Verás un mar de piedras
Verás margaritas en el mar
Verás un Dios de hambre
Verás el hambre
Verás figuras como flores
Verás un desierto
Verás el mar en el desierto
Verás tu odio
Verás un país de sed
Verás acantilados de agua
Verás nombres en fuga
Verás la sed
Verás amores en fuga
Verás el poco amor
Verás flores como piedras
Verás sus ojos en fuga
Verás cumbres
Verás margaritas en las cumbres
Verás un día blanco
Verás que se va
Verás no ver
Y llorarás
Se encumbró entonces el océano
y nuestras pupilas miraban el portento
sin todavía creerlo
Escuchamos de nuevo las rompientes, las
infinidades de islas
subiendo igual que estrellas sobre el cielo
Allí está el Pacífico hombre, allí, encima,
de nuestras cabezas
y no lo crees y tus ojos lloran
y no puedes entenderlo y tus ojos lloran
todos los que amamos son el mar
Todo lo que amamos es el mar
América es un mar con otro nombre
i. Los desiertos de atacama son azules
ii. Los desiertos de atacama no son azules ya ya dime
lo que quieras
iii. Los desiertos de atacama no son azules porque por
allá no voló el espíritu de J.Cristo que era un perdido
iv.
Ay ése es el amor que hemos llorado tanto … se
largan los ríos que se aman … partiendo
Cauce abajo … arrojándose sobre las praderas
que lloraban mirándose … Nosotros somos las
montañas que lloraron mirándose dicen los ríos
que las llamaban … arrastrándolas
Borrascosos … tras las largas praderas que los
vientos subían … Quiénes nos subieron el dolor
de esas montañas se van diciendo las inmensas
praderas del cielo … Somos todos los pastos de
este mundo les contestan largándose los ríos
que se aman … abiertos … tirados … rompiéndose
Irredentos Chile entero lloraba los amarillos pastos que se iban perdien-
do en plena noche sin luz con todas estas llanuras clamando los nuevos
pastos de la madrugada
i. Y qué si redimidos nosotros fuésemos los pastos de la madrugada
ii.
Amor mío: guárdame entonces en ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo que de algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos indiquen
que la vida se nos fue entre los dedos
guárdame todavía en ti
en la brizna de aire que aún ocupe tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que la primavera desciende.
Te hablan ahora las rompientes de tu vida
Te cuentan de las falsas Itacas,
del naufragio en costas remotas
de tu cansancio doblándote hacia las olas
Te dicen que más allá está el final
de la tierra
que allí el mar se derrumba, que tu mar
amado se derrumba y que los barcos
nunca han vuelto
Te hablan en tu propia noche los temores
Que suenen entonces como algo que se
despierta estos poemas
como algo que está en tí, como algo que cruce el mar y se despierta.
No eran esos los chilenos destinos que
lloraron alejándose toda la playa se
iba haciendo una pura llaga en sus ojos
No eran esas playas que encontraron sino más bien el clarear del ciclo
frente a sus ojos albo como si no fuera de ellos en todo Chile espejeando
las abiertas llagas que lavaban
i.
Y era tu cara el borde de estos cielos,
el manto mío de las estrellas.
Al mirar hacia arriba no vi nada
sino tu permanencia, las pinturas
de tu rostro, la deriva de tus antepasados
inundando las altas nubes. Esos son los ríos que se abren.
Como en un sueño, cuando todo estaba perdido
Zurita me dijo que iba a amainar
porque en lo más profundo de la noche
había visto una estrella. Entonces
acurrucado contra el fondo de tablas del bote
me pareció que la luz nuevamente
iluminaba mis apagados ojos.
Si fuera José
-sólo José-
no tendría este pene atrofiado
mis tetas se hundirían
me llenaría de pelos.
No me las cogería a la fuerza
ni las miraría a las nalgas.
Si fuera José
sería igual de vulgar
y no me enamoraría de Regina.
Seguiré aniquilándote cada día
Cada dosis será una bala
te penetrará la carne
romperá tus huesos
doblará tus ansias
Yo veré de cerca como gimes
como sangras
y con un poco de suerte
te veré morir
Entonces abriré la boca
cerraré mis dientes
y regalaré al mundo una sonrisa
en memoria de mi difunta depresión.
La muerte no tiene metáfora
es simple y clara
dejás de funcionar
te quedás tieso en medio del todo
el reloj
-mientras-
sigue funcionando
(Inédito)
Mi abuela no me dejó
una muñeca
una joya
un te quiero
me dejó
-en cambio-
muchos rencores
envueltos en un pañuelo rojo
que decía:
personal e intransmisible
Mi cerebro lleva dentro
una masa en estado de descomposición.
Los buitres
pi co te an
pi co te an
pi co te an
Poco a poco
traspasarán el cráneo
y penetrarán sus picos.
Será entonces el día del gran banquete
del eructo último
del buen final
(Inédito)
Prensado a mis entrañas
permanece
Hace un año vive conmigo
chupando mi sangre
mi sudor
mi sexo.
He intentado un aborto
pero este amor
no conoce la muerte.
Soy un lugar común
como el eco de las voces
el rostro de la luna.
Tengo dos tetas
-diminutas-
la nariz oblonga
la estatura del pueblo.
Miope
de lengua vulgar,
nalgas caídas,
piel naranja.
Yo, que sólo creo en las aureolas de mis pezones
y conservo blanco sólo las paredes de casa
y las líneas que meto en mi nariz
odio que me llamen ángel.
Yo, que lo único que quiero es fuego.
Tengo un ala crecida
le pongo
hilos para que tiemble
le cuelgo títere del brazo
para que se alce
le hago vestidos de plumas
escenografías
para que pierda el miedo y eche a volar.
pero es un ala tonta o quizás
un ala muerta que nació
de la extensión de un pie
y no sabe romper la desconfianza.
Marilín en esta ciudad hay muchos hombres
infinidad de hombres colosales
magníficos gigantes. los hay de piedra
y también por supuesto de carne.
no sé cómo mirarlos y ellos no me ven
ni siquiera sospechan que los palpo
los desvisto pero
llevan coches maletas
a mucha prisa.
dejaré de saludar a todas aquellas
personas que no sean honradas
y mataré sus pájaros.
no pediré perdón aunque se ofendan
aunque exijan que las reconozca.
cuídense de los peligros del aire y de sus aspas
están cortando.
hay más belleza aquí que en ningún sitio
no olviden
en todas parten hay mucha belleza:
traigo un tiraflechas para matar lo feo.
el día se está perdiendo azul
tecleo y tecleo
pero no salen las ganas de verte
ni la mosca profetiza tu llegada.
me aguanto desespero
y no te llamo
porque bueno
la táctica la astucia
qué sé yo.
el toro de la primavera se me encima
estoy en celo
mi cuerpo untado de canela tiembla
como una cabra blanca.
entre tus piernas y mis piernas
un río fluye vegetal
hay ruido y mi oreja es un girasol
recién cortado.
fue la que siempre quisimos y faltó.
el invernadero estaba junto al parque
con sus cristales húmedos bajo el sol que entraba
en la tarde, o en la mañana, a colorear sus plantas.
yo me paseaba contigo de la mano eras
de estatura un poco más bajo que yo-
y así alcanzaba a ver, desde esa altura,
los tallos quebrados por mi madre
que componía y podaba las macetas de buganvillas.
en cualquier parte del mundo
qué importan las catedrales
los turistas que vienen y van
las instantáneas sus ruinas
y lugares bellísimos.
el hombre habla todavía demasiadas lenguas
necesita un farol el soplo de una luz.
sólo el niño sonríe
saca la lengua grita
hemos perdido sus símbolos.
mi mensajero puso girasoles
para el vértigo de las abejas
en la jarra violeta puso girasoles
de luz amarilla.
se los robó a Van Gogh a la vírgenes a las sombras
puso girasoles para bañar por las noches
mi cuerpo
y las flores son cosas extrañas
seres turbulentos entran como finas agujas
a hincar el corazón se instalan
en los precipicios y calman la locura.
las aspas
están cansadas de levantar el polvo sobre
objetos muertos
objetos en desuso.exhalan.desasosiego.
en una calle sinuosa una tienda perdida.
es junio y se llama paraíso.
recostada al vidrio mastico las yerbas
no veo nada particular definible: nada es caro.
con tus pestañas de madera abres la mañana,
para que inunde el polvo mi caserón despierto
y el sonido del aire meza las mamparas,
los cuadros que se borran bajo el sol,
su deuda de diciembre enamorando la claridad.
con tus pestañas recorres la distancia
y ocultas el amor.
desde que no te veo
las cosas han perdido sus colores:
el búcaro dejó de ser azul
los amarillos desertaron
y no puedo decirte
qué colores atravieso.
hasta los canarios supieron hacer un nido
sólo nosotros que no sabemos ser pájaros
destruimos las plumas y el color.