A Violeta Parra
Cuando la vida pesa, el agradecimiento; cuando la carga equivoca-
ca llega a tu espalda, agradecimiento; cuando es día malo, agrade-
cimiento. Gracias a la vida nunca fue tan cierto hasta que fue dicho
por una suicida.
A Violeta Parra
Cuando la vida pesa, el agradecimiento; cuando la carga equivoca-
ca llega a tu espalda, agradecimiento; cuando es día malo, agrade-
cimiento. Gracias a la vida nunca fue tan cierto hasta que fue dicho
por una suicida.
Mi casa está habitada por mujeres
Deamblan perdidas
y estrellan sus cabezas contra los muros
o se alzan de puntillas y gestan discursos
Veo pieles de melocotón
o surcos más profundos
mientras todas se aman
y lo más importante
me quieren
Compartimos
el último labio roto
y el próximo manifiesto
sobre el desamor
Mi vida es esta casa de locas
sonámbulas de ternura
Se jalan los pelos
mientras las hormonas calientan sus cuerpos
y se preguntan
si áun será bueno entre ellas
Ya nadie se arriesga a salir del convento.
Con ganas de comerte
primero un pie
luego el vientre
Recorrer tu maravillosa
pequeñez
con la lentitud
que el placer sensual
exige
Y respirar ese olor
que me ayuda a reconocerte
inconfundible
dentro de la multitud
ese olor que invita
a la pasión de Yocasta
nunca olvidada
en los recónditos extremos
del corazón materno
El sol nace
en la acera
entre signos absurdos
y muerte
Luces desgarradas
se precipitan
en masa vociferante
La muerte dice
millones de flores
Gusanos corrompen
las sienes
del que fue feliz
Nadie calle para siempre
En la boca de los muertos
se fermenta la verdad
La vida se enciende
en la muerte
y desnuda sus miserias
ante nuestros ojos
Tú
susurras palabras
que no supe decir
mientras comienzo y final
se persiguen
en impúdica danza
Y no distinguimos
nuestra vida
de nuestra muerte
en este movimiento
que se transparenta
en la nada
Deseo
un toque humano
que despierte
lo infinitamente esencial
o un riesgo dulce
bajando por la espalda
o la escalera
de la mente
Un deseo
de cálidas risas
y buen recreo
en plumas volátiles
de ligereza limpia
Un deseo redondo
perfecto en sus curvas
y en la gracia
de su ruedo
Yo no tengo que fingir
no tengo que pensar
lo que Otro quiera
No tengo que sonreír
ni mirarte
si no quiero
Debes saberlo:
No vuelvo
no
porque no pueda
sino porque no quiero
Avísame
cuando requieras:
más tiempo
más atención
más dinero
más sexo
Para entonces
espero estar tan lejos
que tu búsqueda sea
solitariamente abrumadora.
¿Soy mala?
¿te lastimo?
¿Rompo tus sueños
me monto en tu espalda
juego sucio
miento y olvido?
qué buscas
¿martirio?
No eres corazón
digno de este alta
Este hombre
va a resistir el embate
de la desilusión y la miseria
Va a sobrevivir
al desastre de ser
humano y hombre
Saldrá en dichoso caballo blanco
y no defraudará nuestros sueños
Este héroe
el último
no se nos morirá entre las manos
Este breve e inmenso cielo
gestado dentro de mí
vio el horizonte
entre aullidos y maldiciones
A sus colores recurro
en todo tiempo
para renovar esperanzas
y llenarme del agua
de su mirada
Mi pequeño cielo
ocupa el espacio del futuro
y planta mi huella indeleble
en el espacio de la vida
La mujer
atrapada
en el espejo
hurga en la sombra
buscando
la punta
del destino perdido
Los gatos
hacen el amor
sobre mi cabeza.
Se aman desaforados.
Evento de madrugada
suceso diz que en secreto
cuando son
arrumacos violentos.
Permanezco insomne
cuando miles de gatos
vienen a casa
y hacen el amor
sobre mi cabeza.
A Roque Dalton
Naces de nuevo
entre mis piernas
Vienes a buscarte
a escarbarte
real
verdadero
entre ellas
Te elevas
sobre la pequeñez
de tu diaria miseria
para hacerte
inmortal
Saldré a la calle
Y me arrancaré el corazón
Saldré
Sacrificaré tu sol
Saldré a reconocer caras
A visitar tumbas
A horrorizarme de la marea
Que grita y se desgarra
Me descubriré los brazos
Que el viento nunca tocó
El cielo renovará su canto
De sudor llanto y traición
Quebraré el maquillaje
Llamaré a la oscuridad
¡que caiga sobre nosotros¡
porque murió el sol
¿Qué haré con mi vida?
¿Qué haré con mi vida?
La disolveré
y cada hoja de colores
se la pegaré
en el corazón
a ése que amé
y hoy me es lejano
le pondré
dos o tres soplos
para que alcance
el cielo
sin que extrañas manos
la manipulen
¿Qué haré con mi vida?
Te beso
y me beso
sólo existe un hueco sordo
en medio del cuerpo
Nadie
mitiga
su calculado destino:
la soledad
Te abrazo
y me abrazo
nómbrame
y seré creada
Sólo existo
en el corazón de Otro
Tus labios
me paren
porque la vida
finalmente
no olvida que existo
Soy lapidaria
(ante todo)
con pecados
dudas
contradicciones
quiero tirar
la primera piedra
Todos somos
claridad y sombra
luna y sol
sí y no
Oscilamos
entre el vacío y la tierra
entre ser y ser otra vez
lo que fuimos y no somos
Como vida y muerte
Como sol y vaho
Vuelo y caída
Rodamos como dados
Una vez más
Emplumado común, zanate asesino, hueles la imprudencia del dé-
bil. Ignoras la oscuridad de tu plumaje y el ansia cabrona de la
ciudad que te cerca y te arrincona cada vez más. Soportas los
estertores luminosos con holgada resignación y jamás darás por
acabada tu propia corrientez primorosa.
en todos los cielos te encuentro
-y en el agua
te veo en los caminos
y en la lluvia
-en la hoja que cae
y en el vapor que se levanta
-en la nube que se va deshilando
sobre la montaña
-en la hierba
-en la corteza de algún árbol
todo lo que dije antes
lo dije por ti
-y lo que diré desde ahora
lo diré por ti
verte de nuevo no es reencontrarte
-es cerrar el círculo de angustia
para romperlo en todos los pedazos
-tu nombre es todo lo que miro y todo lo que siento
si pudiera tocarte
como en la última distancia
-palparía mi propia piel
mis palabras y mis ideas
y si volviera al lugar donde te conocí
-llegaría a la casa donde vivo
y a la tierra donde he de quedarme
Entras.
Te sientas.
Cruzas las piernas.
Y los ojos se me caen
como moneditas falsas, tintineando.
La próxima vez que vengas
me quedaré en la puerta,
estático,
viendo el sol
que se desliza por la calle,
mientras tú te sientas,
cruzas las piernas
y lanzas tus dardos
a vibrar sobre mis ojos.
La clase media
se para en la esquina
con sus pancartas
fetiches
y pudores.
Propongo que le subamos el voltaje
a los ojos de los cuervos
-cada uno queme su efigie
en el altar familiar
del día lunes-.
En los ojos
llevas un pez muerto
-un pez nocturno-
y un pájaro disecado.
Ha de ser por miedo
-el miedo a la libertad de expresión
que padecen los analfabetos.
Pero ayer te exorcisaron
y te dieron permiso
para otros menesteres
-gracias señores
buhoneros de la verdad-
así que ahora llevas
con entera libertad tu pez
y tu pájaro entre los ojos
-ya eres salvo.
Ayer pasó Dios
por mi puerta
-y me miró a los ojos
(nunca lo había visto
de aquel modo
inquisitivo)
Hizo que repitiera
el nombre
que llevo entre los labios
-Era tu nombre
amor
-Vida
-y se puso alegre
-y me tocó la frente
con sus dedos nudosos
Volveré a mi tierra.
Volveré. Pondré mi frente entre sus manos.
El calor del surco
entrará en mis ojos hasta el alma.
No rehusaré su calle ni su puerta.
No rogaré que me ame,
porque su corazón me ha esperado
por años y nieblas.
Cuando en las enredaderas
la voz tiembla de miedo
y se pierden los ojos
en busca de una flecha de diamante
obscuro.
O sea una niña
a la orilla del agua
esperando
tener otra vez las manos
(-La voz ligeramente azul)
los pechos sin herida,
limpios de incertidumbre
y prematuros.
Escribe sin descanso, con fe, cólera, envidia,
amor, ilusionadamente, sin esperanza.
Escribe como quien cierra ua puerta
de una a otra nada.
Estás vivo: te hiere el engaño de palabras técnicamente
reunidas, lloras por el pequeño hilo del manantial que pasa
olidándote.
Todo lo di al sol.
Todo menos mi sombra
Apollinaire
El día de hoy
te sumas a los muertos de la tierra.
Ahora nos separan
esculturas piadosas,
obra de manos oscuras y mortales
también ellas.
De gris cristalería, plumas
sobre los puentes ferroviarios.
De veloces astillas. Gacela maniatada.
De compromisos frutales y margaritas.
En hélices que narran la fórmula de las estaciones.
Y silencios de ardida superficie.
En terrenos baldíos donde los niños lanzan
increíbles estrellas al corazón de las hojas futuras,
mi propio corazón guardado por infieles llaves,
mi mano derecha consagrada al olvido,
al fuego de este día que pasa sin detenerse
en acuerdos de índole amorosa
ni en las cartas que se escriben esperanzadamente
ni en el rumor de la sangre en un vaso de rosas fugitivo,
y tiñe de vejez el vuelo de tu falda,
cuando en arcos sonoros, tú, la sonriente,
provocas su ademán adusto,
distraes su intención fluvial.
tú vives en mi mente…
Antes de las estrellas inminentes
Antes del fuego diseminado
Antes de la luz reconstruida
Antes de las voces calladas
Antes de la rosa en la lluvia
Antes de su mano olvidada
Antes de los corazones en la carta de amor
Antes de la tarde inmóvil bajo el árbol
Antes de las cosas que siguen su camino
Antes de la media luna en los fríos corredores
Antes de su pelo ya tiniebla y pasado
Antes de las arenas sumergidas
Antes de los jazmines en el cine rural
Antes de mi voz todavía futuro
Antes de las estatuas de paso vacilante
Antes del jardín donde te escribo
Antes del humo que habitas desolada
Antes de la piedra movida casualmente
Antes de la primavera en el Jardín Botánico
y los aviones densamente lejanos
tú conmigo en la luz de azul enredadera
en el golpe de sangre de mi frente
donde aprendida fábula de viento y encinares
te quedas lentamente
apenas tiernamente arrulladora de ojos brillantes Te deseo
…aunque tal vez el rostro indiferente
No es la flor abierta.
No son los pasos en las escaleras.
No son los ofrecimientos
ni la tristeza, a ratos, de la tarde.
No son los frutos: provincia de delicia.
Ni las estaciones agrupadas.
No son las calles bajo la lluvia
ni los sueños realizados.