cada discurso en los controles y no informaba a nadie.

Las estaciones del oeste

En mi primera noche en la Gaeltacht la anciana me habló en inglés: «Estarás bien».
Me senté al borde de un lecho iluminado por el crepúsculo, escuchando a través de la pared un irlandés fluido,
con la nostalgia de un discurso que tuve que extirpar.
Había venido al oeste para inhalar el tiempo absoluto. Los visionarios me soplaban en la cara un olor a cocina de caridad, mezclaban el polvo de las tumbas de cosechadores con la saliva de ayuno de nuestro credo y ungieron mis labios.
Ephete, urgían. Me sonrojaba pero sólo controlaba unas pocas palabras.
Tampoco descendió ningún don de lenguas en mis días en aquella habitación superior cuando todos a mi alrededor
parecían profetizar. Pero aún así recordaría las estaciones del oeste, arena blanca, rocas duras, luz ascendiendo
como su definición sobre Rannafast y Errigal, Annaghry y Kincasslagh: nombres portátiles como piedras de altar,
elementos sin levadura.

Muerte de un naturalista

Durante todo el año el dique de lino supuraba
en el corazón del pueblo; verde y de cabeza pesada
el lino se pudría allí, aplastado por enormes terruños.
A diario chorreaba bajo un sol de justicia.
Burbujas gorgojeaban con delicadeza, moscardones
tejían una fuerte gasa de sonido en tomo al olor.
Había también libélulas, mariposas con lunares,
pero lo mejor de todo era esa baba caliente y espesa
de huevos de rana que, a la sombra de las orillas,
crecía como agua coagulada. Aquí, cada primavera
yo llenaría los tarros de mermelada con gelatinosas
motas para poner en fila en el alféizar de la casa,
y en el colegio, sobre estantes, y esperaría y miraría
hasta que los puntos engordasen estallando en ágiles
renacuajos nadadores. La Señora Walls nos contaría cómo
a la rana padre se le llamaba rana toro
y cómo croaba y cómo la mamá rana
depositaba centenares de pequeños huevos y eso eran
babas de rana. También se podía predecir el tiempo por las ranas
pues eran amarillas al sol y marrones
bajo la lluvia.
Entonces, un caluroso día cuando los campos apestaban
a boñiga de vaca sobre la hierba, las airadas ranas
invadieron el dique de lino; yo atravesaba los marjales
agachado y al son de un áspero croar que no había oído
antes. El aire se espesó con un coro de bajos.
Justo al pie del dique ranas de gordas barrigas sé mantenían alertas
sobre terruños; sus nucas sueltas latían como velas. Algunas saltaban:
el slap y plop eran amenazas obscenas. Algunas se sentaron
dispuestas como granadas de barro, con sus calvas cabezas pedorreando.
Me sentí enfermo, di la vuelta y corrí. Los grandes reyes babosos
se reunían allí para vengarse y supe
que si metía mi mano las babas la agarrarían.

Sibila

Mi lengua se movía, una relajante bisagra ondulante.
Le dije a ella, «¿qué será de nosotros?»
Y como agua olvidada en un pozo puede agitarse
tras una explosión bajo la mañana

o una fractura recorre un tejado,
empezó a hablar.
«Pienso que nuestra forma misma deberá cambiar.
Perros en un asedio. Recaídas de saurios. Hormigas.

A menos que el perdón encuentre voz y nervio,
a menos que los árboles sangrantes y con casco
puedan ser verdes y dar brotes como el puño de un niño
y el pútrido magma incube

ninfas brillantes… Mi gente piensa en el dinero
pero habla del tiempo. Los pozos petróleo calman su futuro
como simples temas de adquisición. El silencio
se vuelve bajío con el sonar de ecos que lanzan las traineras.

La tierra a la que aplicábamos nuestro oído durante tanto tiempo
está despellejada o muy callosa, y sus entrañas
tentadas por un augurio impío.

Nuestra isla está llena de ruidos nada confortantes.

Una llamada

«Espera,» dijo ella, «saldré simplemente e iré a por él.
El tiempo aquí es tan bueno, que aprovecha
para escardar Un poco.»
De modo que lo vi
apoyado sobre las manos y rodillas al lado del rastrillo,
tocando, inspeccionando, separando un
tallo del otro, estirando con suavidad
cada cosa no estrechada, frágil y sin hojas,
complacido de sentir cómo se abría cada raíz de malas hierbas,
pero también arrepentido…
Luego me encontré escuchando
al amplio y grave tic de los relojes de la entrada
donde el teléfono estaba desatendido en una calma
de espejo y péndulos iluminados por el sol…

y me encontré entonces pensando: si fuera hoy,
así es como la Muerte convocaría a Cualquiera.

A continuación él habló y casi le dije que le amaba.

Alba

antes de que amanezca aquí estarás
y Dante y el Logos y todos los estratos y misterios
y la luna marcada
allende el blanco plano de la música
que establezcas aquí antes del alba¹

solemne suave seda cantarina
inclínate hacia el negro firmamento de areca³
lluvia sobre bambúes flor de humo callejuela de sauces

quienes aunque te inclines con dedos compasivos
para abonar el polvo
en nada aumentarán tu generosidad
cuya belleza ante mí será como un sudario²
informe de sí misma que se extiende sobre la tempestad de los emblemas
de modo que no hay sol ni hay revelaciones
ni víctima tampoco
yo solamente y el sudario luego
y un bulto muerto ya

Versión de Jenaro Talens

NOTAS DEL TRADUCTOR:
Escrita como los dos Enueg (I y II) en la época en que Beckett enseñaba en el Trinity College
y, como ellos, basado en un modelo provenzal. Alba es el amanecer que aterroriza a los amantes
porque su llegada conlleva separación. Apareció por primera vez en Dublin
Magazine, vol. VI (octubre-diciembre de 1931).
¹ alba: -en italiano en el original.
² sudario: -sheet, vocablo de una cierta ambigüedad por su variedad de significados que
Beckett no parece dispuesto a restringir. Aquí en castellano, se utiliza como
sudario, explícitamente, y como hoja, impreso implícitamente, al hablar en el
verso siguiente de una declaración o informe.
³ areca: -palma india.
 víctima: -caso idéntico al (sudario) anterior. Host: víctima, hostia, huésped, hueste.

Cascando¹

1
por qué no simplemente no esperar
a ser ocasión de
un vertedero de palabras

¿no es mejor abortar que ser estéril?

después de tu partida las horas son tan tristes
siempre empiezan a rastras demasiado pronto
los garfios desgarrando con ceguedad el lecho de miseria
rescatando los huesos los amores antiguos
cuencas una vez llenas con ojos como tuyos
¿es mejor siempre demasiado pronto que jamás?
negra necesidad salpicando los rostros
diciendo una vez más nunca flotó lo amado nueve días
ni nueve meses
ni nueve vidas

2
diciendo una vez más
si no me enseñas tú no aprenderé
diciendo una vez más existe un último
atardecer de últimas veces
últimas veces de mendigar
últimas veces de amar
de saber no saber simular
un último atardecer de últimas veces de decir
sino me amas nunca seré amado
si no te amo ya no amaré nunca

un batir de palabras gastadas una vez más en el corazón
amor amor amor golpe de un émbolo antiquísimo
moliendo el suero inalterable
de las palabras

una vez más aterrado
de no amar
de amar pero no a ti
de ser amado y no por ti
de saber no saber simular
simular

yo y todos los otros que te amen
si te aman

3
a menos que te amen

Versión de Jenaro Talens

NOTAS DEL TRADUCTOR:
Publicada por primera vez en Dublin Magazine , vol. XI ( octubre- diciembre de 1936).
El verso 4, que abría el poema en esa ocasión, decía así: is it better to abort than be barren?
La inclusión de la partícula de negación (not) y los tres versos anteriores que aquí se
incluyen son de una versión posterior.
¹cascando: -da idea de caída. Este título lo volvió a utilizar Beckett 27 años después para una
obra radiofónica, escrita en francés y estrenada el 13 de octubre de 1963 bajo la
dirección de Roger Blin.
nueve días: -alusión a la creencia popular de que el ahogado volvía a la superficie al cabo de
nueve días.

Da tagte es¹

redime lo que reemplaza a los adioses
la sábana de agua que navega en tu mano
a quienes nada tienen ya para la tierra
y el espejo sin niebla encima de tus ojos.

Versión de Jenaro Talens

NOTAS DEL TRADUCTOR:
Escrito también a raíz de la muerte de su padre.
¹da tagte es: -entonces (o allí, en sentido temporal) amaneció. En alemán en el original.

Gnomo

Pasa tus años de aprendiz derrochando
Valor por tantos años de ir vagando
A través de un mundo que con cortesía
De la torpeza de aprender se libra

Versión de Jenaro Talens

NOTAS DEL TRADUCTOR:
Inspirado por el Xenien de Goethe, se publicó por primera vez en el Dublin Magazin,
vol.IX (julio-septiembre de 1934)

Los huesos de eco

asilo bajo mis huellas todo este día
sus sordas francachelas mientras la carne cae
hendiendo sin temor ni viento favorable
guantílopes del sentido y el absurdo transcurren
tomados por los gusanos por lo que en verdad son

Versión de Jenaro Talens

Malacoda

tres veces vino
el hombre de las pompas fúnebres
impasible bajo el bombín de piel
para medir
¿no está acaso pagado para medir?
a este incorruptible en el vestíbulo
a este malebranca¹ que los lirios cubren hasta las rodillas
Malacoda con lirios hasta las rodillas
Malacoda² no obstante el experto terror
que felpa su perineo extingue su señal
suspirando hacia arriba por el aire pesado
¿debe ser así? debe ser debe ser
encuentra los crespones cógelos del jardín
escuchar puede ver pero no es necesario

sepultar en el féretro
con unos ayudantes ungulata³
encuentra los yerbajos reclama su atención
escuchar debe ver pero no es necesario

cubrir
estar seguro de cubrir cubrirlo todo por encima
tu escudo déjame coge tu azufre
vidrio canicular divino hermoseado
espera Scarmilion² espera espera
coloca este Huysum en la caja
y observa bien la imago eso es él
escuchar debe ver ella debe
todos a bordo todos l0s espíritus
a media asta sí sí

no

Versión de Jenaro Talens

NOTAS DEL TRADUCTOR:
¹ malebranca: -alusión posible a dos fuentes distintas: 1˚ nombre de los demonios
de la 5ª bolgia del Inferno dantesco, y 2˚ nombre del filósofo del s. XVII,
Malebranche, sacerdote del Oratorio, formulador de una filosofía
racionalista, unión del pensamiento de S. Agustín y del cartesianismo.
Aunque por ambos lados -Dante y Descartes- se puede establecer
una relación con Beckett, nos inclinamos por la 1ª solución, por razones
fácilmente explicables con la nota siguiente.
² Malacoda y Scarmilion: -diablos dantescos, citados en Inf. XXI, 76, y 105,
respectivamente.
³ ungulata: -ungulados. En latín en el original.
 imago: -imagen. En latín en el original.
 Huysum: -Juan Van Huysum. Pintor holandés (1682-1749).

Por ahí

por ahí
un grito lejano
para alguien
tan pequeño
bellos narcisos
luego marzo

luego ahí
luego ahí

entonces desde ahí
narcisos
otra vez
luego marzo
otra vez
para alguien
tan pequeño

Escrito en 1976

Versión de Jenaro Talens

Serena III

fija estos garabatos de hermosura en la paleta
nunca se sabe si esto puede ser el final

o déjala ella es paraíso y más tarde en el globo
de tus ojos hímenes de felpa

o sobre Puente Butt Sonroja de vergüenza
el mixto declinar de esas ubres
alza tu luna tuya y solamente tuya
arriba arriba arriba hacia la estrella del atardecer
desvanecido encima de un clavel todo nuevo
en el arco-gasómetro que hay en Misery Hill¹
desvanecido en la púrpura y pequeña
casa de la oración
corazón de María alguna cosa
Bull y Pool² Suplicante que no se encontrarán
en este mundo al menos

mientras que partes lejos en medio de los fustes que caracolean
corre desesperadamente sobre el Puente Victoria ésa es la idea
aminora la marcha anda furtivamente Ringsend Road abajo
Irishtown Sandymount³ titubea halla el Fuego del Infierno
Apartamentos Merrion señalados por un trillón de sigmas
El Dedo de Jesucristo Hijo de Dios el Salvador
muchachas sorprendidas mientras se desnudaban ésa es la idea
sobre el rompevientos y olas en el Bootersgrad
el pánico que provoca la marea en las pardas gaviotas
las arenas se mueven en tu corazón cálido
ocúltate tú mismo pero en la Roca no no te detengas
no te detengas

Versión de Jenaro Talens

NOTAS DEL TRADUCTOR:
La serie se basa, de nuevo, en modelos provenzales, en este caso, los poemas
nocturnos de los trovadores.
¹Misery Hill: barrio de Dublín
²Bull y Pull: los dos muelles que hay en la desembocadura del Liffey.
³Irishtown y Sandymount: barrios de Dublín
Roca: alusión a la ciudad al sur de Dublín y a la “Roca Eterna” del himno protestante.

Whoroscope

(Horóscoño) ¹

¿Qué es esto?
¿Un huevo?
Por los hermanos Boot, apesta a fresco.
Dáselo a Gillot.

Cómo estás, Galileo,
¡y sus terceras sucesivas!²
¡Asqueroso viejo nivelador³ copernicano hijo de vivandera!
Nos movemos, dijo, al fin nos marchamos-¡Porca Madonna!
como un contramaestre o un Pretendiente saco-de-patatas cargando
contra el enemigo.
Esto no es moverse, sino conmoverse.

Qué es esto ?
¿Una tortilla acerba o una que ha florecido?
¡Dos ovarios revueltos con prosticiutto?*
¿Cuánto tiempo lo invaginó, la emplumada?
Tres días y cuatro noches?
Dáselo a Gillot.

Faulhaber, Beeckman y Pedro el Rojo
venid ahora en un alud de nubarrones o en la cristalina nube de
Gassendi, roja como el sol,
y os limaré todas vuestras gallinas-y-medio
o limaré una lente bajo el edredón en la mitad del día.

Pensar que era él, mi propio hermano, Pedro el Bravucón
y que no usaba de silogismo alguno
como si Papi aún estuviera con vida.
¡Ea!, pásame esa calderilla,
¡dulce sudor molido de mi hígado ardiente!
¡Qué días aquéllos, sentado al lado de la estufa, arrojando jesuitas
por el tragaluz!

¿Y ése, quién es? ¿Hals?
Que espere.

¡Mi adorable bizquita!
Yo me escondía y me buscabas**.
Y Francine, precioso fruto mío de un feto casa-y-gabinete!
¡Vaya una exfoliación!
¡Su pequeña epidermis grisácea y desollada, y rojas las amígdalas!
Hija única mía
Azotada por la fiebre hasta en el turbio restañar de su sangre…
¡sangre!
¡Oh, Harvey de mi corazón!
¿qué harán los rojos y los blancos, los muchos en los pocos
(querido Harvey sangre-girador¹º)
para arremolinarse por este batidor resquebrajado?
Y el cuarto Enrique llegó a la cripta de la flecha.

¿Qué es esto?
¿Desde cuando?
Incúbalo¹¹.

Un viento de maldad empujaba la desesperación de mi sosiego
contra las escarpadas cimas de la señora
única:
no una vez ni dos, sino…
(¡Burdel de Cristo, empóllalo!)
en una sola anegación de sol.
(Jesuitastros, copien, por favor.)

Por lo tanto adelante con las medias de seda sobre el traje de punto
y la piel mórbida…
qué estoy diciendo, la suave tela…
y vámonos a Ancona, sobre el brillante Adriático,
y adiós unos instantes a la amarilla llave de los Rosacruces.
Ellos no saben qué es lo que hizo el dueño de todos los que hacen,
que a la nariz le toca el beso del aire todo fétido y fragante
y a los tímpanos, y al trono del orificio fecal
y a los ojos su zigzag.
De esta manera Le bebemos y Le comemos
y el Beaune aguado y los duros cubitos de pan Bimbo¹²
porque Él puede danzar
igual cerca que lejos de Su Esencia Danzante
y tan triste o tan vivo como requiere el cáliz, la bandeja.
¿Qué te parece, Antonio?

¡En el nombre de Bacon, me empollaréis el huevo!
¿O deberé tragárme fantasmas de caverna?

¡Anna María!
Ella lee a Moisés y dice que su amor está crucificado.
¡Leider! ¡Leider!¹³ Florecía pero se marchitó,
pálido y abusivo periquito en el escaparate de una calle mayor.
No, si creo desde el Principio a la última palabra, te lo juro.
¡Fallor, ergo sum!¹
viejo frôleur¹ esquivo
Toll-ó y legg-ó¹*
y se abrochó el chaleco de redentorista.
No importa, pasémoslo por alto.
Soy un niño atrevido, ya lo sé,
luego no soy mi hijo
(aunque fuese portero)
ni el de Joaquín mi padre,
sino astilla de un palo perfecto que no es viejo ni nuevo
pétalo solitario de una gran rosa, alta y resplandeciente.

¿Estás maduro al fin
pálido y esbelto tordo mío, de seno desdoblado?
¡Qué ricamente huele
este aborto de volantón!
Lo comeré con tenedor para pescado.
Clara y plumas y yema.
Me alzaré luego y empezaré a moverme
hacia Raab de las nieves,
la matinal amazona asesina confesada por el papa,
Cristina la destripadora.

Oh Weulles, no derrames la sangre de un franco
que ha subido los peldaños amargos
(René du Perron…)
y otórgame mi hora
segunda inescrutable sin estrellas.

Versión de Jenaro Talens

NOTAS DEL TRADUCTOR:
“Escrito en el verano de 1930 para participar en un concurso de poesía sobre
el tema del Tiempo, organizado por Nancy Cunard, con un premio de 10 libras,
que ganó. El jurado estaba compuesto por la misma Nancy Cunard y por Richard
Aldington, quien sugirió al autor que añadiese las notas para la publicación.
Basado en la biografía de Descartes escrita a finales del siglo XVII por Adrien Baillet,
se sometió a una de las normas del concurso: que el poemano tuviese mas de
100 versos y fue publicado en una edición de 300 ejemplares, 100 de ellos
firmados por el autor, por cuenta de la Hours Press de Nancy Cunard.”
¹ Horóscoño: Contracción de Whore y Horoscope. El juego fonético del original es
intraducible.
² y sus terceras sucesivas: El cambio de persona verbal ( del esperable yours al
inesperado his) es lo que marca la confusión que el propio Beckett señala entre
Galileo Galilei y su padre Vincenzo Galilei, autor del Diálogo della musica antica
e della moderna (Firenze, 1581). De ahí el calificativo saco-de-patatas.
³ Viejo nivelador: old Copernican lead-swinging en el original. Alusión al péndulo
de la torre de Pisa, hecho por Galileo.
 Pretendiente saco-de-patatas: Pretendiente al trono del movimiento, trono
inmóvil sobre un cuerpo móvil -la Tierra-, de ahí el calificativo de saco-de-patatas.
 no es moverse sino con moverse: En el original that ‘s not moving, that ‘s moving.
Al igual que las dos citas anteriores hace referencia a los dos tipos de movimiento:
el del hombre sobre la Tierra fija -según la doctrina geocéntrica- y el del planeta
dentro del sistema solar, según el heliocentrismo propuesto por Copérnico.
En la primera versión traduje “esto no es moverse sino ser movido”. En la medida
en que “conmover” (el otro significado de to move) incluye la lectura de “mover
con” he preferido corregir aquí la primitiva versión para mantener el doble sentido
del original.
* dos ovarios revueltos, fritos con prosticiutto: Juego de palabras sobre la semejanza
huevo-ovario y la identidad de raíz de próstata y prosciutto, jamón, en italiano.
 Gassendi: Pierre Gassendi, sacerdote y canónigo de Dijon, (1592 – 1655). Filósofo
materialista, opuesto a las ideas de Descartes. Perteneciente al grupo de renacentistas
rezagados, no aceptaba la afirmación de Dios y del alma como verdades primeras y
oponía su idea del conocimiento a través de los sentidos al innatismo y espiritualismo
propios del pensamiento cartesiano.
 sentado al lado de la estufa: Se refiere a la estufa de que habla Descartes en la segunda
parte de su Discurso del método: “Me hallaba entonces en Alemania ( …) no teniendo
afortunadamente preocupaciones ni pasiones que me turbaran, permanecía todo el día
encerrado solo al lado de la estufa, donde tenía todo para entretener mis pensamientos”.
(Trad. J. Rovira Armengol, Losada, 1959, pág. 19).
** yo me escondo, búscame: El juego infantil del escondite.
¹º Sangre-girador: bloodswirling da idea exactamente de remolinador de la sangre,
sustituído por la palabra compuesta anterior con el propósito de mantener en el verso
castellano la construcción original inglesa.
¹¹ Íncúbalo: Sit on it, siéntate en él, textualmente.
¹² pan Bimbo: Cubes of Hovis, en el original Hovis, marca de pan de molde conocida.
Hovis y Beaune, pan y vino, las dos formas del cuerpo eucarístico.
¹³ Leider: desgraciadamente. En alemán en el original.
¹ Fallor, ergo sum: me engaño, luego existo. Parodia del cogito, ergo sum cartesiano.
¹ frôleur: que roza ligeramente. En francés en el original.
¹* En oll- ‘o y legg-ó: En el original tolle-d and legge-d, gramaticalización inglesa de los
imperativos latinos como pretéritos. Tolle, lege, las palabras que escuchó San Agustín
en el matorral antes de su conversión.
¹ Raab: meretriz de Jericó.
¹ peldaños amargos: reminiscencia dantesca. Della Scala -Purgat. c. XVIII, v. 121- y
Du Perron, título de Descartes y escalinata en francés.

NOTAS DEL AUTOR:

A René Descartes, Señor de Perron, le gustaba su tortilla hecha con huevos incubados
de ocho a diez días; el resultado, esté más o menos tiempo bajo la gallina, dice él, es desagradable.
Mantenía oculta su fecha de nacimiento, por lo que ningún astrólogo pudo hacer su horóscopo.
El ir y venir del huevo madurándose le servía de entretenimiento.
v.3. -En 1640 los hermanos Boot refutaron a Aristóteles en Dublín.
v.4. -Descartes pasaba a su criado Gillot los problemas más fáciles de geometría
analítica.
v.v. 5-10. -Se refiere a su desprecio hacia Galileo hijo (a quien confunde con el más
musical Galileo padre) y a su sofístico escrito acerca del movimiento de la
tierra.
v. 17. -Resolvió problemas planteados por estos tres matemáticos.
v.v. 21-26. -El intento de estafa por parte de su hermano mayor Pierre de la Bretaillière.
– El dinero que ganó como soldado.
v. 27. -FranzHals.
v.v. 29-30. -De niño jugaba con una muchachita bizca.
v.v. 31-35. -Su hija murió de escarlatina a los seis años.
v.v. 37-40. -Alabó a Harvey por su descubrimiento de la circulación de la sangre, pero
no admitía que hubiera explicado el movimiento del corazón.
v. 41. -El corazón de Enrique IV fue recibido en el colegio jesuíta de La Flèche
mientras Descartes aún estudiaba en él.
vv. 45-53. -Sus visiones y peregrinación a Loreto.
vv. 56-65. -Sus argumentos eucarísticos, en respuesta al jansenista Antonio Arnauld
que le había desafiado a reconciliar la doctrina de la materia con la doctrina
de la transubstanciación.
v. 68. -Schurmann, la holandesa medias-azules, una piadosa discípula de Voet, el
adversario de Descartes.
vv. 73-76. -San Agustín tuvo una revelación en un matorral y leyó a San Pablo.
vv. 77-83. -Probó la existencia de Dios por exhaustividad.
vv. 91-93. -Cristina, reina de Suecia. En Estocolmo, en noviembre llamó a Descartes, que
durante toda su vida había permanecido en cama hasta mediodía, para que le
hiciera compañía las cinco de la madrugada.
v. 94. -Weulles, médico peripatético holandés en la corte sueca, y enemigo
de Descartes.

De: Poemas en francés 1937 -1939

1. Vienen…

vienen
diferente e iguales
con cada una es diferente y es igual
con cada una la ausencia de amor es diferente
con cada una la ausencia de amor es igual

vienen
diferentes e idénticas
con cada una es diferente y es lo mismo
con cada una la ausencia de amor es diferente
con cada una la ausencia de amor es la misma

2. Para ella el acto sosegado…

para ella el acto sosegado
los poros sabios el sexo inocentón
la espera no muy lenta los lamentos no demasiado largos la ausencia
al servicio de la presencia
los pocos jirones de azul en la cabeza las punzadas al fin muertas del corazón
toda la gracia tardía de una lluvia que cesa
con la caída de una noche
de agosto

para ella vacía
él puro
de amor

3. Estar ahí sin dientes y mandíbulas…

estar ahí sin dientes ni mandíbulas
adónde se va el gozo de perder
con el apenas inferior
de ganar
y Roscelin y esperamos
adverbio oh regalito
vacío vacío salvo jirones de canción
padre me dio un marido
o al arreglar las flores
que moje cuanto quiera
hasta la elegía
de los zuecos herrados aún lejos de Les Halles
o el agua de la canalla apestando por las tuberías
o nada más que moje
porque es así
que pula lo superfluo
y venga
con la boca idiota y la mano hormigueante
a la cavidad hundida alojo que escucha
lejanos tijeretazos argentinos

4. Ascensión

a través del estrecho tabique
ese día en que un hijo
pródigo a su manera
volvió con su familia
oigo la voz
conmovida comenta
la copa del mundo de fútbol

siempre demasiado joven

al mismo tiempo por la ventana abierta
por los aires a secas
sordamente
la marejada de los fieles

su sangre salpicó en abundancia
sobre las sábanas sobre los olorosos guisantes y sobre su amigo
con dedos asquerosos cerró él las pupilas
sobre sus grandes ojos verdes sorprendidos

ella gira ligera
sobre mi tumba de aire

5. La mosca

entre la escena y yo
el cristal
vacío salvo ella

vientre a tierra
ceñida por sus negras tripas
antenas enloquecidas alas atadas
patas ganchudas boca sorbiendo en el vacío
sableando el azul aplastándose contra lo invisible
impotente bajo mi pulgar hace que zozobren
el mar y el cielo sereno

6. Música de la indiferencia…

música de la indiferencia
corazón tiempo aire fuego arena
del silencio desmoronamiento de amores
cubre sus voces y que
no me oiga ya
callarme

7. Bebe solo…

bebe solo
come quema fornica revienta solo como antes
los ausentes ya muertos los presentes apestan
saca tus ojos vuélvelos sobre las cañas
discuten quizás ellos y los ays
no importa existe el viento
y el estado de vela

Versión de Jenaro Talens

De: Poemas en francés 1947-1949

Muerte de A. D.

y ahí estar ahí aún ahí
apretado a mi vieja tabla picada en negro como de viruela
durante días y noches molidos ciegamente
de estar ahí de no huir y huir y estar ahí
inclinado a confesar un tiempo que agoniza
haber sido lo que fue hecho lo que hizo
de mí de mi amigo muerto en el día de ayer con el ojo brillante
con los dientes largos jadeando en su barba
devorando la vida de los santos una vida por día de vida
reviviendo de noche sus negros pecados
muerto ayer mientras que yo vivía
y estar allí bebiendo por encima de la tormenta
la culpa del tiempo irremisible
aferrado a la vieja madera testigo de partidas
testigo de regresos

Soy un discurrir de arena que resbala…

soy un discurrir de arena que resbala
entre la duna y los guijarros
la lluvia del verano llueve sobre mi vida
sobre mí vida mía que me persigue y huye
y tendrá fin el día del comienzo

caro instante te veo
en el retroceder de este telón de bruma
donde ya no deberé pisar estos largos umbrales movedizos
y viviré lo mismo que una puerta
que se abre y se vuelve a cerrar

Quisiera que mi amor muriese…

quisiera que mi amor muriese
y que lloviera sobre el cementerio
y las callejas por las que camino
llorando a aquella que creyó que amaba

Versión de Jenaro Talens

De: Letanías 1976-1978

al llegar la noche en que el alma
iba a serle reclamada
he aquí que al no aguantarse
la entregó una hora antes

escúchalas
sumarse
las palabras
a las palabras
sin palabra
los pasos
a los pasos
uno a
uno

imagina si esto
si un día esto
un día feliz
imagina
si un día
un día feliz esto
se acabara
imagina

las ganas cada día
de estar vivo un día más
claro que no sin el pesar
de haber nacido un día

noche que tanto haces
que imploremos el alba
por favor noche
cae

sábado un respiro
no reír más
desde la medianoche
hasta la medianoche
no llorar

silencio como el que existió
antes ya nunca más existirá
por el murmullo desgarrado
de una palabra sin pasado
por haber dicho demasiado no pudiendo más
jurando no volver a callar

viejo ir
viejas paradas
ir
ausente
ausente
detenerse

Versión de Jenaro Talens

De: “Adaptaciones de Chamfort”

canción

Vejez es cuando a un hombre
arrimado al fuego de la chimenea
temblando a causa de las brujas
para poner el cazo sobre el lecho
y traerle su ponche
viene ella en las cenizas
quien amada no pudo ser vencida
o vencida no amada
o alguna otra aflicción
viene con las cenizas
como en esa luz vieja
el rostro en las cenizas
aquella vieja luz de las estrellas
en la tierra otra vez.

corazón, qué oquedad,
y dentro cuánta suciedad

dormir hasta la muerte
nos cura siempre
ven a aliviar
esta vida este mal

¿La esperanza?, un bribón, el más grande embustero,
hasta que la perdí, no supe de la felicidad.
Copiaré del infierno en la puerta del cielo:
dejad toda esperanza los que entráis.

Pide al todo-lo-cura, al todo-lo-consuela pensamiento
solaz y salvación para el dolor que os donó con esfuerzo

Versión de Jenaro Talens