Ecos del jardín

1

Como el pez al agua,
como el agua a la tierra,
como la tierra al sol,
como el sol al árbol,
como el árbol a la lluvia:
forma creada con las manos,
fuegos y alas en los ojos:
fulgor de forma que se cruza
con otro haz de luz en el cerebro:
creando saltos de la sangre en las venas
y reposos de arterias en los huesos.

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El eco de tu voz

1

Pronto -y entre nosotros- hablaremos
y nuestra voz se perderá en el vacío

de palabras como silencios;

las miradas y los gestos: todo;

y el tiempo, suspendido como un soplo de brisa,

y solos,

hasta que otra voz se aproxime y nos diga
lo que somos -una mota de polvo-, y nos diga:
“podéis hablar ahora, es vuestro turno.

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El loro de Lady Macbeth

Comer,
olvidar,
matar.

Imágenes: desiertos y habitaciones.
Cachorro de hocicos enrojecidos.
Sangre hasta las orejas.
Festín de la naturaleza,
malestar en el pecho.
No tristeza: malestar físico.
Por el placer ante la sangre,
por los brindis en medio de los muertos,
por las canciones a través de los bosques:
por el fuego.

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El perro de la muerte

Muevo los brazos
en el aire frío
como un cuerpo de paja
pintarrajeado
Prendedme fuego
Muevo los labios
Vosotros Eh Vosotros
Prendedme fuego
Pero no se oye
Vosotros Eh Vosotros
Prendedme fuego
Pero no se oye
Muevo los brazos
Y me dejo llevar por la furia del viento
que arrastra tierra y hojarasca
Muevo los brazos
El agua de los ríos desaparece
Los gorriones picotean mis manos
La lluvia moja mis huesos
La muerte duerme a mis pies
Prendedme fuego

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El sueño de Antiope

Sueño que vienes
a quererme, lento, y delicadamente
separas mis piernas con tu pezuña izquierda.
Me despierta el cabello de tus muslos
(la explosión del volcán
que has despertado con tu lengua).
Te pido por favor que no te vayas nunca
y que no pares, ahora, de moverte, hombre.

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Lamento con música

Dejad que mi lamento se extienda
como una lluvia fraterna,

todo el ser dividido
en un antes y un después,

el tiempo y la mirada siempre dos
y siempre divididos en dos.

Queda el hueco visible
de las palabras ausentes

que reclaman un eco y una voz
en el caos informe del pensamiento.

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Mujer con espejo

El pincel
es la lengua.

Los labios apretados
colocan el pelo de la mujer desnuda.

Quietudes en la piel:
reposo inverosímil.

El temblor pequeño
es el fragmento infinitesimal
del estallido.

Me gustaría saber
quién se ha comido la manzana

(pues creo
que de haber sido yo
me acordaría).

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Olimpia

Siento tu aroma, íntegramente,
desde los pies a la cabeza,
y sé que cuando llegue hasta tu cuello
desharé tu lazo con los dientes
y morderé tu oreja
y arrancaré la flor que llevas puesta
y extenderé tu pelo sobre la almohada,
respiraré otra vez toda tu piel desnuda,
me detendré en tus pechos
y pasearé despacio por tu cuerpo,
que será el escenario de mi sueño.

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Presagio

Sobre la sombra del viento, sangre, sangre, sangre.
Fotografías de Macbeth y Lady Macbeth
en las ventanas del castillo.
Con la sonrisa comida por los buitres.
En sus hombros, el tiempo resbala suavemente,
sobre los excrementos de los pájaros.
El viento se arrastra como la serpiente
que vuela y ataca sin piedad
entre la piedra y el árbol (ventana y abismo).

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Venus

Ven aquí, olvida el decorado,
siluetea mi cuerpo con tus ojos.

Voy a restregar estas flores
en tu barba de dos días.

Y aunque pienso que antes debieras afeitarte,
trataré de olvidar el daño que me harás.

Me imagino los pétalos rojos en tu boca,
mis uñas en tus nalgas,
tus dientes en mi lengua,
tus ojos tan abiertos
en el tiempo compartido

y sé
que vas a despeinarme.

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