Obsoleta dulleta
De doses búhos manumisa enamorada.
De carne momentánea
La minúscula uña se distiende.
Y alavancos al cáliz
Profonan al alzar
Medievalicia músiva.
Obsoleta dulleta
De doses búhos manumisa enamorada.
De carne momentánea
La minúscula uña se distiende.
Y alavancos al cáliz
Profonan al alzar
Medievalicia músiva.
SILENCIO de latido de agua
Torcaz.
A flor de la pradera
Cuello blanco el deseo.
PELO de ceniza
Tu ciudad raposa.
Con la luz degollada
Y metida en un saco.
Tensa más que calima es la brea deshecha
Entre grijo en la caja así centelleante
De estrecha carretera de transición: linde
Del desnivel de dos castilladas venturas.
Tostándose en fulgor, nervales en cuclillas,
El que vencido vuelve del país de los pastos.
CRISTALES, copas que se bifurcan,
Orla de polen dilapidada.
Vasarély de aguas del canal,
Copas, cristales , leche dócil,
Manos venéreas, bosques blancos,
Vasarély de espadas del canal,
Cristales, copas que se bifurcan,
Arden, se evaporan, sonríen.
DIOSA de par en par,
De las estrías llueve sobre el frescor;
Ya copos,
Ya espesa aaece la calle:
Anélida pluma
La palabra de sangre de siete círculos
Que, quienquiera que seas, sibila,
Deberás morir
O descifrar.
Verano del altruista.
¡As de sábanas!
Onomasia morena
Sonríe de coral
En arco obsceno.
Barrio de Los Millones,
De ni una estrecheza
Nació en el descampado
Tu nuevayork marrón:
Chaflanes fililíes
Cinceláronlos
Fénices fenicios
A vuelanardo,
Al pie de estradivarse.
Aquest paisatge
No me lo gale nadie.
¡Añil Velázquez!
Aquest don,
Aire,
Celo del ave.
¡No me lo vuele nadie!
Nin vos, alcaide.
Cuando el amor se meta debajo de estas paredes
Me olvidaré de los ólos
En que con una cuchilla el lienzo blanco fuera dividido
En tres partes, lejos de toda simbología marina.
Y volveré a un puerto cualquiera
A estrellar contra las ruinas de ese barco holandés
Tres botellas de whisky, pero ya digo, lejos
De cualquier balanceo específicamente literario.
¡CISNE luzbel
El labiecillo desidioso aquel
Que rae, que roe, que ríe!
DIFÍCIL se hace
A quien regala la memoria
Recordar.
Adolescentes ojos,
Cuán todo lo fijais en vuestro anhelo:
Párpados,
Albas dulces otrora.
Mera cigarra,
Tu pasión es grande y de una vez.
Batas de cola y olas de deseos
De tu élitro arrecian.
Ese es el puente.
Esa la ciudad.
Ahí a la izquierda
Reposa Heráclito.
En esotra ribera del fondo
Do el raso crepúsculo
Jimena
Acluecada en la rueda de sus damas ganchudas
Hace
Discretísimo pis.
Siempre quedan los papeles llenos de metralla
encima de alguna mesa.
Pero más triste es morirse de hambre
y sin chaqueta y lejos de la patria.
Por eso hoy, Antonio Machado,
rasgo todos los versos,
todos los discursos de después de la comida
y me quedo en mi cuarto
mirando hacia afuera, mientras sigue la lluvia.
Condenado a muerte crece el día.
Abre los anillos con temblor de vena.
De las alturas a la raíz de la tierra
Se desprende el arroyo infinito del canto.
Sobre los insectos distiende los óboes.
Sobre el alba derrama mercurio.
Poema transferible de nivel medio alto
Acoda graderíos difumado de túnica.
La planicie cereal es carne de universo.
Venecia fue burlada: cachea jarchas godas.
Mariposas miedosas,
Pelvis plegables.
Somier a bríos
Pistilo de paz.
He ahí el mar
Pendiente de un hilo.
He el sol,
Mazacote de col.
Desvístete por la cabeza,
Malva falena.
Hasta el himen
Ahítate del dios.
La muerte del padre se alza en la ventana
sale al espacio vestida de blanco.
Por las escaleras interiores golpea su cuerpo
descendido a hombros bajo espesa madera.
Los hijos del padre cruzan las calles,
el globo de la tierra gira sobre sus ojos.
Ahora, más que nunca
Se creían valiosos.
Orígenes y duelo
De toda una pasión, de verdadera prole
De asesinos, de manchas
En la pared, donde la lluvia
Consolidó el disparo
O vocerío entre las aguas. Polvo
De amor; de lo que ellos llamaban
Amor.
La novena raya de tiza
Se extendía furiosa
Entre los jeeps y los perros.
Como una cuchilla
Cortaba ataduras
A ras de tierra.
En las calles de la ciudad
Fueron apareciendo
Rostros jubilosos detrás de los cristales.
LA PALABRA es un jarro de fresas.
Muerdes y sale sangre.
La palabra es una cucharada miel,
Tiene los párpados en flor.
La palabra es una pavesa de vaho
Con su vestido de lunares.
La palabra es de vino duro
De piedra de sol.
Micer Buñuel, burlador de brumas,
A media miel el bajel esfumas.
Corsario azor, dallador de ritos,
Revés del sol carajal en jitos.
Jayán doncel, tus bolonios somos,
Papillos ya de cerar iconos.
Hétero dios, tus constelaciones
Sírvannos sed:vals sin corazones.
CARCAJADA de pez, pérfido grajo
En arrebol de bóvedas raudales.
Carcajada de brea, contrabajo
De tazado cordal, traqueobrebaje.
TRIESTE. Tristia. Scholia. Ludia. Erato.
Wirr warr.
Proyecto prelímine
Para un arqueología de campo
Traviesa.
Bello es este día que a sí mismo se hace
En efervescencia de nácar a la lluvia.
Remóntanlo becales por donde la hondonada,
Gaviota de quietud el cielo acantilado.
Dos espejos se miran desde las dos fronteras:
Hipótesis soberbia de resplendente playa.
Sería cursi
Citar el yin y el yang
A este propósito,
Mas cumple
Dejar constancia
De tal cruzado mágico:
Delicioso Magrelli,
Su poesía de usted
Delgado ha
Igual que mi apellido;
Zahúrda bersolari
Mi horda sin ardid
Fuese desliz del magrellar pronovias
Rollizas al pescante so somosiete hermanos.
SEPIA de atardecer
La rúbrica del hidalgo melancólico.
Casi sollozo invade
Las estancias del caos.
OSCURIDAD del monte ese sol de tormenta.
Se asoma la alondra al brocal encantado.
Opácido ojo la anguila de plata.
Perezón matinal, no te me desangeles.
Lambón garzón zapea, investiga tus radas.
Frunce labios muy grosos; sus fondos reservados
Mofeta tripartita se acicala facciosa.
¡Oh señor de la fe, hipócrita genético!
Historia que desfila en góticas mayúsculas
No quiere que te huyas sin becar asesinos.
La puerta se abre como una hembra:
Atraviesa las murallas de par en par.
Otoño resbala con ojeras de sangre
Sobre superficies de pared enemiga.
El roble de las maderas es cárcel de clavos:
Por entre las vetas hienden y sollozan.