Asonancia V

A diario en un cuerpo distinto apareces
a diario en la misma casa

y yo busco entre los nombres que tienes
soledad aurora esperanza
y me meto en tu boca como en un agua
siempre renovada

dices que eres la misma en la misma
tarde clara
y yo sé que no porque de noche recuerdas
mis ojos
y me tocas y me cantas

pero qué tengo que decirte yo amor
si tú lo sabes todo y sin embargo callas.

Bucólica

Y anduve tu cuerpo tierno como el retoño
del alba

a caballo lo anduve de un falsete
a otro

de sol a lluvia
de arroyo a tarde a pie

como quien busca un cabrito perdido
como quien come pitayas ensangrentadas
lo anduve

así
en esa noche en que alborotada te elevabas
del maizal
como güilota al tronar de mi escopeta.

debajo de su altura una gaviota

no sabiendo,
y dado que vuelve con su ortiga arrodillada
en un ojo,
que allá,
tras esto o aquello (oficinas, candelabros,
british english),
lejano pero aquí naciente,
el mar:
y no sabiendo -ni mucho menos,
ahora que escucha
recostado en un hombro:
La traviata,
el son cubano,
su bolero inminente,
que todo va en su tránsito de ser
y recomienza,
pero siempre mismo,
el mar:

todo y mientras tanto,
dado que pájaro o espuma,
dado que cae de cielo en cielo,
de país en país,
convertido, a veces,
en silencio de la piedra,
(y ya es bastante),
o mujer: y suficiente,
el mar:
oído en estas horas sin ventana,
cierto como el pie bajo su escombro.

Del silencio

Mientras el cuerpo nos protege
del desastre

y un turbión hace cauce en nuestras venas
y se nos cubren los ojos de raíces agrias

mi alma sabe que allá del otro lado
en la esquina o tienda o consultorio
también tú te sufres en la oscuridad
con los brazos abiertos
para recibirme.

Ella es yo

Porque te conozco
porque adivino a qué horas
en qué rincón

porque te descubro leyendo las cartas
tristes que te envío
los besos al mayoreo
los regaños que firmas con tu nombre

porque entiendo que no gustas de lavar
un calcetín
y no de salir en las mañanas a comprar
para el almuerzo
el pan de ausencia que habrá de consolarte

porque un botón de la camisa que me pongo
a diario
de la única camisa de hombre bueno
que me queda
te hace llorar hasta el fondo de mí
y me hiere

porque estás conmigo
y sé lo que tú eres
me conozco

Diatriba

Si los otros
los que llegan a deshoras
y se marchan

los que respiran comen
y se acuestan

supieran que te quiero hasta la punta
del mediodía
y que tú también me quieres
y nos queremos

no les dolería vemos tan cansados del amor
tan agobiados
en esas noches en que apagamos la luz
para olvidamos un poco.

La tierra donde crece

Qué alegres las semanas y los días contigo
qué mar en calma eres cuando estoy
cuando acostados uno encima de otro me preguntas
algo que he olvidado

o te recuestas como sabes
y arrancas las costritas de una nostalgia
o de una lluvia triste como todas las lluvias
que hay en mí

qué alegre sabemos en una casa solos
en una ciudad
sin que el vecino se entere de que sufres
o gozas cortándome las uñas

y que tú y yo nos bañamos al amanecer
y hablamos de un cigarro
o de un botón
cuando alguien habla de la mujer
que ha regresado

qué alegre todo esto de no saber quién soy
sino por ti
de no saber si estoy contigo
que ahora me miras
para reconocerte

lighthouse

el poema que escribí ayer,
el escrito a ojos vistos de la noche,
su cuerpo de espaldas a tu cuerpo,
reposa (y ahí está) todavía
esperando andar/

nada anda (desde entonces) si tú no haces o señalas,
si no construyes
o derribas,
en tu altura/

hoy (es decir: jamás) descubrí su caracol en llamas,
su mapa de pájaros y espumas,
su círculo sin calles o vigilias:
herida o no, hay una carta,
por ejemplo/
una mesa intalterable,
otra verdad ligeramente en pie/

todo (y hasta tus manos, que no son) termina,
se hace viento
y recomienza.

Remanso

Tus ojos claros me convencen
y me convences tú que estás en ellos
yo que soy tus ojos
y que miro un rayo de luz que hay en ti
de esa luz que alumbra un rincón
una mesa donde se aman amor y desamor
el punto exacto del encuentro no por azar
sino por cita previa
a tales horas

esa tuya luz está precisa siempre para alumbrar
adioses bienvenidas
para decimos claramente que es ahí ahí donde hay
que poner los ojos
para no perder rumbo y distancias
auras horizontes

por eso yo tus ojos soy
y por ti no pierdo ni un detalle
ni un suceso
ni un encuentro bueno o malo en fin
porque tus ojos claros me convencen
tus ojos que me alumbran para verme desde ti
en qué amor ando
en cuál dolor

Testamento

Debo confesar que la he visto desnuda
dormir con la luz encendida
derrotada al fondo de la cama sucia
entre las colchas manchadas por pleitos anteriores

debo confesar que otras bocas han pronunciado
sus más austeras cicatrices
y se han burlado conmigo de todas las lluvias
que carga tan lloradas
y la han maltratado como a una perra sarnosa

debo confesar que también desnuda se levanta
para ir al baño
y lee las cartas que le escribo cuando no estoy
Cuando de algún modo me ausento

y la he encontrado en otros labios que descubro
por la calle
y la he besado en otros rostros ligeramente fríos

debo confesar que he salido a oscuras de su cuerpo
a cazar otros cuerpos
y en esos cuerpos sin lamentos ella está
más profunda todavía más cercana sin saberlo
como si esas voces que me llaman fueran distintas
amarguras
como si esa carne extraña conociera ya
el rumbo de mis manos.

Un canto sin orillas

poema que va naciendo con la luz del pájaro, esta mañana,
aquí, en el
compás de lo imprevisible/
escritura que no conspira contra nadie
y hasta en ello se equivoca/
¿se equivocan acaso los que aman?
¿también los que no aman se equivocan?
si ha dicho luz, ha dicho pájaro: esta mañana,
aquí/ pero mejor si ha dicho lo imposible: el agua fría del surtidor
que lo moja, el tierno verdor de tus ojos, una camisa de fuerza
lo imborrable,
¿lo ha dicho entonces? ¿se quedó en la mitad del éxtasis, con la mujer
montada en sus palabras, una noche?
si ha dicho pájaro, ha dicho luz:
y está cantando.

Vivirnos

La quiero porque tiene una orquídea
en los ojos tristes
porque se levanta ausente de mí
y me recuerda
y yo me ayunto a su piel y la acaricio

me toco en la guitarra su canción
esa canción que hacía que ella por ella misma
caminara
sin necesitarme
sin pedirme una mano
sin mis ojos

ahora no puede respirar si del aire de mi aire
no le doy
si mis latidos no laten

ella no puede hacerse a la comida ya sin mí
no sale a la calle sin decir gordito ahorita vengo
voy por las tortillas
no me tardo

me espera con la luz encendida debajo de las sábanas
y cuando llego vuela de un aire a otro aire
brilla en la oscuridad como luciérnaga
se adelgaza y se agranda como un resorte vivo

la quiero porque a veces pienso que soy yo mismo
y a veces cuando va de visita con amigas
o la saluda aquel muchacho que la quiere aún
o todavía
lo mismo da
yo me descarno me rasguño me deshueso

y eso que pienso a veces
eso de que yo soy ella y ella yo conmigo
lo confirmo.

cómo ato mis ojos a los tuyos

cómo ato mis ojos a los tuyos. cómo callo la mano
que te escribe. mi mano no deja de nombrarte. de
noche se levanta. vela tu ser. poda tu cuerpo o mar
o cielo muchamente. no te deja descansar. bebe de
tu agua todo el existir. deja de nombrarla. mano. le
grito. le suplico. deja tu pasión o lumbre arrasadora.
pero mi mano filosofa y piensa y hace rayos. albas.
hace calor para arroparte. gira como mundo alrededor
de ti. abierta oscuridad que pace mi temblor. solita
mano bañada de coraje.

ayer escuché una canción

ayer escuché una canción que se parecía mucho
a tu cuerpo. o sea que estuve triste de adioses toda
la noche. de ausencias. estuve triste porque la canción
no terminaba y era como tu cuerpo. a veces me pregunto
cómo pudiste aparecer a tan altas horas de mi dolor. me
pregunto por qué con la soledad siempre me encuentro.
te digo que ayer escuché una canción que se parecía mucho
a tu cuerpo. y me sentí como un condenado. como un
pajarito cantando arriba de un árbol seco.

dylan thomas me dio su jilguerito

para josé luis rey

dylan thomas me dio su jilguerito para que cantara
mi llorar. el jilguerito de dylan entró por el sol de
una mañana y se quedó parado como una eternidad.
quieto a ras de mi alma. sus alas movían los esqueletos
de mi ser. y mi ser estaba ahogado. sucio. lejos como
un desterrado. qué puede callar un desterrado. qué
no puede reclamar. un desterrado es el más sufridor
del mundo. un desterrado debe tener al jilguerito de
dylan para hacer justicia. para matar la dictadura.
para que no deje de llover. eso es lo único que puede
hacer un desterrado. es decir mi corazón.

el día de tu muerte

-jaime sabines, a tu memoria-

el día de tu muerte se hizo un árbol de fuego
en lo más dulce de mi mujer. el día de tu muerte.
cayeron pájaros del costado izquierdo de mi mujer.
una bugambilia le nació. le nació uno de esos
dolores que te dolían. eras lento con esos dolores.
amargo como un animal herido. y nunca supiste
que mi mujer lloraba leyendo tu pasión. por las
noches la encontraba leyendo tu pasión y ahí mismo
le volaban astros. claridades. una pena se desprendía
de tus manos y arrastraba como ramita a mi mujer.
la bajaba del cielo a mis brazos pasando por tu alma.
quiero decir por ese páramo donde cabalgas o haces
brechas para que camine yo. por eso una noche mi
mujer ató soles. hierbas dulces. ella misma juntó
el amor que derramaba. jaime. y te abrigó.

el mundo nunca fue de nuestra parte

el mundo nunca fue de nuestra parte. viejo. o sea
que podemos conversar. podemos hacer batallas contra
su desgracia. contra el desastre que nos recorrió desde
la vez primera. desde la vez primera me doliste. viejo.
me dolió que tu verdugo fuera dios. que te quitara la
telita del cierto amor. que te dejara como un desgraciado.
de caído no te levantaste. y yo no podía quitarle la sarna
a tu destino. le disparé. le tiré piedras a dios. lo maldije
como a puta o gobierno de mi país. lo traté peor que a
ladrón. y era como si dios se tapara con pasto los oídos.
era como un paisaje donde no estás. como si de pronto
me cayó tu porvenir encima. viejo. por eso no nos olvidamos.

en el cielo crecido de fulgor

en el cielo crecido de fulgor. agrio de noches que
comí. recordé la vez que mamá me sacó como pedazo
arrancado de su carne. recordé un día esa noche que no
podía salir de su carne magullada. sucia como casa que
no alquiló nunca la alegría. condenada estuvo de mí a
tenerme. condenada. y abuela carito dicen que la consolaba
con emplastos. con lluvias que hizo caer para que mamá
no llorara mi desgracia más. tía yolanda y tío jorge se
hermanaron. dicen. tío jorge sudó fuegos que ya se
marchitaron por sacarme. lo que pasa es que yo no quería
salir de ahí. estaba bien ahí mamando de su sangre.
alimentando mi gloria pequeñita. ahora tío jorge maldice
mi existir. maldice mi escribir poemas a tu rostro. me
maldice. y tía yolanda se quedó callada como muerta. que
aún es peor. y cuando salí por fin de esa iglesia que parecía
una mar llena de veleros. pececitos. peñas o peñascos o como
se diga. vi a papá llorando como niño del que dios no se
acordó. lo vi tirado como caballo viejo. llorando porque el
señor doctor le dijo esta criatura mejor debió morir. eso le
dijeron los doctores matadores a papá que lloraba. si tú lo
hubieras visto como yo lo vi. mujer. te hubieras también
llenado de amargura. un charco de amargura se hubiera
clavado como palo en lo tierno de tu amor. eso dijeron los
doctores. los doctores dicen cosas que ellos nunca entienden.
hablan de la muerte riendo como señoritas y fuman luego en
los pasillos mientras papá llora mi desgracia. abuela carito
dice que tenía una cabeza y luego otra cabeza encima de la
cabeza que tenía. pero eso no fue lo peor. lo peor fue cuando
vieron que me salían luciérnagas de los ojos. palomas que
levantaron del suelo a papá. a volar a volar le decían las
palomas que me salían de los ojos. la madre lupe lo supo la
noche que subió las escaleras y vio mis manos grandes. no se
sabe todavía si eran manos o vientos que me empezaron a
crecer. o pájaros que croaban o ranas que piaban tu rostro
hecho de luces caídas como lluvia. la noche que la madre lupe
vio mis manos estaba la lluvia arreciada. yo sólo recuerdo
que me subían pedazos de tu ser. maderos que tenían tu
nombre. y papá se amarraba como soga de barco grande a
su esperanza. veía en mis ojos porvenires. veía senderos en
mis pies o caminos anchos como mujeres gordas. era entonces
que papá se alegraba un poco y dejaba de llorar. era entonces
que abrazó a mamá cuando la madre lupe dejó caer como
piedra su presagio. no recuerdo qué presagio dejó caer la
madre lupe en mi raíz. sólo recuerdo que tu rostro se llenaba
de calles que caminaría o ciudades o países donde ahora estoy
anclado. empolvado de distancia. quemado como ese día que
los doctores matadores. viendo cómo volaba papá. temieron
mi vivir.

en los cielos de mi existir

en los cielos de mi existir dejaste de volar. desde
mañana no te quise. desde mañana prometí que
amor no hiciera heridas o levantara templos de
amargura en mí. cárcel eterna era el tuyo amor para
mis manos. esas edificadoras. esas que se levantan
en pleno vuelo o caen. las que hicieron sembradíos
en ti y árboles plantaron y fuegos. tú eres mala como
la bondad. eres mala como saber que alguien. de algún
modo. está sufriendo. pensar que no me tienes es pensar
que vas conmigo. sí. de ese tamaño es mi derrota.

herido busco mi país

herido busco mi país. busco tu nombre. busco la calle
donde te conocí. me caían sombras. me caías. tú llorabas.
me salpicabas tu tristeza. tu tristeza era como mi país.
tenía árboles. animales. unos arroyos que no acababan.
tu tristeza salpicaba mi país y yo nadaba con brazos
y pies en mi derrota. exiliado me fui. me exilé porque
el amor de mi país estaba yéndose por las alcantarillas.
no florecía ya el amor en mi país. lloraba como tú. gemía.
maullaba como gata en celo. así como tu cuerpo y
mi cuerpo cuando nos besamos.

jorge manrique. mi maestro

jorge manrique. mi maestro. dice que querer hombre vivir
cuando dios quiere que muera es locura. jorge manrique.
mi maestro. amigo o fuego que releo en noches con fervor
dice que mi empeño o mi pasión. ese tocar tu rostro o escribir
es vano. malo para un alma cegada por la tristeza. cortada de
raíz como plantita. dice que no levante luchas. que muera de
una vez o tire mi alma. que ya no te recuerde. es malo recordar
a una mujer. dice mi maestro jorge. detrás de cada beso hay un
infierno. dice. jorge manrique. mi maestro. casa o techo donde
me guarezco ardió en mis manos la otra noche. quemó. mujer.
tu nombre después de haberlo repetido muchas veces.

la llama viva de san juan

la llama viva de san juan alumbra noches donde nada
tuyo vi. la llama viva de san juan en mi cuartito frío
alumbra. es una aurora donde te busqué. un sol caído en
gajos o retazos que arden como las pajas del querer. adiós
adiós decías llorando cuando la llama viva de san juan
aún no ardía. adiós adiós dijiste con el alma empapada de
nostalgia. no ardía aún la llama viva de san juan. cerrada
estaba como sombra esa llama viva. contenida de rabia que
largas noches derramó. ¿lloraría san juan nuestra separación?
¿desolado moriría de pena viendo cómo la mar nos arrancaba.
cómo caía la oscuridad? de la llama viva salen los gritos de
san juan ahora. parten la noche cuando me pongo a recordarte.

llueve en la mañana del cielo

llueve en la mañana del cielo. la hormiga y la arañita
discuten las últimas noticias de mi porvenir. nadie sabe
adónde partió el calcetín que rentaba mi buró. adónde
mis camisas arrugadas. el aire me borró de tus fotografías.
mi paraguas está caído. bajo mi cama el moribundo sol.
es curioso. creció la hierba entre mis libros. la mar destruyó
mi contrafuerte. alguien cerró la puerta desde ayer. es
evidente que ahora nadie cantará sobre la hoja seca del
existir. es evidente que la hormiga y la arañita hicieron
una grande guerra contra mi después.

los que se compadecen

los que se compadecen. los que miran mi corazón
henchido. solo. esos que tienen hijos y sombras
inofensivas. esos que preguntan por mis ojos tristes.
por mi alma sin ti. los que tocan a mi puerta. los que
riegan un poco mi alegría. aquellos que no saben mi
nombre. aquellos que edifican bienvenidas. soles para
su amargura. lluvias que limpian un poco mi esperanza.
mis cicatrices. mis heridas puntuales como un reloj.
ciertas como la mar que nos abrasa o cierra. a esos les
abrí hoy mi corazón y dejé que me crecieran hondo y
ancho y otra vez hondo como libertad.

mi país es más pequeño que tu cuerpo

mi país es más pequeño que tu cuerpo. mujer.
mi país no cobija como tus manos. realmente
no incendia o alborota. no hay sombras como
las que te beso. no hay una colina para ver el
mar. desde ti yo puedo ver el mar o el alma. desde
ti yo puedo combatir. en ti me riego. me despeño.
me puedo desatar como ladrido. en mi país no.
mi país tiene agujeros donde no cabe la esperanza.
dedos condenadores. rabias que no perdonan.
en cambio tus ojos me hacen ver lo real. alegrías
que alegraré. tristezas. cielos como tus pechos
tibios. ninguna muerte. mujer. se atrevería a
morirlos. ellos abrigarán mi última desdicha.

no termino de acostumbrarme

no termino de acostumbrarme a ver mi casa
rodeada de tanta agua. me duelen los barcos de
cádiz. me duelen los pañuelos del adiós. extraño
los mercados de oaxaca. extraño a la tía tita. ¿te
acuerdas de la tía tita? por qué no la olvido. mujer.
por qué la tía tita viene como ola o viento fuerte.
como tiranía. por qué gobierna mi llorar. la tía tita
hace que me nazcan sombras. costras de amargura.
me alegra noches. me alegra tus manos tan lejanas.
lejos están tus manos. mujer. tus manos son como
milagros. tus manos me hacen saltar abismos. me
hacen matar. yo por tus manos podría nadar el mundo.
podría incendiar la soledad que cómo se me derrama
en esta noche.

rogelio grande amó cuatro pedazos

rogelio grande amó cuatro pedazos de su carne
del mismo modo como amó a dos mujeres que lo
mataron de odio o de tristeza. las dos cosas juntas
porque son lo mismo. una viene antes que después
pero vienen firmes como huella o pisadura y se
quedan enterradas de por siempre en la memoria.
rogelio grande quiso matar a dos mujeres que amó
y revolvió y no logró sacar de su alma en todo el
tiempo que vivió como hombre o desgraciado. las
dos cosas juntas porque son lo mismo. una viene antes
que después pero vienen firmes como huella o pisadura
y se quedan enterradas de por siempre en la memoria.
todo esto rogelio grande lo repite muchas veces para
que señoras. señoritas. empresarios. gobernantes y
hasta viernes y mi cuerpo no olviden que rogelio grande.
o sea él mismo. que se anuncia como lluvia o tempestad.
amó a cuatros pedazos de su carne del mismo modo
como amó a dos mujeres que le quitaron el sol o la
esperanza. las dos cosas juntas. claro. porque son lo
mismo.

y estas ansias

¿y estas ansias que levantan a oscuras mi esqueleto
y hacen cielos como alas o maderas que no paran
de crujir? ¿y estas ansias llovidas por ajenas lluvias?
¿y este dolor despertado en el meritito amanecer? ¿qué
son a estas horas? ¿qué anuncian estos mares o veredas
que nacieron para llegar a ti? ¿son hambres como
arroyos salidos del caudal? ¿son incendios? ¿vidas
que pagué viviendo? ¿pagaré no verte años? ¿días
como siglos con estas ansias? ¿son ansias o temores
o qué son? ¿por qué ciegan y agrietan mi alegría? ¿por
qué cavaron norias en mi soledad? ¿y por qué tormentas
o sequías se extienden al nombrarte. país?