Algarabía de mi sombra

Encontré el soneto sobre mi cama.

Un olvido, aparentemente.

Lo he leído a algunos amigos
y me dicen que no lo publique,
que en realidad no esmío,
que no puede serlo,
que lo será algún día…
Aseguran que me estoy plagiando.

‘¿Admitirás que lo escribió ella?’, me preguntan.

Ella. Ella. Ella. Ella. Ella.

El eco es atroz.

Pero el soneto es tan mío como siempre:

‘Algarabía cruel de los gemidos -dice el primer verso-,
mi sombra acude -(¿Ven cómo si soy yo?) -. Fuga de los años.
Recuento proverbial de mis engaños.
pereza de la tumba. Mis latidos. (Hablo de mí, ¡de mí!).

Hemisferio de rastros encendidos -reza el segundo cuarteto-.
Absurda beatitud. Molestia. Daños. (Es mi estilo, sin duda).
Paz en las huellas. Vínculos extraños.
Gorriones sin hogar y enfurecidos.
(Ella no pudo escribir algo así).

Maravilla. Pasión devoradora.
Karma de sal. Presencia de la vida. (Es mi sabiduría).
Ritmo. Restauración. Rencor. Aurora.
Rúbrica de la forma. Luz sin brida. (Un verso demasiado mío).
Esencia inaugural. Moral perdida.
¡Secuencia de una lógica inodora!’.

…….

Bien. Admito que algunas imágenes son suyas.

¡Pero la idea es mía!

Además,
ella piensa que escribir sonetos es una mariconada.

Bíblico también

Usted quédese amando al prójimo

A mí la que me gusta es la prójima

Toda próxima
la prójima me gusta más porque sonríe
porque quiere y no quiere con los joos
porque se aprieta el pecho con soltura
y cierra las piernas con codicia

Usted quédese amando al prójimo

Yo prefiero a la prójima que mira
que sabe que toca que prueba

samaritana
magdalena
repentina
la sin piedras
la de nunca por si acaso
la que enseña a dudar de verdad
en salones repletos de prójimos

Quédese pues
usted
amando al prójimo

que yo seguiré a la prójima
prófuga
próxima
pródiga

Como Dios manda

Hay que mandar como Dios manda
que en eso es un experto el tal Dios
porque nunca nadie le mandó crearnos
y sin embargo le dio por sacarnos del polvo
y por quitarnos la famosa costilla
y echarnos a dormir en jardines
al lado de mujeres y culebras
que nos enseñaron a vernos desnudos
y al final saber del bien y del mal
y ponernos a sudar
y a las mujeres parir con dolor
y darnos hijos que se matan de envidia
y libres albedríos
y platos de lentejas
y 7 mil plagas
y circos romanos
y hogueras y bulas
y cruces y guerras
y guerras y todo…

Yo no sé qué piensen ustedes
pero cuando Dios manda

manda!

Descifrando el pan

Aunque es alto Su nombre,
me ha dado, aquí en el pan,
un informe secreto.
Claudia Lars

El pan habla desde las mesas.

Nadie habla cuando él habla.

Recibe la vital esperanza de todos
y la convierte en promesas nuevas.

El pan no muere en las entrañas de los hombres.
(Ni tú ni yo
penetramos su callado mensaje).

Se rompe en nuestras manos
con facilidad,
como las margaritas,
como la magia de lejanos sueños infantiles.

El pan,
humildemente,
se esparce como los mejores recuerdos.
Cada migaja
es una burla a la muerte.

No le pidas mayores sacrificios.
No al pan.

Tu vergüenza queda bien escondida
tras su amable entrega.
No te justifiques.

Después de todo,
tus huesos son huéspedes de tu cuerpo;
tu corazón es un músculo que puede ser extraído.

¿A quién vas a pedirle mejor destino
para tu mendrugo?

Entiéndelo:

El pan es la señal
de que no podemos solos.

Divertente

Puto es el hombre que de putas fía
y puto el que sus gustos apetece,
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.
Quevedo

¿Que reír no podemos con poesía?
¡Aquí estoy yo para mirar contrario!
Trompada, sexo y risa son ternario
también en el poeta noche y día.

Si la gente no entiende mi osadía,
¡se estanque el hombre en el común agrario!:
se quede hartando del afán gregario
sobre el retrete de su hipocresía.

No es maña, no es veneno, no es porfía;
¡es estricta divierta de estepario!
Es gana de mostrar que todavía

soy amigo del chusco comentario.
Quien busque carcajada en la poesía,
¡mi verso encontrará de dispensario!

Esta danza que salvan las liturgias

Esta danza que salvan las liturgias
Este concepto inoculado hoy
Esta perpetuación de la inminencia
Este andar sin las huellas necesarias

Este pedir que se contagie un alce
Esta oportunidad de ser pequeño
Este imaginar párpados gigantes
Esta mancha de amor en las costillas

Esta vid Este ver este detalle
Esta legión de hormigas Este apero
Este mágico tren a la amapola

Ya nunca sin mis ojos estas cosas
Jamás tanta agonía sin mis dedos
Sin mi vértigo nunca tanto sueño

Esta silla

Le pedí a esta silla que te esperara.

Disculpa si permanece fiel a mi desgracia,
si la encuentras firme como un soldado.

Ella no quiso dejarme solo.
Le hablé de ti con más pasión que la polilla.

Tuvo a bien agradecer con calma,
con resignada paciencia y con fricciones
-la casi inaudible voz de su madera-.

No se quejó como el casero,
no puso en duda mi avaricia,
no tuvo roces con mis llagas.

Por eso te espera, obediente;
por eso dice que estuve solo
y que mis abrigos ya no abrigan;
por eso nos ves aquí,
más honestos y amparados que una rabia.

Siéntate.

Ahora dinos que llegaste.

Freud

Necesita una hora de llanto
el niño perdido en el bosque
para vengarse toda la vida.

PASIÓN

Porque sabe que hemos venido
a aplastarla nuevamente,
la hierba se pone amarilla al vernos.

ARA

Ponedle un caso en las ramas,
amarradle una pistola al tronco,
cubridle de espeso carmín las hojas,
vendadle cada una de sus raíces…
Y ni por esas
se parecerá al hombre.

EDAD

Veintirrés años de vida,
doce de asombros,
dinco de inquietudes,
ni uno de certezas.

EROTISMO

Mientras bajo con mis labios a otra parte,
¿te comes mi dedo índice?

VERGÜENZA

Tres pudores rozando con el asma
que por la lengua sale a desvestirte.
Un cruel, atrabiliario y gris fantasma
que teme verte amar y divertirte.

Gotas

I

Para beber con saña en tu mirada,
bastar?con mirarte sin abismo:
mirarte de una vez, sin espejismo,
con la lágrima firme y habitada.

V

La vida es un conjunto de atisbos.
El hombre
es un destello en el acaso…

XII

He dejado dormidas
las metáforas oscuras…
No es ningún pecado
que me entiendan.

XIII

De tan remendada que tengo el alma,
hoy,
en la ducha,
tres mosquitos mostraron más
personalidad que yo.

XIV

¿Que me vaya?
¿Que te deje?

¿Y si empiezo a respetar el
calendario?

XVII

¿Mentiroso?
¿Cuántas verdades te he dicho
para que me llames mentiroso?

XXVII

Me pesan los dedos
sobre el teclado.
Hoy
no bailarán mis fuerzas.

XXXIII

El silencio es el hijo pródigo
de algunos poetas.

XXXIV

Anoche soñé
que podía inmortalizar mis gritos.
Me levant?gritando,
pero, al intentar escribir,
me faltaron tres condenadas vocales.

XLI

Has tenido entre tus labios
lo que yo sólo puedo tener entre mis
manos…
¿Negarás que conoces
los despertares de mi cuerpo?

Hay poetas que huelen a gemido

Yo no quiero saber de otro lirismo
que no sea liberación.
Manuel Bandeira

Hay poetas que huelen a gemido,
y esconden dos tijeras en el traje.
Hay poetas que mienten su mensaje
y lo dan de inmediato por perdido…

Hay poetas de nombre y apellido:
¡los que saben que un verso es un pasaje!
Y existen los que toman por ultraje
la ruda inspiración de este atrevido…

Hay poetas que escriben porque sudan,
porque dudan y tienen sus bravatas,
pero nunca en sus versos se desnudan.

Y hay poetas, en fin, que no se anudan
con fuerza la intención a sus corbatas
y cargan para siempre las erratas.

Impetración

Mujer de dimintuas compresiones:
Seas conmigo.

Dama inocente de huracanes perfectibles:
Seas conmigo.

Niña amapola de caricias sobornadas:
Seas conmigo.

Onza de acrobacia con desnudez aprendida:
Seas conmigo.

Mujer por siempre de esta noche:
No te vayas, no te vayas sin mí
al infinito.

Instrucciones para seducir una palabra

Como si quemara
la pones en el centro de tu mano.
Con la uña de tu dedo medio,
suave y ardorosamente,
le quitas su olor a semántica,
de forma que logres desnudar su espalda.
No olvides hablarle quedo,
sin engaños,
alabando su determinación
o su pereza,
hasta que ella misma deje de moverse
como una lombriz de tierra.
Tócala,
admira las bondades de su instinto,
deja que sienta el calor de tu arrogancia.
No le digas tan de prisa
qué verso la requiere.
No la espantes con tus ansias.
Frecuenta sus múltiples ombligos
y susúrrale que la prefieres,
que nada va a pasarle,
que ya te conocen allá
de donde vino…
Comprueba que su agitada respiración ha
disminuido
antes de pasar las yemas de tus dedos
por las candentes sienes.
Humedeciendo cada poro,
aguántala sin miedo entre tus manos.
Imagina sus vellos erizados.
Consiéntela,
malcríala
y así,
como se transporta un ave herida,
lleva su inocencia al escritorio,
¡a la infinita página blanca!

Juego

Cuando la sangre corre por las venas
rocosas del volcán que ti despierto,
es un trance de amor sacarme muerto
del fondo a la pasión que me condenas.
¿Es que tu gracia no resiste penas
y las sufres, mujer desde mis plintios?
¿Qué buscas en la sed de mis instintos
que no pueda ofrecerte mi ternura?
¡Compatibles los dos en la aventura,
y en el amor tan frios, tan distintos!

Lista de motivos con pregunta

A Karina

Tus iniciales le harían un favor a la gramática,
pero t?no te envaneces.

Tu lengua sería Byron de poder cojear,
pero t?no te ufanas.

Tu piel sabría mudarse a un barrio más tranquilo,
pero t?no te jactas.

Tu corazón no sudaría ni entre mis manos,
pero t?no presumes.

Tu crueldad soñaría con Freuds descuartizados,
pero t?no alardeas.

¿Cuándo empezarás a tenerte miedo?

Nadie le habla a mi sombra

Nadie le habla porque saca la lengua a la menor provocación.
¿Quién podría soportar sus caprichos,
su salada fruición de niña?

Es larga, tácita, sepulcral (me refiero a su lengua).
Nadie quierr ser víctima de sus movimientos espontáneos.
Por mucho que lo desee,
no puedo librarla de su propia falacia.

La resignación de los hombres
es la pereza de los astros.
Mi sombra lo sabe.
Lo peor es que lo dice abiertamente
en los bailes, en los torneos, en las fiestas de gala,
en los conciertos, en los clubes deportivos,
en las recepciones que se organizan para dar la bienvenida
a todos los diplomáticos del mundo…

¿Que si me da vergüenza?
Un poco, sí.
Un poco.

No siempre es agradable lidiar con una sombra maleducada.

Paradoxa Prima

Vivir es adaptar nuestros antojos
al ritmo del temor a la ventaja,
y vive aquel que marcha tras la paja
que pesa como viga en sus dos ojos.

Mas saber de ignorancias y de abrojos
en nuestra candidez no hace rebaja:
Corremos de ambición por la migaja
¡sin hambre de verdad y siendo cojos!

Es acto de buen juicio recordar
que el hombre, en su brillante trajinar,
no marcha si no marcha ingenuamente.

Y es una paradoja el aceptar
que en la comba vulgar de cada frente
existe una verdad impertinente.

Quiero regalarte un collar

Dos notorias promesas en tus senos
vislumbra quien recorre tu fachada,
pues no existe tan torpe una mirada
que no tropiece en ellos…cuando menos.

Pero tú que en los prístinos terrenos
del amor no has caído aprisionada,
esquivas todavía la punzada
del ansia que termina en desenfrenos.

Mas si harta de granizo sobre el lecho
exiges merecida compañía,
imploro -emocionado- mi derecho

de arrancar tus gemidos con porfía,
y ver mi ardiente y líquida osadía
corriendo por tu cuello desde el pecho.

Radiografía impertinente (Ante los colosales pechos de Ruth)

Frustrado al ver tus senos formidables
confiados sin piedad a tu grueso paño,
no alcanzo a descubrir si es un engaño
lo que hay tras tus escotes insociables.

No sé si de misterios insondables
prefieres hoy cubrir tu pecho huraño
temiendo que su réprobo tamaño
te lleve a situaciones lamentables.

Rescatar del sostén tu seno hermoso
es casi una misión que busco ansioso,
pues de tus pechos -finalmente honrados-

no puedo resistir la prebenda…
Con tal que al verse libres de la prenda
no caigan hasta el suelo derrotados.

Soneto a una jinetera

Para Yania,
espléndida flor cubana

¿A quién le brindas sin pudor tus ojos?
¿A quién tus brazos y tu sed de amores?
¿A quién otorgas tu edredón de ardores?
¿A quién la gama de tus mil antojos?

¿A quién rechazas con tus besos flojos?
¿A quién reistes con tus malhumores?
¿A quién retiras el millón de flores
que succion?de tus pezones rojos?

¿A quién aturdes con tus piernas largas?
¿En quién la llama de tu piel descargas
para llorar como conmigo hiciste?

¿Acaso a otro el juvenil encanto
has dado en hipos de amoroso llanto
sin ser la herida que en mi pecho abriste?

Soneto para entender a un neurótico

Nota: Para la composición de este soneto
se utilizaron los más geniales argumentos
que el autor ha escuchado, a manera de exculpación
en los círculos literarios de El Salvador.

La vida en sociedad es un trapecio
que juzga a los que mal se contradicen:
‘-Si soy como prefiero, me maldicen;
si soy como ellos quieren, me desprecio.’

Mentiras y verdades tienen precio
(un precio que suplica le revisen),
y al socio-torpe ritmo en que se dicen,
resulta de buen gusto ser tan necio.

Si podrirnos de absurdo es el esquema,
más vale dar su sitio al anatema
y hundirnos en la luz de una psicosis,

o en el limbo sublime del dislate
-gracioso y sepulcral escaparate-,
dar rienda a la bondad de una neurosis.

Tu poema

A un poeta que anda por ahí

Es bello tu poema. Las musas te han dotado
con la sed del Parnaso y el trino de Castalia:
Erato y Calíope, las luces de Tesalia
-en ansias por el verbo-sin recatos te han dado.

Es lindo tu poema -lo acepto de buen grado-,
pero es lírica muerta, cual verso de ‘Farsalia’;
no es dote de mi musa tu cruel parafernalia…
¡Labor de sastrería es tu verso complicado!

Me gusta su estructura, tu toque delicioso;
me gusta su fineza y lo que tiene de pozo…,
pero me sabe a dulzón delirio de colmena.

Respondo a su figura, me atrae el ritmo raudo;
tiene tiempo, es musical, la métrica la aplaudo…,
pero no me revuelve la sangre tu poema.

Tu pubis

a D…

Invitación a ver lo que no veo.
Desafío que ampara mis locuras.
Razón de mis atléticas posturas.
Todo origen si origen deseo.

Premura constipada que a Teseo
dirige nuevamente a las oscuras
entrañas del misterio. Voz que a duras
penas tiene una lengua. Mi recreo.

Si rincón, el preciso; el necesario,
si refugio. Verdad tan inocente
que no requiere sombra ni escenario.

Rastro -mujer de Lot- de tantas sales.
Antiguo silo de un afán reciente.
Levedad que se erige en mil finales.

Vaginatum est

Es verdad -ya lo sabes-, no me entrego.
No soy la luz en este claroscuro…
Verte desnuda asombra: No es tan duro
verte asomada a la pasión del juego.

Mas para cuando veas ue no llego
a la penetración, puntual, seguro,
demuestra lo que sabes: del apuro
sácame. ¡No ambiciones tanto fuego!

Pasamos de estos líos tan carnales
porque el sexo mejor no se origina
en las respuestas sobrias y totales.

Y para no estropearnos el pecado,
hoy permite que agolpe en tu vagina
la culpa de un placer tan consumado.