1
Cuando una liebre me envías,
Gelia, me sueles decir:
«Mi Marcial, has de salir
hermoso estos siete días».
Si no te burlas, si das
crédito a tales antojos,
Gelia, liebre tú a mis ojos
no la comiste jamás.
1
Cuando una liebre me envías,
Gelia, me sueles decir:
«Mi Marcial, has de salir
hermoso estos siete días».
Si no te burlas, si das
crédito a tales antojos,
Gelia, liebre tú a mis ojos
no la comiste jamás.
Hombre, si esa unión divides
que se obró con astas fuertes,
por presto que la conciertes
habrá tardanzas y lides;
húyelas, y como Alcides,
siquiera una vez, temprano
forma un justo abrigo humano
que dure y guarde tus paces,
pues para este fin las haces
con el acero en la mano.
Hermosura perfecta no consiste
en dar diversas formas al cabello,
perlas a las orejas y oro al cuello,
ni en la ropa costosa que se viste.
Con traje rico o pobre, alegre o triste,
es uno mismo siempre un rostro bello;
que, en oro o plomo, siempre deja el sello
la forma que grabada en él asiste.
Volverse han muchos a labranzas toscas,
que fueron sus primeros ejercicios;
tratarán los magnates y patricios
en rubias mieses y vacadas hoscas.
Dejarán las culebras ya sus roscas
en que enlazaban huéspedes novicios;
andarán los casados en sus quicios,
pues le dejan en paz su miel las moscas.
«Dime, Padre común, pues eres justo,
¿por qué ha de permitir tu providencia,
que, arrastrando prisiones la inocencia,
suba la fraude a tribunal augusto?
»¿Quién da fuerzas al brazo, que robusto
hace a tus leyes firme resistencia,
y que el celo, que más la reverencia,
gima a los pies del vencedor injusto?
Filis, naturaleza
pide la ostentación y los olores
para sus nuevas flores
a la fértil verdad de tu belleza
y que en meses ajenos
pródigas abran su temor los senos.
De tu cerviz reciba
cándido lustre el de la rosa pura,
como animar procura
su carmesí en tu rostro la más viva;
den tus labios crueles
púrpura más soberbia a los claveles.
Gala, no alegues a Platón o alega
algo más corporal lo que alegares,
que esos cómplices tuyos son vulgares
y escuchan mal la sutileza griega.
Desnudo al sol y al látigo navega
más de un amante tuyo en ambos mares
que te sabe los íntimos lunares
y quizá es tan honrado que lo niega.
Si amada quieres ser, Lícoris, ama;
que quien desobligando lo pretende,
o las leyes de amor no comprehende,
o a la naturaleza misma infama.
Afectuoso el olmo a la vid llama,
con ansias de que el néctar le encomiende,
y ella lo abraza y sus racimos tiende
en la favorecida ajena rama.
Viéndose en un fiel cristal
ya antigua Lice, y que el arte
no hallaba en su rostro parte
sin estrago natural,
dijo: «Hermosura mortal,
pues que su origen lo fue,
aunque el mismo Amor le dé
sus flechas para rendir,
viva obligada a morir,
pero a envejecer, ¿por qué?»
Mete las armas, traidora,
vuelve tus ojos vellidos,
oye mis llantos agora,
quita las manos, señora,
con que arapas los oídos.
Tus deseos son cumplidos
y mis días,
ora harás alegrías
si alguna pasión te daba
el gran despecho que habías
cuando de mí conoscías
que en verte resucitaba.
Di, rapaz mentiroso, ¿es esto cuanto
me prometiste presto y a pie quedo?
¿Andar mirlado entre esperanza y miedo,
cercado de respetos, hecho un tanto?
¡Sus!, tus varios favores, risa y llanto,
dalos, Amor, a quien se lame el dedo;
los que me diste a mí te vuelvo y cedo:
no quiero soñar más cosa de espanto.
Amor, no es para mí ya tu ejercicio,
porque cosa que importa no la hago;
antes, lo que tu intentas yo lo estrago,
porque no valgo un cuarto en el oficio.
Hazme, pues, por tu fe, este beneficio:
que me sueltes y des carta de pago.
Cansado estoy de haber sin Ti vivido,
que todo cansa en tan dañosa ausencia;
mas, ¿qué derecho tengo a tu clemencia,
si me falta el dolor de arrepentido?
Pero, Señor, en pecho tan rendido
algo descubrirás de suficiencia
que te obligue a curar como dolencia
mi obstinación y yerro cometido.
En Ronda, donde resido,
vive don Diego de Sosa,
y diréte, Inés, la cosa
más brava dél que has oído.
Tenía este caballero
un criado portugués,
pero cenemos, Inés,
si te parece, primero.
La mesa tenemos puesta;
lo que se ha de cenar, junto;
y el vino y tazas y a punto:
falta comenzar la fiesta.
Cercada está mi alma de contrarios;
la fuerza, flaca; el castellano, loco;
el presidio, infïel, bisoño y poco,
ningunos los pertrechos necesarios.
Los socorros que espero, voluntarios,
porque ni los merezco ni provoco;
tan desvalido, que aun a Dios no invoco
porque mis consejeros andan varios.
En Jaén, donde resido,
vive don Lope de Sosa,
y diréte, Inés, la cosa
más brava d’él que has oído.
Tenía este caballero
un criado portugués…
Pero cenemos, Inés,
si te parece, primero.
La mesa tenemos puesta;
lo que se ha de cenar, junto;
las tazas y el vino, a punto;
falta comenzar la fiesta.
No siento yo, dulcísima María,
con no veros dolor, porque deseo
y amor os representan, y así os veo
y está en vos gozando el alma mía.
En mí juego con vos con osadía
y gozo por verdad lo que no creo,
y en este libre estado que poseo
no hallo quien me turbe el alegría.
Si a vuestra voluntad yo soy de cera,
¿cómo se compadece que a la mía
vengáis a ser de piedra dura y fría?
De tal desigualdad, ¿qué bien se espera?
Ley es de amor querer a quien os quiera,
y aborrecerle, ley de tiranía:
mísera fue, señora, la osadía
que os hizo establecer ley tan severa.
Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón,
y berenjenas con queso.
Esta Inés, amantes, es
quien tuvo en mí tal poder,
que me hizo aborrecer
todo lo que no era Inés.
Nunca voltamos
polos camiños
que nos afastan de nós.
***
Nunca volvemos
por los caminos
que nos alejan de nosotros.
A ollada mestúrase coas cousas.
Fúndese coa semente
que anticipa a primeira visión,
o vértice da metáfora.
Escribimos para atravesar a imposición
do sentido
polas pontes da negación,
ese camiño de volta.
***
La mirada se confunde con las cosas.
Remontei a cor da salamántiga
na procura do leite envelenado
da inocencia.
Amamantei os fillos da cobiza
con palabras suicidas.
Medrou a luz ensanguentada
na estirpe das cañotas.
A ferida era
unha fraga
porfiando na negrura.
Tira versos do poema.
Tira palabras do verso.
Que a palabra signifique
polo que é,
non polo que significa.
E que ser
non sexa
un simple xogo de palabras.
***
Quita versos al poema.
Nunca tan lonxe
coma non estar,
nen tan préto de ti
coma da túa ausencia.
Nunca tan só,
se a soedade é isto,
coma perderte sen saber
qué fai que sexa a posesión
inxenua falsidade compartida.
Somos froito da cegueira,
semente que procura na noite
raizames para o ollo que latexa
na braña oculta do poema.
Somos sombra que ignora
o camiño que percorre o corpo desafiuzado.
Somos froito da cegueira,
estirpe dos días perdidos,
da nostalxia desandada.
non digas
non penses
non poñas adverbios á distancia que nos une
non poñas datas á ausencia
non saibas
non preguntes
non lembres
a nostalxia é cruel
non te afastes
non fuxas
xa sei
debes facelo
o camiño é longo
o paso lento
non escoites
poderían enganarte
no engano agóchase a única verdade
na que nunca cremos
a voz soterrada
o silencio que nos une
a palabra que non permite
que sexamos bilingües nun país de xordomudos
***
no digas
no pienses
no pongas adverbios a la distancia que nos une
no pongas fechas a la ausencia
no sepas
no preguntes
no recuerdes
la nostalgia es cruel
no te alejes
no huyas
ya sé
debes hacerlo
el camino es largo
el paso lento
no escuches
podrían engañarte
en el engaño se oculta la única verdad
la que nunca creemos
la voz enterrada
el silencio que nos une
la palabra que nos impide ser bilingües
en un país de sordomudos
Roubáchesme as palabras
coas que poder dar razón do meu silencio.
Negáchesme a man
que noutro tempo me ofrecera
a imposible resignación de procurarte.
Fixeches do tempo
unha gramática da renuncia,
un lugar no que agochar
as palabras máis ferintes.
A memoria será ó final
un lugar no que atoparse.
***
La memoria será al final
el lugar donde encontrarse.
Escribo para non darlles a razón ós que me ignoran.
Escribo para non sentir que estou acompañado.
Escribo para andar os pasos
dos que me leron nos seus versos.
Escribo para renunciar a vivir
como os que viven sen renunciar
ó que non pretenden.