La muerte del padre se alza en la ventana
sale al espacio vestida de blanco.
Por las escaleras interiores golpea su cuerpo
descendido a hombros bajo espesa madera.
Los hijos del padre cruzan las calles,
el globo de la tierra gira sobre sus ojos.
La muerte del padre se alza en la ventana
sale al espacio vestida de blanco.
Por las escaleras interiores golpea su cuerpo
descendido a hombros bajo espesa madera.
Los hijos del padre cruzan las calles,
el globo de la tierra gira sobre sus ojos.
Ahora, más que nunca
Se creían valiosos.
Orígenes y duelo
De toda una pasión, de verdadera prole
De asesinos, de manchas
En la pared, donde la lluvia
Consolidó el disparo
O vocerío entre las aguas. Polvo
De amor; de lo que ellos llamaban
Amor.
La novena raya de tiza
Se extendía furiosa
Entre los jeeps y los perros.
Como una cuchilla
Cortaba ataduras
A ras de tierra.
En las calles de la ciudad
Fueron apareciendo
Rostros jubilosos detrás de los cristales.
LA PALABRA es un jarro de fresas.
Muerdes y sale sangre.
La palabra es una cucharada miel,
Tiene los párpados en flor.
La palabra es una pavesa de vaho
Con su vestido de lunares.
La palabra es de vino duro
De piedra de sol.
Micer Buñuel, burlador de brumas,
A media miel el bajel esfumas.
Corsario azor, dallador de ritos,
Revés del sol carajal en jitos.
Jayán doncel, tus bolonios somos,
Papillos ya de cerar iconos.
Hétero dios, tus constelaciones
Sírvannos sed:vals sin corazones.
CARCAJADA de pez, pérfido grajo
En arrebol de bóvedas raudales.
Carcajada de brea, contrabajo
De tazado cordal, traqueobrebaje.
TRIESTE. Tristia. Scholia. Ludia. Erato.
Wirr warr.
Proyecto prelímine
Para un arqueología de campo
Traviesa.
Bello es este día que a sí mismo se hace
En efervescencia de nácar a la lluvia.
Remóntanlo becales por donde la hondonada,
Gaviota de quietud el cielo acantilado.
Dos espejos se miran desde las dos fronteras:
Hipótesis soberbia de resplendente playa.
Sería cursi
Citar el yin y el yang
A este propósito,
Mas cumple
Dejar constancia
De tal cruzado mágico:
Delicioso Magrelli,
Su poesía de usted
Delgado ha
Igual que mi apellido;
Zahúrda bersolari
Mi horda sin ardid
Fuese desliz del magrellar pronovias
Rollizas al pescante so somosiete hermanos.
SEPIA de atardecer
La rúbrica del hidalgo melancólico.
Casi sollozo invade
Las estancias del caos.
OSCURIDAD del monte ese sol de tormenta.
Se asoma la alondra al brocal encantado.
Opácido ojo la anguila de plata.
Perezón matinal, no te me desangeles.
Lambón garzón zapea, investiga tus radas.
Frunce labios muy grosos; sus fondos reservados
Mofeta tripartita se acicala facciosa.
¡Oh señor de la fe, hipócrita genético!
Historia que desfila en góticas mayúsculas
No quiere que te huyas sin becar asesinos.
La puerta se abre como una hembra:
Atraviesa las murallas de par en par.
Otoño resbala con ojeras de sangre
Sobre superficies de pared enemiga.
El roble de las maderas es cárcel de clavos:
Por entre las vetas hienden y sollozan.
GALLO degollado
A la vera del albor.
Como la uña de la carne
El poema sin héroe.
En las paredes
Habían ido turnándose y ahora
-Oh democracia, oh viento
Que vienes de lejos-
Salían de las sombras de la noche
Y se quedaban mirándonos
Desde las paredes de la propaganda
Como si fuéramos suyos
Y escribían debajo
Que eran más inteligentes que nosotros
Más patriotas.
A través de la tela metálica se desploman las paredes
Con dureza de picos y espanto de maderas.
A través del ojo que roza la tela metálica
Pasa una bala de calibre siete sesenta y dos.
Tendidos eléctricos cuelgan como tripas,
Como penacho de guitarras, como cuerdas de caballo,
Como sauces de exfoliado otoño,
Como hilo de agua desde los vientres rotos.
PAÍS ácimo
De maestros de escuela
Con la nariz de frío colgando de la lámpara
Sí maravillosa.
Poeta del silbido,
Ética es estética:
Atención al tren.
No es el mar. Nadie se equivoca.
Tala oscuridad: llanto lleno de ojos.
Me reclino en sus sábanas
Intachables. Soy el traidor.
Sendos, oh, senos,
El poeta de zumo de naranja
Desde el huevo diamante de su verbo delgado.
Y aún le dura melifluo
Donde el labio aliviado
A su chorro a degüello
El placer ojeroso de mirarse plagiado
De poetas menores, micántabros, miastures.
En el feroz acuerdo
A que llegaron. Donde dobla el día.
En las patas de oso
Que levantaron ellas hasta amarrarlos por detrás del cuello.
O en el cristal de las sábanas.
Hubo más tarde, como siempre, llamadas
De reloj, de teléfonos abiertos
Inútilmente ya, cuando ya sólo eran
Cenizas, o brasas, un hiriente latido
De carmín en los labios.
Y si tampoco
Esto fuera posible;
Y si
Como cuentan que sucede
Entre las clases nobles
Nos viéramos obligados a repetir
Esas fórmulas asquerosas de despedida
Y si tampoco
Te ha servido de nada
Escuchar en mis venas los preludios del viento
Que sepas al menos
Que por una vez
Conociste a un hombre
Que no entendía de póker
Ni de vida de sociedad.
Como esos solitarios
En los bancos de algún parque
Que se hunden y notan
Avanzar la punzada
Por el costado izquierdo.
Y cuando en medio
El estallido surge, cuando a lo lejos
Pasan las pancartas
Sucede
Como en esas películas
En que a los diez minutos, tiernamente,
Nos quedamos dormidos.
LUNÁTICO septiembre:
Cinco albas de sangre
Deslavazó la hiena.
De miel como de luz
Deslizándose entre la niebla.
Álamos
Hacen hogueras
Y corren corren
Con las bufandas de cascabel.
Caballo albo
Disuelve crin de oca en su silla de enea:
Es el gitano auriga
Que ríe desnudo por la oleada láctea.
Copo de nieve
A ras del río ácido, en el codo
Que Celan se ausentara.
Vocal oval
De su verso primero.
¡Oh tele divinal, envés contraprogramas!
Su cráneo medioevo, su culera de túnel,
Ya viene el fugitivo del París de Doñalda.
Caravaggio lo trinca, perillán olifán.
¿Y tú, pópule meus, quién nutre de tu rumia,
tu quotidia panzada de reality show?
Si al fin ella dijera: ven.
Baja el aliento de las vigas
Y emerge luz del alba como cuarzo.
Si al fin ella dijera
El silencio monosílabo de la libertad
Se abrirían los cerezos
Esparcidos a través de la tela de niebla.
…LAUDES sean donadas
A quien concelebra de tal donosura:
Laúdes.