Presagio (1995)

En dónde está, que se hizo la poesía?

Está acaso dormida o yace muerta?

Es ruin pereza, es haraganería?

Algo la está matando, es cosa cierta.

Es la vejez quien le cerró la puerta?

Ya no despertará de su agonía ?

En donde está, qué se hizo la Poesía ?

Tendré que ir a buscarla: y si está muerta

sabré con un hechizo revivirla

aunque sea rompiéndola a pedazos

Nací con Ella, tierna, entre mis brazos,

y juntas hemos de dejar la vida…

Luna entre mis manos

La luna que se derrama
anillos hace mis dedos
y en el fulgor de su lumbre
los deja presos.

Bajo la parra de los jazmines
miro mis manos
y entre encajes de sombras y hojas
se han transformado
porque la luna los pinta
de oro lunado.

Con la luz de la luna
me haré un vestido
que me vuelva nuevita,
delgada y rubia
y frotando mi anillo diré a la luna
que me mande al espejo
de la fortuna.

Aún tengo esperanzas de ese milagro
cuando de allí me miras
autorretrato,
ya que tienes la fecha medio borrada,
nada me dice el tiempo
y el tiempo es nada.

La voz del pueblo

No más odio ni venganza
fruto amargo de la guerra;
queremos paz y justicia
sin temores ni violencia.
No más sangre de inocentes
mancillando nuestra tierra,
no más crímenes ocultos
ni traición tras de las puertas.

Seremos un pueblo noble
que no se ampare en la fuerza;
Si libres queremos ser
tendremos el alma enhiesta
que temple nuestras acciones
y nos limpie la conciencia.
Pero ante todo, exigimos
que se cumplan las promesas
rescatando nuestras vidas
hundidas en la miseria.

Ha pasado ya el combate
confiamos en que no vuelva,
hoy el refulgente Símbolo
entre nosotros ondea:
La Paz como Dios, sin verle,
habita en nuestra conciencia.
Que mantenerla sepamos

para que siempre esté cerca,
sin alejarse jamás
guardando nuestras fronteras.
!Gloria al pueblo que recobra
con sacrificio, su tierra,
aunque abonada con sangre
será Patria sin cadenas
ofreciéndonos la Paz
como impoluta vivencia.

Se ha unido la misma savia
de equidad e inteligencia
para encontrar el futuro
que nuestros hijos esperan.
Que conservemos la Paz
como tesoro y presea:
Ella, como Dios, sin verle,
habita en nuestras conciencias.

La ofrenda

¡Que vuelo sideral de ala extendida!
¡Que zigzag de emoción era su vuelo!
¡Que ansiedad por llegar al Santo Suelo
vibraba en el albor de su caída!

Y llegó palpitante, estremecida
a ofrendar la grandeza de su anhelo,
el destello alumbraba al mismo cielo
que en su seno teníala dormida.

Y descubrió de nuevo aquella senda
a pesar de encontrarla desolada,
buscó con avidez la antigua tienda…

al mundo conmovía su llegada:
Batió sus albas alas de abanico
y el olivo soltó del rojo pico.

La esperanza

Así la aparición era esperada
como Signo Celeste de ventura,
presciencia presentida, clara y pura
que en la mente del pueblo era fijada.

Su irreal realeza, casi una tortura
por la ansiedad de su presencia amada,
rayo de luz, emblema de dulzura,
gloriosa en su existencia ya forjada.

Y la voz luminosa persistía
con la fe inmarcesible de su guía
sostenida en la lumbre de su axioma:

¡No era El Pájaro Azul, no era una nube,
no era tampoco el ala de un querube
aquel vivo aletear de una paloma!

La duda

Y un vislumbre se vio. ¡Era la lumbre!
que entre sombras lejanas se acercaba,
por violentos instantes se alejaba
y volvía otra vez la incertidumbre.

¿Era El Pájaro Azul allá en la cumbre
acaso, el mensajero que Ella enviaba?
aún no sabía pero ya le amaba
la Voz del Pueblo en recia muchedumbre.

¡La Voz del Pueblo! Como Voz del cielo
su esperanza mezclada con recelo
mas su coraje era dolor que ardía;

Sosteniendo su amargo desconsuelo
con su antiguo valor y alma bravía
retaban a la pólvora y al duelo.

Apoteosis a la paz (Septiembre 1993)

Cuando el abismo era más hondo
y llamas, fragor y muerte se fundían
en el cruzado fuego
y cada noche y cada amanecer aquellas salvas
trepidantes,
sembrando de cadáveres los ámbitos,
temblaban los mayores y los niños
que en la sombra de angustia pernoctaban
vivos aún, mas con la muerte aliados…

Lejos. En lontananza algo se cernía
en el innominado espacio.
Una voz luminosa revelaba
a las mentes confusas
aquel tremor distante, que apenas insinuado
pronto se disolvía en el arcano
al resonar de nuevo el estallido
como oculto tambor, traidor y fiero.

¿Había sido un espejismo, acaso,
la lumbre y el lejano rumor ya presentidos?
!Era verdad el miedo en las entrañas!
!Evidente el mortífero tecleo

resonando por todo el horizonte
con la lluvia de plomo!

Otros seres sin máscaras ni balas
escrutaban también amplios contornos
y dolidos, clamaban a su paso
por las lóbregas sendas despobladas,
viendo la ruina que asolaba el suelo
amado de la Patria,
holocausto inocente,
ofrenda mancillada
de rotos cuerpos y perdidos rostros…

Pero otros ojos oteaban
con la intuición que sufre la esperanza,
acicateada el ansia por buscarla…
conquistarle y traerla como diáfana guía
para inundar con su lumbre poderosa
el umbroso destino que vivía
la tierra atormentada,
la existencia truncada de sus hijos
en plena flor de vida.
¿Mas…Si Ella se negaba…
si volviera la espalda y perdía la ruta de este suelo…?
¿Si esquiva se alejaba hacia su Gloria
y entre la inmensidad, no aparecía…?
!No! No podría ser ! Ella vendría
ilesa y pura como nueva aurora!

A la silla de ruedas

Guardiana de los libros: Ya cerrados
los fríos brazos de brillante acero
quietas las ruedas. Fijos y callados
los goznes rechinantes, mustio el cuero.

Evocadora fiel de los cuidados
últimos del vivir bajo el alero
que guarda imagen, risa y ceño amados,
postrer amor que siempre fue el primero…

Descansas hoy, el freno detenido,
más bien paralizado tu crujido
en el ir y venir de aquella mano

que dejara su huella en el gemido
del dolor y el placer de haber vivido:
espejo del final de un ser humano.