La infancia es una gracia que me fue desprendida. Aquello que se viene me devuelve persona con brío de reír. Ya no tengo memoria para el nombre del árbol y semilla tallada. Ni de aquel que resiste con caballos en las palmas y tiene a cada lado una rienda tejida.
Las ciudades, como los sueños, están construidas de
deseos y de miedos.
Italo Calvino
Escribir sobre el amor
los ojos calmos de Verona
-poesía eres tú-
Imaginar una ciudad invisible
como ella
reflexionar sobre la muerte
y la fotografía
Ser fiel y atento
a todo lo que en ella se niega
suspicazmente
tácita y oblicua
recordar
-sobre todo-
que aquello que se ama
no existe
Si te invitan a viajar y aceptas,
aceptas la razón de quien te halaga.
Serás eso que desean, en cualquier parte:
poeta o poetastro,
algo representas para ellos.
Entre un viaje y otro,
distraes la conciencia de tu gran fracaso.
Aquí, en la Normandie
fui inmensamente infeliz
A la sombra de las vacas tomé un coche
-vagaré por estos mundos
tan extraños tan profundos-
Sentí miedo
por los verdes diluvios
los cisnes en los lagos
un camino serpenteante
-Lloraba en los brazos
de la Francia impenetrable-
Nunca más veré este cielo
ni estas vacas de tersas orejas
Les dije: adieu
rumien hermosas también
sus dulces sueños
del prado al establo
En el bosque
miré al cielo
donde Dios habita
mudo imperturbable
– Dios es bueno-
Las vacas mugían locas de miedo
Quise acariciar la pelambre de sus pechos
susurrar a las orejas tatuadas de metales
-registros sementales
fríos rendimientos-
Nada es puro
en esta noche
ni estos animales
-tontas vacas en las verdes colinas
pienso en ustedes
sin nostalgia
rumiando conmigo la última cena
(en la boca de la noche)
El médico mira
dentro de mis ojos
me hace abrir la boca
Le cuento sueños
cruzaba una piscina con un niño al cuello
A veces me asalta
un hambre de miedo
devoro todo lo que encuentro a mi lado
El médico escucha
latir mi corazón
Asiente
con mucha seriedad
consulta un libro
encima de su escritorio
Estoy perdida
-Ya había mirado dentro de mis ojos-
Entonces
le cuento otro sueño
No todo mi corazón te ama
sólo la parte que está enferma
Nada por más me arrancará de mi sitio. Igual fulgor me escupió de muerte cuando reía mi madre y todos. La paz es un minuto. Cierro las ventanas, las puertas antiguas de mi casa. Es un minuto. Tú, ellos, de las palabras, de los labios a las palabras recias.
Nadie juega montura de palma. Ni dan siquiera de beber a las bestias. Ni así tenemos casa. Ni somos. Ni aún seremos parte. Pájaro de árbol, jamás. Ni pasto nuevo. Rajadura donde filtra tu voz haciendo daño. De qué lugar o infierno esa palabra a morir.
Qué escogencia la mía tan difícil
Si un perro es la barcina de mi casa
la misada que decía, gata
cuando todo era claro a mi entender qué terca
vivir en el pasado
En aquellos que he amado
están atrás mis padres
recordándome que no, que no son ellos
Y yo vuelvo y los abrazo a mis soñados
fantasmas: son mis dueños
Si veo llover es la lluvia de Turmero
No puedo evitarlo está en el aire
todo el pueblo
No es un goce ir a una fiesta
no disfruto con el baile
Es muy triste ya lo sé es una pena
el cuarto los recuerdos
Cuando afuera está la luz para cegarnos
yo no veo yo no siento
otra cosa que no sea lo sentido
en otro tiempo
pero es duro morir, cerrar las puertas
He vuelto de nuevo al buzón
-así comienza el día
así termina-
como un rito sagrado
opio corazón
abrí la caja del apartamento 11-B
En el fondo
una tarjeta:
Reparamos neveras torres calentadores
artefactos eléctricos
primorosamente
en letra gótica
-Así comienza el día
así termina-
Estaba solo el día
El guardián de la planta desalinizadora
nos señaló el camino
Desde el cementerio veíamos
su camisa estridente
y el vago gesto de sus manos
Estas mujeres
El agua y el aire
habían desdibujado las inscripciones
sobre las viejas lápidas
Recuerdo de sus padres y de sus hermanos
Hay más muertos que vivos sobre la tierra
dijiste
cuando el chillido del ave rasgó el cielo
del poblado desierto
Este es el poema de las dos cabezas
Sol
Cuello Cortado
descansa sobre la hierba
Cabeza Soberbia
partió a los Australes
Sol
Cuello Cortado
dejó que un insecto
revoloteara en sus labios
y durmió un instante
Cabeza Soberbia
cansada del viaje
haló de los pies a su amante
Estuvieron parloteando un largo rato
Una tormenta siguió a la otra
mas estas cabezas tenían mucho de que hablar
Sol
Cuello Cortado
saltó sobre la nieve
y posó sus labios
sobre la boca tumefacta
que hervía
sobre un hervidero de palabras
Se contaron sus vidas
Esto era todo lo que tenían que decirse
sus vidas sus amores
La noche las encontró
bajo un bloque helado
-el viento ululaba en el paisaje blanco-
Es un presagio
dijo Sol
Cuello Cortado
No hagas caso
Cabeza Soberbia
sintió pánico
y entrechocaron sus orejas en un largo abrazo
Si yo he venido
si me he tomado el trabajo
de hablar tan torpemente
de temblar
como un adolescente quiere
escribir poemas
te acaricio
en la boca
el aire es oscuro
en este cuarto
enrarecido
Si has venido
-también-
a ocuparte en mi sueño
sin dormir
a un lado
sobre una cama desierta
Si yo he venido
en ternura
en amor mío
y este nuevo para mí
es el lugar de siempre
y siempre
como un limbo de pájaro en el aire
y tú has llegado nunca
y nada es cierto
como el calor me sofocaba dije basta
y me senté de cara a la ventana
para refrescar mi cabeza que tiritaba
al igual que una onza de gelatina
Con el hilo del sudor
hice un collar
para apretarme el cuello
además
las noches eran tristes
y rojas
tanto
que me dediqué a soñar con lo ojos abiertos
Sólo veía una carretera polvorienta
Eran noches nostálgicas
Te dije ahógame
y como no había cuerda
y el hilo en el cuello era invisible
juraste amor eterno
me hiciste una escena de celos
Luego lloramos en voz baja
para no despertar a los niños
Mira volar los zopilotes son horrendos
Allí están en la cornisa del otro edificio
Mientras sirvo el café las aves negras
se han posado en la antena parabólica diríase atalaya
Cada uno conserva el equilibrio que es suyo y no del Otro
-¿De quién comen?
Un niño escribe
Aquí es redondo como una naranja
¿Qué miran los ojos
detrás del mundo?
Ya dije que vivir es imposible
Cuándo cesará este nudo
esta tarde helada
aquí afuera
hay una raya invisible
El niño mira
y ve árboles
y pájaros
Duerme
si algo dulce es posible
Un hombre está sentado ante otro hombre.
El uno con terror dirige la mirada al cielo raso.
El otro se concentra en el cielo de la boca.
El uno siente un miedo profundo de sufrir
y así lo expresa: me lastima lo que hace.
Se sabe de una mujer que está sola
porque camina como una mujer que está sola
Se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
Esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del subsuelo
de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra al igual que sobre los árboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
Las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben donde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
porque van del llanto a la alegría
y a veces piensan en la muerte
También planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
Administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puedo ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir que no quieran a nadie más que a sí mismas
esto es completamente falso
Lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades
infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate más que el zapato
al que mira con detenimiento
o el botón
que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros
Eres mi criatura
yo hice tus ojos tus manos
tus dientes montados
unos encima de los otros
Yo puse tu mirada
sobre el mundo
tus dos piernas
Yo hice al mundo
ávido y mojado
sin palabras
hice tu perfil
entrar al agua
tus brazadas
en el mar
en la piscina
Yo hice tu barbilla
tu cansancio
tus aletas de pez
en el acuario
Hice una joven para amarte
de venticinco años
la hice apátrida
enfermiza
una niña en el marasmo
Hice un país
un enemigo
Me dije
no
está prohibido
mirarte
Me hice daño
Yo hice a mi criatura
con mi sangre
abrir la carne
Marqué las horas muertas
en este calendario
la importancia del teléfono
mudo repicando
Yo hice el cable submarino
a París
también la hice
la ciudad de los amantes
He aceptado la invitación a viajar.
En el auto,
el paisaje pasa demasiado rápido.
Raspa al oído
la música sorda que el interior repele.
Atravesamos el país sin detenernos,
apenas para orinar o para beber un trago de agua
en las gasolineras.
Pienso en ese hombre que besa como si el mar fuera a
desbordarse, que siembra su sonrisa en mi piel con la altivez de
la espiga, que dibuja mi soledad sobre la niebla.
Pienso en ese hombre, dócil a mis ojos, fiel, pleno, íntegro.
Ha crecido el abril en mi abandono.
Ha venido a llenarlo todo con su llanto, para humedecer las
lunas del cristal, los tallos verdes, la gracia que toca el
suelo duro.
Se ha llenado de cigarras, que miran con tristeza.
Te toco en la memoria y una luz cae mar abierto, eres fuerza irresistible que me atrae y voluntad que precipita cada uno de mis pasos. Impulso que mezcla el gozo y la tristeza, suspiro y amor que corta el viento.
¿Qué importa si no estrecho más el coral de tus labios ni arribo a tus ojos con las sienes serenas?
Fallezco en el intento de tocarte, amor de tierra, espacio y piel, porque este viento sólo habla de tormentas y sombras que se rompen en pedazos.
Soy el beso virgen que prendido de tus ojos hace florecer todos sus campos; soy esa mujer, eternidad que yerra sola por la sombra, amor de manos ciegas.
En esta cárcel de mi alma giro sin huellas.
Soy la rosa ya palidecida, la hoja temerosa que tiembla entre tus alas, un nido vacío.
Detrás de mí, están el suspiro largo y frío, una lejana música, ardida piel prohibida.
Soy un amor de soledad, lleno de sombra, una fría ceniza de ilusión, un vuelo silencioso.
Se ha quedado quieto, conversando con el polvo y las hormigas, tiritan sus labios en un charco del parqueo que se traga su risa.
Se ha quedado quieto, sembrando maíz en los recuerdos, bajo los oídos de los árboles con una mancha que pinta la tristeza.
Esta noche ha entrado la luz casi dormida, atrapando estrellas y violines.
Ha venido con su boca helada y rendida, con su alma gris templando mis raíces.
Ha venido a tallar el tiempo, con un manojo de violetas, como un sueño sin aurora, pintado de nuevo con cenizas.
Cuando cubres mi espalda con el velo de la noche
y cruzas en silencio el húmedo paisaje de mi
cuerpo, el ala errante del viento
se quiebra en nuestro sueño.
La luna cae sobre el mar,
llena de silencios.
La tarde se vuelve tempestad, agua despeñada de lo alto,
voz de lluvia.
Soy esa mujer, la que no amas. El seno desnudo de tu
agónica luz, el enjambre prendido de tus ramas, el cristal
que sueña tu mirada.
Soy esa mujer, la que no amas. Breña, mata, punzante
jarra, calle muda por donde no se escuchan tus pasos y
cuerpo desnudo para el eclipse de tus ojos.
¡Favor detente en la próxima estación! (Primera Parte)
Tú en mis brazos y en tus ojos el ardor de mis sentidos
El majestuoso tren corre aprisa buscando el valle de la vida.
No me dices nada. Yo tampoco hablo.
Aprendo de memoria tu cuerpo y de todo emerge un algo profundo.
Me vestiré sin prisa,
mientras tu luz anida
en el gemido de mi pecho,
encadenada a tus surcos,
tus barrancos y tus selvas.
Me vestiré sin prisa con la piel solitaria,
hecha colina virgen y volcán en llamas.
Tendré la sangre en celo
encadenada a tu batalla,
y tú serás vertiente y filo
en el temblor de la mañana.