No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Poemas mexicanos
1
Ah, nunca, nunca más la conocida
ternura, la palabra pequeña, familiar,
que cabía en mi boca.
Nunca ya mi cabeza
segada dulcemente por la mano más próxima.
Nunca la juventud como una casa
espaciosa, asoleada de niños y de pájaros.
Se olvidaron de mí, me dejaron aparte.
Y yo no sé quien soy
porque ninguno ha dicho mi nombre; porque nadie
me ha dado ser, mirándome.
Dentro de mí se pudre un acto, el único
que no conozco y no puedo cumplir
porque no basta a ello un par de manos.
Antes cuando me hablaba de mí misma, decía:
Si yo soy lo que soy
Y dejo que en mi cuerpo, que en mis años
Suceda ese proceso
Que la semilla le permite al árbol
Y la piedra a la estatua, seré la plenitud.
Porque si tú existieras
tendría que existir yo también. Y eso es mentira.
Nada hay más que nosotros: la pareja,
los sexos conciliados en un hijo,
las dos cabezas juntas, pero no contemplándose
(para no convertir a nadie en un espejo)
sino mirando frente a sí, hacia el otro.
Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido
Mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba.
Esto que uní alrededor de un ansia,
De un dolor, de un recuerdo,
Desertará buscando el agua, la hoja,
La espora original y aun lo inerte y la piedra.
Como todos los huéspedes mi hijo me estorbaba
ocupando un lugar que era mi lugar,
existiendo a deshora,
haciéndome partir en dos cada bocado.
Fea, enferma, aburrida
lo sentía crecer a mis expensas,
robarle su color a mi sangre, añadir
un peso y un volumen clandestinos
a mi modo de estar sobre la tierra.
Ser de río sin peces, esto he sido.
Y revestida voy de espuma y hielo.
Ahogado y roto llevo todo el cielo
y el árbol se me entrega malherido.
A dos orillas del dolor uncido
va mi caudal a un mar de desconsuelo.
Estoy aquí, sentada, con todas mis palabras
como con una cesta de fruta verde, intactas.
Los fragmentos
de mil dioses antiguos derribados
se buscan por mi sangre, se aprisionan, queriendo
recomponer su estatua.
De las bocas destruidas
quiere subir hasta mi boca un canto,
un olor de resinas quemadas, algún gesto
de misteriosa roca trabajada.
Cataluña hilandera y labradora,
viñedo y olivar, almendra pura,
Patria: rememorada arquitectura,
ciudad junto a la mar historiadora.
Ola de la pasión descubridora,
ola de la sirena y la aventura
-Mediterráneo- hirió tu singladura
la nave del destierro con su prora.
Señora de los vientos,
garza de la llanura
cuando te meces canta
tu cintura.
Gesto de la oración
o preludio del vuelo,
en tu copa se vierten uno a uno
los cielos.
Desde el país oscuro de los hombres
he venido, a mirarte, de rodillas.
Amiga a la que amo: no envejezcas.
Que se detenga el tiempo sin tocarte;
que no te quite el manto
de la perfecta juventud. Inmóvil
junto a tu cuerpo de muchacha dulce
quede, al hallarte, el tiempo.
Si tu hermosura ha sido
la llave del amor, si tu hermosura
con el amor me ha dado
la certidumbre de la dicha,
la compañía sin dolor, el vuelo,
guárdate hermosa, joven siempre.
Aunque bien sé que no me extrañas,
aunque tengo la razón, me acuerdo:
el cáncer terminó; te ausentas
por todo lo mal que supe amarte.
Ya fui desventurado cuando
estuviste aquí, y en el momento
donde te vas, me desventuro.
Centímetro a centímetro
В—piel, cabello, ternura, olor, palabrasВ—
mi amor te va tocando.
Voy descubriendo a diario, convenciéndome
de que estás junto a mí; de que es posible
y cierto; que no eres,
ya, la felicidad imaginada,
sino la dicha permanente,
hallada, concretísima; el abierto
aire total en que me pierdo y gano.
¿Cuál es la mujer que recordamos
al mirar los pechos de la vecina
de camión; a quién espera el hueco
lugar que está al lado nuestro, en el cine?
¿A quién pertenece el oído
que oirá la palabra más escondida
que somos, de quién es la cabeza
que a nuestro costado nace entre sueños?
He detenido la respiración
para sentir si tú respiras.
A la vez has quedado tan presente y lejana.
Eterna casi.
Fuera del tiempo, sola, sin moverte.
Y me llenó el terror incontenible
de que te hubieras ido;
de que te hubieras muerto en sueños,
y me hubieras dejado entre los brazos
sólo una imagen clara,
un simulacro tibio, una perfecta
máscara tuya con los ojos cerrados.
Hervor de calles; desembocadura
de pábulos ardiendo, en la caldera
sediciosa del mísero.
Como hierba de gritos, como en humo
lumbrarada de pelos espantados;
como chubasco tupidísimo
y turbio, en ascensión. Así llegaba.
Y alégrate si nadie, en esta plaza,
si nadie, de tan juntos y de tantos,
puede caer; si nadie puede
ser abatido; si no puede ninguno
dejar su sitio sin morirse.
Hoja al aire, indefensa, detenida
apenas, única en el árbol
enrojecido y respirante; ojo
sobresaltado, abierto, lúcido:
en el temor mi corazón. Asfixia,
duermevela con fantasma inminente.
Deshabitado el traje suspendido,
suena con un temblor de piel que busca
su bestia desollada, su materia
de bestia próxima pudriéndose.
No es una desgracia abrir los ojos
ni tener despiertos los deseos
y estar triste y solo y pensando.
Y no ser de aquellos que consiguieron
su placer a ciegas para cegarse;
su televisión después del cine,
sus bailes, su ruido, sus limonadas;
pero que a la medianoche se sientan,
pesados de sueño, densos, bestiales,
y gritan y luchan sobresaltados
para desterrar su pesadilla.
Para los que llegan a las fiestas
ávidos de tiernas compañías,
y encuentran parejas impenetrables
y hermosas muchachas solas que dan miedo
??pues no uno sabe bailar, y es triste??;
los que se arrinconan con un vaso
de aguardiente oscuro y melancólico,
y odian hasta el fondo su miseria,
la envidia que sienten, los deseos;
para los que saben con amargura
que de la mujer que quieran les queda
nada más que un clavo fijo en la espalda
y algo tenue y acre, como el aroma
que guarda el revés de un guante olvidado;
para los que fueron invitados
una vez; aquellos que se pusieron
el menos gastado de sus dos trajes
y fueron puntuales; y en una puerta,
ya mucho después de entrados todos,
supieron que no se cumpliría
la cita y volvieron despreciándose;
para los que miran desde afuera,
de noche, las casas iluminadas,
y a veces quisieran estar adentro:
compartir con alguien mesa y cobijas
o vivir con hijos dichosos;
y luego comprenden que es necesario
hacer otras cosas, y que vale
mucho más sufrir que ser vencido;
para los que quieren mover el mundo
con su corazón solitario,
los que por las calles se fatigan
caminando, claros de pensamientos;
para los que pisan sus fracasos y siguen;
para los que sufren a conciencia,
porque no serán consolados,
los que no tendrán, los que pueden escucharme;
para los que están armados, escribo.
Qué fácil sería para esta mosca,
con cinco centímetros de vuelo
razonable, hallar la salida.
Pude percibirla hace tiempo,
cuando me distrajo el zumbido
de su vuelo torpe.
Desde aquel momento la miro,
y no hace otra cosa que achatarse
los ojos, con todo su peso,
contra el vidrio duro que no comprende.
Por el polvoso camino
va la carreta chirriando…
y, en la cimera de un pino,
¡un pájaro está rimando
el Madrigal de su trino…!
………………….
-¡Carretero! ¡Carretero,
que vas alegre cantando
por el polvoso camino!
¡Preciso es ir más ligero
que tu ausencia está penando
la chica de tu vecino…!
Cuando estaba solo… solo en mi cabaña,
que construí a la vera de la audaz montaña,
cuya cumbre, ha siglos engendró el anhelo
de romper las nubes… y tocar el cielo;
cuando sollozaba con el desconsuelo
de que mi Pastora – más que nunca huraña-
de mi Amor al grito nada respondía;
cuando muy enfermo de melancolía,
una voz interna siempre me decía
que me moriría
si su almita blanca para mí no fuera,
¡le rezaba al Cristo de mi cabecera,
porque me quisiera…!
Oh, señor, nada inquiero!…
me resigno y espero,
sin temer que se apague mi estrellita de Fe…
Sabes bien que mi vida de cansancio se agota,
que mi sueño está trunco, que mi dicha está rota,
y jamas de mis labios ha salido un ‘por qué?…
Ni discuto tus leyes invariables, ni anhelo
desertar de la tierra y en el ansia de un vuelo
traspasar los arcanos y llegar a tu Edén;
pero, a solas me digo, meditando en mi suerte:
¡Debe ser muy callada la mansión de la muerte,
y en el seno del justo, debe estarse tan bien!…’
Silenciosamente,
voy por la pendiente,
voy por la pendiente de la Eternidad…
Ni cariños traje, ni cariños llevo,
y en mi senda larga, si aprendí algo nuevo,
fue, sin duda alguna, la simplicidad…
Dolorosamente
voy por la pendiente,
con el fardo a cuestas de mi ensoñación,
sin hallar ninguna mariposa errante
que su sed mitigue con la miel fragante
de la rosa abierta de mi corazón.
Perdí tu amor y tu belleza,
pasó el encanto juvenil,
¡y me quedé con mi tristeza
en esta Torre de Marfil…
Guardan el puente dos leones
desde su altivo pedestal
y la portada seis dragones
y una serpiente colosal…
Con la templanza de los viejos
monjes ascetas, vivo lejos
de lo mundano y de lo vil,
sin más insignia de nobleza,
que mi bandera de Tristeza,
sobre mi Torre de Marfil…
mi corazón
para que en él escarbes
busques tesoros
entierres muertos
no estaba muerta
pero me vi nacer
en la primera cita
con tu cuerpo
tengo muy poco
pero te entrego todo
la margarita anciana
el pavimento
las cuerdas que me rodean
el cuello
no te pedí que aparecieras
mas llegaste
con tu medio melón en la cabeza
a beber de la ubre de mi alma
¡vení!
‘sí lo volvería a hacer’
pienso
y te acaricio la ausente patagonia
que llevas en la frente
sé que no querías hacer el viaje
sonríes al parabrisas
(no es bueno distraerse mientras se maneja)
pero tu pupila derecha me arrincona
suficiente para sentirme más importante que el volante
el reporte meteorológico decía ayer
que hoy estaría nuboso y soleado
está ambos
nosotros también
II
‘ponéte los anteojos que no ves bien’
dices bromeando
no sé por qué te hago caso a veces
como si fueras mi padre
a quien sólo por amor alguna vez hice caso
‘en definitiva me quedo contigo
de nuevo’ insisto
mientras una lágrima nacida en la guerrilla
de mi garganta
se lanza por la ventana del carro
vamos a ciento veinte kilómetros por hora
mérida cincuenta y uno dice una señal
aminoras
un trailer se volcó en la carretera
cero heridos
sólo un susto te rebasó por la izquierda
porque en otras palabras te repito
que para mí no hay sufragio efectivo
te re elijo
aceleras
III
voy a besarte de nuevo
lo haría en el dedo gordo de tu pie
pero mi orgullo es orgulloso
y mi sentido práctico lo encuentra incómodo
además
es más fácil tirarte petardos de ignorancia
o de reproche
y consolarte después
no hard feelings
(tú también lo haces)
IV
Llevamos más de mil días probando suerte
tú renunciaste al tarot
yo a mi cordón umbilical
los augurios
cruz cruz
hay que acallarlos a bofetadas
cerremos los ojos y gritemos Su nombre
que el circo romano aún no acaba
tú y yo
podríamos ser nuestros leones
V
‘centro histórico’
cómo te lo digo ahora
con cuarenta grados centígrados
si empiezas a agonizar después de los veinticinco
en el medio de la ciudad
este pucho tráfico
y el motor recalentado
dices ‘parar, hay que parar’
olvidé mi alerta escribiendo poemas
no te pasé a tiempo la herramienta
ahora me tocan los petardos
grito en silencio ‘xo!’
alegrándome de saber algo de maya
mientras se te salen los ‘boludo!’ entre boca y lengua
‘mamita querida
(pienso)
amo tu idiosincracia hasta que la detesto
y viceversa
VI
deberías estar enfurecido
yo escribiendo poemitas
mientras tú hurgas en el cofre
jalas pinchas conectas y vociferas
pobre motor qué fastidio
arrancó de nuevo y logré el indulto
no todo está tan mal después de todo
pero que no se me ocurra decirte
‘estamos juntos seamos felices’
porque éso sería una hijueputada
con tanto calor
las manos negras de aceite
y el carro desmayado
VII
llegamos al capítulo siete de esta pequeña historia
de nuevo tu pupila derecha
esta vez mirando inquisitiva a mi libreta
‘¿qué tanto escribe?’ pensarás
mas ya lo sabes
pero quieres que te lo diga
o que lo siga escribiendo
VIII
no me fui a porto fino
ni a grecia
ando a tres patadas de ah kin pech
donde la diversión está en la hamaca
me paseo oronda en un shopping mall
con los cabellos erizados
polvorientos y calva de peine
me miras como si nada
‘a ver si se atreve a besarme’ reto
y me besas
es hora de tomar tu mano
para subir las escaleras eléctricas
(me hace sentir como el primer día de escuela)
el paraíso existe
y no es como dicen en los cuentos
ni en las telenovelas
IX
el hambre aprieta y carece de fantasía
decidimos comer
dos hamburguesas
dos sobrecitos de mostaza
dos de catsup
somos dos
yo quería más catsup
‘tomá el mío’ dices
(primera señal de buena voluntad)
mas yo me niego
‘andá’ insistes
(sé que no tomarás tu catsup para que lo tome yo)
no
si tú no lo comes
yo tampoco
al final sobraron dos sobres de catsup
voy a llevármelos a ambos
como muestras de amor
(si caben
tengo el bolso repleto de ellas)
X
ayer hablábamos de casas euzkera y yo
por las voces de rosario de pita y de cecilia
ellas decían ‘mi casa soy yo y yo soy mía’
‘qué mujerones’ dijimos
pero yo no soy mi casa
mi casa eres tú daniel
donde estás tú
está mi casa
XI
ya te estás sacudiendo de impaciencia
pero estoy ocupada redactando
mi testamento de amor para tí
no molestes
te amo
es todo lo que he querido decirte
y es todo lo que te dejo
si me dejas terminarlo
XII
te lego en vida mi único bien
que es el amor
si te lo llevas a la tumba antes que yo
viviré agonizando lentamente
por favor
cuídame de la muerte
XIII
es hora de dormir
y de oración
gracias señor
por habernos (re)unido
ahora somos un rompecabezas
bien parido
ayúdanos a conservar
intactas nuestras piezas
amén
XIV
si no te gustó este poema
cómetelo
tengo suficientes sobres de aderezo
en la maleta
(tendré que aprender varios idiomas
nunca sé cómo decirte que te quiero)
XV
quizá si te beso intermitentemente
en una vida
pueda convencerte
o vencerte con mi amor
a la mexicana
(como la chinaca a pantaleón)
soy tan leal y revoltosa
que hubiera enamorado
al che guevara
No me atrevo a mirarte sin motivo.
Y si duermes,
necesito una razón para no verte.
Porque es como si un ángel
dormitara en tus pestañas.
Y es difícil discernir
quién está velando a quién.
Es como si el mar que hay en tu frente
fuera playa
y tu boca una lanchita
atascada entre un coral.
esta es la guerra
amor
esta es la guerra
dijiste en ese entonces
cuando el amor
te dio el par de botas
con que llegaste a mí
pateando fronteras
por aeropuertos
‘aquí vengo
aquí vengo’
decías
con las suelas
adoloridas
de profecías fermentadas
no se me ocurrió
pensar entonces
que eras tan solo
un hombre
necesitado
de sí mismo
hambriento de probarse
que todo valió
la pena
-hasta la miseria
del autoengaño
para alcanzar tan sólo
éso
éso tan solo
que llaman eco
de amor
eco eco
que responde
a la lágrima
semilla del silencio
al sollozo encallecido
constipación del alma
eco
eco
cuatro pies sobre la arena
caminando
a un mismo ritmo
eco
la mano extendida
para atrapar cometas
eco
tantas voces crepitando
tanto tanto
de los tantos
rostros que paren
morfina a los momentos
entre el cristal líquido
y el miedo
‘esta es la guerra’
dije
torpedos de desconsuelo
carne viva
cauterizándose
en poemas
esta es la guerra
declaramos
y morimos
lentamente
en este instante
no lo sabíamos
ni lo sabremos
si existe paz
en el olvido
tú con una pierna menos
yo con el brazo
mutilado
me pregunto
en medio de las ruinas
cuán difícil
se te hará andar
en la arena
como podré
un día asirme de mi vida
con una mano
colgando del destino
II
esta es la guerra
la revolución
viva la revolución
vengo corriendo
estoy armada
con mi cuerpo
nadie va a matarme si no quiero
nadie va a tirarme
en una fosa
porque estoy
festejando en las haciendas
mi triunfo
que no el de ustedes
hombres
mi revolución no tiene fin
ni madre
ni nombre
mi revolución soy yo
voy a morir
por dejarme dar un beso
por dejar
que me acaricie
el enemigo
de incógnito
comandante de guerrilla
monarca en tierra de indios
(nadie lo sabe)
voy a dejarme disparar
lengua con lengua
voy a morir
condecorada
en otro cuerpo
bombardeada
humeando fuego
sucia de besos
abandonada
sobre su sexo
atravesada
y con la vida
pujando por
la entrepierna
esta es mi guerra
vengo corriendo
desarmada de mis
miedos
voy a morir
de revolución
de piel
de ganas
voy al paraíso
al matadero